
El desarrollador Arturo Madero lamentó ayer haberse convertido en blanco de las críticas de los que se oponen al desarrollo Paseo Caribe porque, según expresó, el proyecto surge de un acuerdo entre el Gobierno de Puerto Rico y la empresa Hilton International, propietaria del Hotel Caribe Hilton.
Madero no asistió a la conferencia de prensa “por temor a que ocurriera una confrontación” con un grupo de manifestantes que rechazan el proyecto Paseo Caribe y que, según se dijo, planificaban presentarse en el céntrico restaurante. Madero agregó que una persona que estaba presente en la actividad el Tribunal del Pueblo, que se celebró en las inmediaciones del proyecto Paseo Caribe, le alertó de que “se estaba planificando una protesta en el restaurante”.
Pocas veces se ve a un individuo con tanto poder económico manejar sus relaciones públicas de manera tan accidentada como el desarrollador colombiano Arturo Madero.
El primer error es no manejar sus negocios e imagen bajo una personalidad abstracta (una corporación, grupo de inversión, etc.). Fíjense que el Caribe Hilton también está envuelto en esta controversia pero pocas personas lo mencionan, por la misma razón que la corrupción de corporaciones no recibe tanto atención. A la gente le gusta atacar objetivos claros, a personas de carne y hueso, no a conceptos abstractos. Es mucho más fácil enfilar los cañones contra una personas que contra una corporación o cualquier cosa que sea abstracta. Por eso que no abundan las protestas contra cosas como la violencia doméstica o el maltrato de menores, pero si contra las acciones de un gobernante, o la decisión de tal ejecutivo de una empresa. Arturo Madero no solo se pone él solito en la mirilla de los francotiradores del enemigo, sino que se para y les grita “¡Miren, aquí estoy!”.
El segundo error, el cual está muy relacionado al primero, es no usar portavoces. Todas las noticias negativas que han sido publicadas sobre esta controversia han sido acompañadas con la imagen de Madero. Ya el inconsciente del público en general hace rato que tuvo que haber creado una asociación entre la cara de Madero y las acusaciones de corrupción y venta y influencia
El tercer error: “Yo no sé porqué me atacan a mí, cuando fue el Hilton quien llegó a ese acuerdo”. Esto podría implicar que a quien hay que atacar es al Hilton, lo cual podría implicar que hay un culpable, lo cual también podría implicar que, en efecto, algo se hizo mal. Quizás esta lógica tenga sus fallas y no sea riguroza, pero parece correcta, y en la relaciones pública más vale lo que algo parece que lo que en realidad es. Mejor se hubiera mantenido diciendo de que no hay nada que ilegal y ya.