El Partido Independentista Puertorriqueño mantuvo ayer su invicto en las contiendas judiciales que desde hace unos años sostiene con el Partido Acción Civil y el partido Puertorriqueños Por Puerto Rico.
El juez superior Carlos Dávila Vélez determinó en este caso que:
• Los empleados de la CEE pertenecientes al PIP inscribieron el partido en sus horas libres.
• El derecho de los pipiolos de tener “sufragio universal” a través de un partido va por encima de los errores que pudieron haber cometido los que coordinaron su inscripción.
No obstante, algunos hallazgos no fueron tan halagadores para el PIP. Este partido utilizó “computadoras, mesas y escritorios pertenecientes a la CEE” en su proceso de inscripción, a pesar de que hay una ley para “prohibir el uso de los recursos públicos por la agrupación de ciudadanos en el proceso de reinscripción”. Sin embargo, en su conclusión el juez expresó que no discutirá la ilegalidad o legalidad del uso de fondos públicos para reinscribir partidos ya que el PIP era en aquel entonces un grupo de ciudadanos y no un partido per se. ¿Entonces, para qué existe la ley de la prohibición mencionada si todo partido que necesite reinscribirse será un grupo de ciudadanos en ese momento y no un partido?
No sé como lo hicieron, pero el PIP ha salido triunfante una vez más. ¿Morirá este caso aquí?