Algo que me ha estado muy curioso con todo este asunto del nuevo partido Puertorriqueños Por Puerto Rico es la constante mención de las personas de la supuesta falta de plataforma de esta colectividad, que como sabrán, ya hace un buen tiempo está publicada en su portal oficial.

Todo el mundo habla de que hay que saber más de sus ideas, que no han visto su plataforma, sus planes, etc. ¿Pero y de cuando acá el elector promedio exige leer las plataformas de partido para otorgar su voto? ¡Nunca! ¿Entonces por qué esta particular distinción con el PPR? Hay una explicación para ello.

La política en Puerto Rico, desde la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad ha girado entorno a la preferencia de estatus de los partidos políticos. Con saber que este partido era anexionista, que este era autonomista y el otro independentista bastaba para decidir por quien votar. De surgir un nuevo partido, la pregunta obligada es de que preferencia de estatus era, y a base de eso el elector se sentía completamente capacitado para pasar juicio sobre el partido, y todos sus candidatos.

Al Puertorriqueños Por Puerto Rico no tener preferencias por el estatus, el modo tradicional de analizar los partidos de los electores se perturba. Están perdidos. No importa cuantas veces Rogelio Figueroa haga sus “media tour” en radio, prensa y televisión, las quejas son de que no lo conocen. No importa que tan accesible, sencilla y llamativa sea su plataforma en Internet, la queja es que aún no conocen sus ideas. No importa cuantas horas dediquen los medios para indagar sobre las propuestas del PPR, el electorado dice que no sabe lo que proponen.

Aquí yace el problema del PPR; le han quitado el camino fácil para analizar a los electores. Algunos usuarios en el grupo de Facebook del PPR han tratado de sustituir el atajo del estatus por otro camino fácil: las etiquetas de espectro político (izquierda, centro-izquierda, centro, derecha, etc.). Insisten en que digan si son de izquierda o derecha. Exigen sus etiquetas para poder “entenderlos”, sin tener que profundizar en las propuestas.

¿Otro tipo de elector puertorriqueño será posible?