
Entrevista de Primera Hora (Leonardo Aldridge) a Edwin Irizarry Mora:
Usted ya conoce a Luis Fortuño de la pasada contienda electoral en la que compitieron para comisionado residente. ¿Qué virtudes y defectos ve en él?
-Quisiera hablarte de las virtudes, los defectos le corresponde a otra gente señalarlos. Creo que Fortuño es una persona sincera que cree firmemente en su ideal. Es un excelente padre de familia. Ésas son virtudes de Luis. Ciertamente es una persona que tiene un compromiso, es un ser humano serio y responsable. A mí no me gusta resaltar defectos de nadie.
¿Y su otro adversario principal, el gobernador Aníbal Acevedo Vilá?
-Creo que Acevedo Vilá es un hombre trabajador que también es un buen padre de familia. Es una persona que ha luchado por las cosas en las que cree, eso nadie se lo puede cuestionar.
Me parece que esto es una brillante contestación de una persona que intenta posicionarse en la discusión pública local como “algo diferente”. No hay nada más radical en la política puertorriqueña que rechazar una oportunidad para barrer el piso con el adversario y posicionar a tu partido como “the one and the only”.
Tradicionalmente, la dinámica de siempre es que el PNP dice que ellos son los buenos y que los demás no sirven, y lo mismo dice el PPD y exactamente igual se expresan los del PIP (aunque estos suelen abundar más en su lista de cualidades). Son tres versiones de una misma retórica mesiánica. No hay diferencia, es solo que cada uno jura y perjura que cuando su partido lo dice sí es verdad. Pero conceptual y estilísticamente es lo mismo.
Mientras que el PIP intente diferenciarse de los otros partidos actuando exactamente como ellos, todo este esfuerzo será contraproducente.
La paz de Rubén en el 2000 como precedente estratégico
Recuerdo que esta estrategia de apertura y conciliación le había intentado anteriormente Rubén Berríos en las elecciones del 2000, luego de que sus actos de desobediencia civil en Vieques le construyeran una imagen de sabio anciano pacifista que hacía lucir a Mahatma Gandhi como un guerrillero malo. En aquel entonces, Rubén se acercaba al público y le decía que Aníbal y Pesquera eran en realidad muy buenas personas, pero que que el sistema los impulsaba actuar contrario al bien.
Recuerdo muy bien una fábula que utilizó en uno de los debates televisivos (¡Si hasta parecía Jesús hablando en parábolas!) sobre un alacrán que le prometió a un animal no picarlo si lo montaba en su espalda y lo cruzaba a la otra orilla, pero a mitad del cruce el alacrán no pudo resistir y lo picó, por que estaba en su naturaleza (esta misma historia se la copió en otro debate cuatro años después Pedro Rosselló para decir que Aníbal era un alacrán de esos).
Pero a Rubén se le fue la mística. Poco a poco fue recuperando su temperamento, empezó a despotricar contra los analistas políticos y culminó su desconversión con la celebre frase de prestar la mujer.
La Paz de Edwin en el 2008
La pregunta es sí Edwin Irizarry Mora logrará hacer lo que no logró el presidente de su partido en su momento, mantener una trayectoria con ese temperamento calmado, sosegado y sobre todo diferente, o si al final terminará como el alacrán del que hablaron Rubén y Rosselló, que aunque no quería picar picó “por que estaba en su naturaleza” (la “naturaleza” de la política puertorriqueña).