Al gobernador Aníbal Acevedo Vilá siempre se le ha alabado por ser un gran estratega. No obstante, hace poco estaba pensando sobre esta supuesta cualidad que todos mencionan de él, y llegué a la conclusión de que tienen razón, pero solo en parte. Acevedo Vilá es un gran estratega en situaciones de conflicto, cuando hay dos bandos formalmente definidos y se requiere un enfrentamiento político o electoral. Ahí pocos lo superan, y por eso está invicto electoralmente.

Pero en parte no es un buen estratega en situaciones que requieren ejercer el arte de negociar y tender alianzas, y esto ha sido fatal para él y para el país ya que vivimos en un gobierno “compartido” en el cual la oposición tiene el poder legislativo del sistema. Cuando Aníbal se supone que negocie, dialogue, y se gana a su “contrincante” convirtiéndolo en un aliado, hace todo lo contrario y mantiene la actitud bélica lanzando ofensivas y construyendo defensas herméticas. Aún recuerdo aquel mensaje de Estado en el que despotricó contra Pedro Rosselló y trato de sermonear y humillar en público a José Aponte, presidente de la Cámara. Gracias a ello, Aponte no cedió, no aprobó la emisión de bonos a tiempo, se cerró el gobierno, se estancó la economía, llegamos a una recesión, se creó una inflación, y las consecuencias aún las estamos sintiendo. Claro, lo que sentimos son las consecuencias de una guerra como tenemos de líder a un gran estratega de conflicto pero a un pésimo negociador.

Este aspecto de Aníbal Acevedo Vilá lo hemos estado viendo recientemente con el asunto de la Ley de Incentivos Industriales, en la que su posición es sencillamente que no, que no y que no va a aprobar la propuesta de Aponte (incluso, la rechazó antes de leerla). Es vez de negociar y buscar una salida honorable para Aponte (que no lo haga lucir como un imbécil, aunque lo sea), lo que hace es presionar publica y privadamente, de forma directa e indirecta, con la esperanza de que el rival sucumba. Y a la larga sucumbe, y Aníbal lo sabe. El problema es que sucumbe el país con él.