Tinta Digital

March 21, 2008

¿Existe un orden natural de las cosas?

Filed under: — Eugenio Martínez Rodríguez @ 6:03 am

La mayoría de las personas tienden a “naturalizar” todo aquello que conocen. Se subestima el contexto, la cultura, la personalidad y las experiencias, en aras de una naturaleza que supuestamente lo define y determina todo.

Cuando llegué a la Universidad, muchos de los cursos que tomé se dedicaban a derrumbar estas nociones naturalizadores. Mi perspectiva de “lo natural” ha cambiado mucho estos cuatro años. Es casi como lo advierten los más histéricos conservadores sociales: la Universidad, y la educación en general, suele ser un foco de liberalismo fuerte, y es uno de los motores principales del llamado “relativismo” contemporáneo.

Yo lo admito, soy bastante relativista y realmente no me avergüenza, porque no hay que pasar mucho trabajo para darse cuenta que la inmensa mayoría de las cosas que damos como universalmente válidas se derrumban con un vistazo a la cultura de al lado, o con abrir un libro de historia. La mayoría de las cosas dependen de la cultura, dependen de la educación, dependen de las experiencias personales, dependen de la crianza, dependen de la religión, en síntesis: dependen.

Ahora bien, contrario a lo que parecían proponer implícitamente muchos de mis profesores y profesoras, no crea que absolutamente todo sea relativo, y que sencillamente, como dice aquella cita de Jean-Paul Sartre, el ser humano “está condenado a ser libre”. Yo sí creo que hay un orden natural de las cosas, solo que no es un orden rígido, estático y determinante como han propuesto por un lado los racionalistas modernos y por otro las religiones.

Las sociedades, como prácticamente todo en el universo, se componen de diferentes fuerzas en constante interacción. Estas fuerzas pueden ser destructivas o constructivas, pueden ser devastadoras o pasivas. Pero todas tienen un punto en específico dónde el contrapeso que se hacen unas a otras da como resultado el máximo bienestar posible, que es lo que he escrito en este blog sobre el equilibrio.

Yo creo que ese equilibrio, que se manifiesta en la inmensa mayoría de las disciplinas y procesos que conocemos, es el orden natural de las cosas. Pero porque sea “natural” no quiere decir que sea estático e invariable, sino al contrario, según lo veo en estos momentos, la naturaleza es la más grande relativista. Porque lo natural depende. No es algo que se puede capturar para la eternidad en una tabla de mandamientos, ni en una proclama de derechos humanos. Ese equilibrio que nos viene por naturaleza requiere movimientos, requiere cambios, requiere flexibilidad para las diferentes circunstancias. Por eso, según se dice que la biología nos enseña a apreciar “la unidad y la diversidad de la vida” (porque la naturaleza hizo evolucionar a los seres vivos en una inmensa gama de variables, dependiendo de sus circunstancias particulares), también el orden natural de las sociedades (¡por llamarlo de alguna manera!) hace que los pueblos y las personas “evolucionen” hacia puntos muy distintos, dependiendo de su cultura, experiencias, educación, creencias, etcétera. Y cada uno de esos dependes no son necesariamente incorrectos por ser diferentes. Según un sapo concho no deja de ser una especie natural por no parecerse a un caballo o a una persona, igualmente una creencia, una práctica, una moralidad, o una cultura no es necesariamente incorrecta por alejarse de lo más convencional. Depende. Y porque depende, es lo natural que se respete el pluralismo de las sociedades, y que nadie atente contra él ni con metanarrativas, ni con religiones, ni con tradiciones.

Como lo veo en estos momentos, la naturaleza es relativa y amoral; relativa porque hace que sus componentes se reajusten dependiendo de sus circunstancias, y amoral por que no es algo que se pueda definir con reglas estáticas, que, por definición, van en contra de un equilibrio que requiere dinamismo. Por tal razón, creo que hay que dejar de insistir tanto en la moral como conjunto de reglas y prohibiciones, y enfatizar más en los ideales que más o menos todos queremos –justicia, libertad, orden, etc.—y en la reflexión sobre cómo lograrlos en un mundo en constante movimiento. Sin formulas, ni tablas o proclamas, solo el deseo que encontrar el equilibrio, sea dónde sea que esté en ese momento.

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6 Comments »

  1. Tu discursillo acerca del valor de una educación universitaria es uno aburrido y trillado. Sin temor a ser jactancioso, te lo digo yo que poseo tres grados universitarios (asociado, bachillerato y maestría) y entiendo bastante de cosas de colegio, del método científico y de la naturaleza de las cosas.

    Seré ignorante en muchas cosas, pero conozco lo suficiente de estos asuntos como para entender la evolución de los intelectuales de nuestros días: llegan jóvenes a la universidad y por falta de integración interdisciplinaria y disonancia espiritual experimentan una “epifanía” que los lleva a hacer grandes “descubrimientos científicos” que supuestamente los adelantan como personas y como profesionales. ¿Y qué mejor objetivo para lograr fama, renombre y reconocimiento que atacar a la Iglesia y a soslayar con falacias lógicas de uso de evidencia selectiva y uso “liberal” de ad hominems para demostrar, en base a demostraciones posmodernistas, que el ser humano carece de una finalidad o entelekia? Los cristianos somos blanco fácil de este tipo de vejamen porque el perpetrador no espera que los cristianos se defiendan y se asombra y se ofende cuando lo hacemos.

