Lo que en un principio pareció una movida astuta de parte del partido Puertorriqueños Por Puerto Rico, se ha convertido en uno de los más graves errores cometidos por esta joven colectividad política. Tienen a las iglesias y a los sectores conservadores homofóbicos en contra, y ahora, gracias a un mal manejo de los acercamientos que le hicieran a los lideres de la comunidad LGBT, los tienen en contra a ellos también.
El último ejemplo de ello fue la exclusión de la licenciada Ada Conde, presidenta de la Fundación de Derechos Humanos, lo cual ha provocado fuertes críticas al partido. “[El PPR] es peor” dijo Conde, “que los partidos tradicionales”.
Por su parte, Pedro Julio Serrano, posiblemente el líder de mayor influencia dentro de la comunidad LGBT puertorriqueña, fue incluso más fuerte en su blog:
Figueroa demuestra inmadurez política, oportunismo y un acto despiadado de venganza injustificado. Es más, denota un insensato y descartado estilo de hacer política en la Isla, el mismo estilo bajuno y personalista que el pueblo ha repudiado consistentemente.
Reconstruyendo los hechos entre las notas dispersas que se han escrito sobre el tema, me parece esto es una consecuencia de lo que habíamos anunciado en la entrada anterior del PPR: la desrogelización del partido.
Según Ada Conde, Rogelio Figueroa personalmente le pidió que aspirara a un puesto, pero luego un comité de evaluación le cerró el paso a su interés. ¿Qué implica ello? Que aquí obviamente hubo una discrepancia entre Rogelio y el comité (Parece que hay indicios de que la desrogelización del partido realmente ha empezado a quitarle “encanto” a la organización).
Los ataques de Serrano y Conde parecen partir de la premisa de que el PPR sigue siendo el mismo partido de siempre, donde Rogelio es el partido y el partido es Rogelio. Por eso interpretan la incongruencia del acercamiento de Rogelio y la decisión del comité como un acto de hipocresía y oportunismo, por que aún ven el partido personificado y encarnado en su presidente. Quizás tengan razón… no se que tan institucionalizado está el PPR, y que tanto tuvo Rogelio que ver con ese comité. Lo que sí sé es que las consecuencias de la desrogelización ya llegaron, y no son positivas.