pavas del PPD

“ELLOS NOS ODIAN PERO NOS IMITAN”
Anónimo

La decisión del Partido Popular Democrático (PPD) de admitir aspirantes a puestos electivos que no necesariamente comulgan con su ideología es parte de la transformación que experimenta la colectividad y de la cual se verán otros resultados próximamente, reveló ayer el director ejecutivo de la colectividad, Aníbal José Torres.

Con el anuncio de las aspiraciones del ex baloncelista José “Piculín” Ortiz para un cargo en el Senado, el presidente del PPD, Aníbal Acevedo Vilá, indicó que reclutan personas que sencillamente estén dispuestas a trabajar por el País. A tono con esto, ha hecho un llamado a los “buenos puertorriqueños para que se unan al partido”. (cita de Gloria Ruiz Kuilan, de El Nuevo Día)

Con esto parece que se confirma la acusación que hiciera el presidente de Puertorriqueños Por Puerto Rico (PPR), Rogelio Figueroa, de que el Partido Popular Democrático le estaba robando su discurso de unión por encima de preferencias por el estatus.

Desde un principio el PPR ha basado gran parte de sus propuestas en un reclamo de “convergencia puertorriqueña” que logre que los puertorriqueños superen “una cultura de separación e intolerancia por nociones partidistas, preferencias de estatus y otras diferencias”. Este partido “sin ideología”, como muchos lo llaman en referencia a su falta de preferencia por opciones de estatus, ha logrado atraer personas de diferentes espectros políticos por su visión pragmática de los problemas de Puerto Rico. Este enfoque en trabajar “con lo que hay” al parecer de alguna manera ha hecho sentir amenazado al PPD, un partido compuesto en gran parte por personas inmovilistas que también quieren simplemente administrar “lo que hay”.

Pero ahora la estrategia popular ha dado un giro enorme. ¿Hacia qué? Hacia lo mismo del PPR. Si una estrategia es tan buena como para funcionarle a un incierto novel partido, no hay razones para creer que no le funcionará a un partido grande y establecido. El ex centro de la selección nacional de baloncesto, José Piculín Ortiz, le ha servido a la maquinaria del PPD como conejillo de indias de este experimento institucional: la definitiva desvinculación popular con toda aspiración a un cambio político.

Las consecuencias negativas de esta movida del PPD es la posible perdida de apoyo del sector melón que ha venido rescatando al partido en sus últimas contiendas. Pero ahora el PPD no quiere “robarle” militantes al PIP solamente, sino de nutrirse de todos, a lo Rogelio Figueroa.

Una pregunta queda sobre la mesa: ¿Cuál será la respuesta de Puertorriqueños Por Puerto Rico ante este nuevo panorama?

El gigante Goliat se ha tragado la piedra y la honda. ¿Le queda alguna otra arma a David en los bolsillos?