
Me enferma que algunas personas hagan una maestría o un doctorado en un tema, para después venir a pasarnos sus prejuicios como verdades incuestionables producto de un riguroso análisis científico. Pero no dejan de ser meras opiniones, e infundadas muchas de ellas. Una opinión de un psicólogo, una opinión de un historiador, una opinión de un economista, pero opinión al fin y al cabo. El solo hecho de tener su título no significa que su palabra es ley. Si vienen a decirnos algo, y esperan que se les crea, TIENEN que probarlo, TIENEN que sustentar lo que dicen, TIENEN que tener una base. No basta con su título. A mi no me importa su diploma. Cuélguenlo en una pared, no en el periódico.
Veamos el artículo “Economia y libre asociación” del economista y candidato a representante por el Partido Nuevo Progresista, Nicolás Muñoz.
Anteriormente escribí sobre la opción de la estadidad como status final para Puerto Rico, pero la libre asociación es también una opción válida. A largo plazo permitiría control sobre algunas variables macroeconómicas. Pero el país tendrá un periodo largo de ajuste y de privación económica propio del cambio. En el proceso, hay variables que podemos cuantificar y otras cuyo valor resulta difícil estimar. Veamos.
Noten que venimos a “cuantificar” y a “estimar” las “variables” para obtener un resultado. Es un lenguaje cientifista que nos recuerdan que debajo del nombre del autor aparece la palabra “economista”, o sea, una autoridad académica en el tema sobre el cual supuestamente viene, no a opinar, sino a revelarnos lo que dicen los datos empíricos.
Las asignaciones del Gobierno federal para el desarrollo económico y social serán eliminadas por etapas en un periodo aproximado de 10 años.
Claro.
El seguro social federal también se eliminará. Los recipientes actuales lo seguirían recibiendo, pero el resto pasará a formar parte del sistema de la república, cuyo método y administración resulta incierto.
¡Qué fuerte esa primera oración! “El seguro social se eliminará”, y luego el punto. Directo al hígado. Contundente. Aterrador. A mi abuelo le pondría los pelos de punta el leer eso. Sin embargo, pone el punto de la oración luego de la frase “se eliminará”, pero en la próxima se ve obligado a decir que todos los que ya están recibiendo su cheque lo seguirán haciendo (al igual que lo hacen los ciudadanos que pagaron el seguro social y ahora viven en China, Japón o Arabia Saudita). Ah, pero el resto pasará al “sistema de la república” el cual tendrá un “incierto” método y administración. Otro elemento del terror: lo “incierto”. ¿Pero quién se supone que decida eso? ¿Vendrá un extraterrestre de un planeta desconocido a dictarnos órdenes? Yo pensaba que seriamos nosotros mismos. Nosotros con nuestras ideas y experiencias. Sería lógico pensar que construiríamos un sistema lo más parecido posible al único sistema de seguro social que conocemos: el vigente. ¿O es que los “datos” dicen otra cosa?
Las agencias federales dejarán de operar en Puerto Rico, llevando al desempleo a miles de puertorriqueños, como ocurrió en Roosevelt Roads.
Obvio. Pero, ¿quién, entonces, enviará las cartas, protegerá fronteras y parques, y todo eso? ¿No sería lógico, también, pensar que esto vendría acompañado con la creación de nuevas agencias nacionales puertorriqueñas?
La república heredará el gigantesco aparato gubernamental estatal, el déficit del gasto y una deuda pública superior a los $45,000 millones, cinco veces el presupuesto del Fondo General.
O sea, exactamente la misma deuda que tenemos hoy, y el mismo aparato estatal que tenemos hoy. Esto ya lo tenemos, así que no es parte del cambio.
La falta de recursos del gobierno y la incertidumbre provocarán una nueva degradación de los bonos. La incapacidad de emitir nueva deuda pondrá restricciones al gobierno de la república.
O sea, que a los países que pasan por un proceso de independencia se le degradan los bonos. ¿De dónde saca esto? ¿Hay experiencias previas recientes suficientes para establecer este alegato como una regla general? ¿Hay declaraciones oficiales de las agencias de bonos al respecto? ¿Hay un consenso entre economistas de que esto ocurrirá? ¿O se trata de una mera opinión que nos intenta espetar con su título de economista?
El capital extranjero no estará protegido por las leyes federales. Por tanto, habrá fuga de capital.
Fíjense en el singular “por lo tanto”. Esto está construido como si fuera el razonamiento más lógico e incuestionable del mundo. Hay que inferir, según esto, que en ningún país en el que no estén las protecciones de las leyes federales estadounidense puede haber inversión de capital externo. ¡Pero si en ningún país del mundo rigen estas leyes! Ni en Chile, ni en Costa Rica, ni en Bahamas, ni en China, ni en India están presentes estas protecciones y todos los días atraen capital externo, incluso, en algunos casos, de forma más competitiva que nosotros (como el caso de Chile).
Si el pueblo opta por la libre asociación, si acepta esa opción el Congreso, el pacto no tendrá carácter permanente, como concluye el Informe de Casa Blanca de 2005. El Congreso podrá cancelarlo unilateralmente, como dispone el pacto de 2003 con Micronesia y las Islas Marshall.
Otra obviedad, pero no pasa a explicar ni detallar consecuencias. Esto es porque está apelando al tradicional miedo popular a la independencia. No hay que explicar nada entonces, simplemente da entender que no estará Estados Unidos, recordamos todos esos miedos que el Partido Popular ha propagado desde los 50’s, y hemos de inferir pues eso mismo es lo que concluye el señor economista.
Las fuerzas de orden público de la república tendrán que asumir un control fuerte sobre la población por el proceso de ajuste económico. Las protestas del cierre del Gobierno de mayo del 2006 será una gota de agua comparada con el diluvio que este ajuste provocaría.
¿¿¿¿???? Me perdí. Como era de esperarse, ya llegó a la parte del caos apocalíptico post independencia, pero no está claro cómo y ni por qué. De nuevo, se supone que completemos los razonamientos de Nicolás Muñoz con los relatos populares que dicen por ahí.
Pero si estamos dispuestos a aguantar esa tempestad, ¡qué viva la república asociada! Yo me quedaré para ayudar, si me dejan.
¡Qué lindo! Este hombre es un sancocho de buenas intenciones. Noten el aparentemente inocente “si me dejan”. ¿Quién se lo va a impedir? ¡Pues que memoria más mala tienen! Recuerden que con la independencia se declarará al día siguiente una dictadura comunista comandada por nada menos que Fidel Castro desde la Habana. Obviamente Muñoz se refiere a la posibilidad de que Fidel le permita quedarse en Puerto Rico.
Patético.