El alcalde de Carolina, José Aponte Dalmau, se proclamó ayer defensor de la autonomía municipal que impulsó su padre, el fenecido José Aponte de la Torre.
“Acogiendo el llamado de mi conciencia y respondiendo al generoso reclamo de muchos que amaron a mi padre, he recogido su bandera de lucha para llevarla a puerto seguro”, afirmó. (Camile Roldán Soto, de El Nuevo Día)
Comentario:
José Aponte Dalmau (qué muchos Dalmaus hay en la política) ha recibido presiones para que sustituya a su padre como portaestandarte de la lucha por la municipalización. Al parecer la herencia monárquica española aún está muy presente en la política puertorriqueña.
Está bien que Aponte Dalmau se integre a la lucha de su padre, pero lo que le puede ser perjudicial es tratar de ponerse sus zapatos. Cada cual debe caminar con sus propios pasos, por que de lo contrario, siempre vendrán las comparaciones y, por tradición, lo de antes siempre será mejor a juicio de las masas.
Esto lo dice muy claro el libro Las 48 leyes del Poder de Robert Greene:
Ley #41: Evite imitar a los grandes hombres
Lo que se produce por primera vez siempre parece mejor y más original que lo que viene después. Si usted sucede a un gran hombre o tiene padres célebres, deberá lograr el doble para superar la imagen de ese “modelo”. No se pierda en la sombra de esos “grandes” ni se quede estancado en un pasado que no es obra suya: encuentre su propia identidad y reafírmela con su accionar diferente. Elimine a ese padre dominante, reniegue de su herencia y gane poder a través de sus propios méritos.