    Eso lo vemos aquí, en tu elocuente defensa a lo indefensible.

    Tú mismo tienes una finalidad como ser humano, pero no es lo mismo pontificar desde tu catedrita que la naturaleza es “amoral” y entonces sufrir luego que alguien te robe, te mienta, fornique con tu espos@ o hasta te mate con la razón, tal vez bien argumentada y apoyada por un número de argumentos certeros y bien fundamentados, que no mereces tal o cual propiedad, o que no tienes derecho a información real, o al amor de tu pareja, o tal vez a la vida misma. Quienes niegan la moralidad natural niegan implícitamente el derecho individual de cada ser humano de atener la finalidad propia de su naturaleza, su entelekia, quedando a merced de las oligarquías del momento, sean de corte fascista, o de corte “vanguardista, liberal” y “progresista.”

    Cuando enfrentes ese momento - que espero en Dios nunca te llegue - más vale que tengas un argumento mejor que el otro porque si no, como careces de derechos naturales inalienables que deriven de una moralidad natural absoluta, si el otro tuviese mejores argumentos que tú por necesidad te tendrás que rendir ante su evidencia. En otras palabras, la moralidad, cuando es cosa de argumentos, el débil queda a la merced de la violencia y del poder arbitrario que tu oponente pueda imponer por medio de la violencia.

    Pero esta segunda epifanía, más importante que la primera porque la contradice contundentemente, solamente le ocurre a las victimas de la injusticia; porque si algo es injusto es porque la virtud y el deber de la justicia trasciende la mera argumentación o el “equilibrio” de fuerzas impersonales.

    Porque a falta de una moralidad natural, el “equilibrio” está en manos del poder arbitrario del dueño de la balanza. Bajo tu modelito, la moralidad es cosa del más evolucionado, del más razonable y del más dotado de herramientas para imponer su voluntad sobre los más débiles y desventajados, sobre aquellos que desconocen su dignidad inherente de hijos de Dios.

    Nuestros educadores católicos nos han fallado por no habernos educado debidamente de estas verdades tan al alcance de la razón natural ya que por esta grieta han pasado un sinnúmero de pseudoeducadores que se han dedicado a matarnos el alma de pueblo y de seres humanos. Es ahí en donde encontramos el fracaso triste y profundo de nuestras universidades. Se producen en ellas buenos profesionales pero emasculados morales. Y después nos atrevemos de quejarnos de que las cosas están como están.

    Espero que la injusticia nunca sea la maestra que te demuestre lo desacertadas que son tus ideas.

    Dios te bendiga

    -Theo

    Comment by TDJ — March 24, 2008 @ 3:08 am

  2. Hola Teófilo

    Te noto muy a la defensiva con tu “comentarito” , pero tranquilo, yo no te voy a atacar ni te trataré como inferior por ser cristiano (no eran necesarios los diplomazos, he leído tu bio desde hace varios años) . Al contrario, aunque casi nunca estoy de acuerdo con lo que escribes, tengo que admitir sabes desarrollar los temas. Ojalá hubieran más personas como tú y menos Carlos Sánchez o Jorge Raschke.

    Voy al comentario:

    Primero: No se que parte de mi “catedrita” interpretaste como “discursillo acerca del valor de una educación universitaria”. He leído lo que escribí otra vez, y no creo haberle dedicado una letra a tal cosa. ¿Que dije que era “un foco de liberalismo fuerte”? ¿Que cambió, en parte, mi forma de pensar? Como bien sabrás, esto no es necesariamente bueno y por lo tanto ni constituye una defensa ni constituye una valorización. Te agredecería que si vas a críticar critiques lo que escribo, y no al estereoptipo de universitario que tan vividamente sacas en tu escrito. Lee el discursillo de nuevo.

    Segundo: Eso de “atacar a la Iglesia” y usar los cristianos como “blanco fácil”, pues no sé… si tu interpretas que diferir, cuestionar o críticar (aún estando equivocado) constituye algo tan grave como un ataque, pues no podrás participar en ningún tipo de debates. Aquí yo no ataco a ninguna persona, ni permito que los usuarios se ataquen entre sí. Si entiendes que algo de mi discursillo es ofensivo por constituir algún tipo de ataque personal (¿quizás la parte de la histeria?) me lo dices y lo discutimos, y si veo que tiene mérito lo cambio y me disculpo, no tengo ningún problema con éso. Pero tener un “discursito” que vaya en contra de lo que creen otros no es un ataque.

    Tercero: Cuando dije lo de lo amoral no me refería a que todo vale y nada es incorrecto (por cierto, esa es otra concepción erronea de la filosofía postmoderna). Lo que escribí es que es amoral en el sentido de que parece carecer de reglas específicas fijas, que es la definición que se usa cuando se quiere distinguir lo que es moral de la ética. Sin embargo, que sea amoral no signifique que esto invalide la ética como guía sobre cómo actuar. Es algo parecido al debate jurídico entre los que favorecen en concepto de “constitución viviente” y los que defienden las interpretaciones constitucionales literales. ¡Claro que si me pasa todo eso yo no voy a estar de acuerdo y lo consideraré una injusticia! Yo no tendré tantos diplomas pero tampoco soy tan tonto como para tener que esperar a que pase esto. Contrario a lo que esperas, yo no te subestimo, pero te agradecería que tu tampoco lo hagas.

    Cuarto: Sobre el “…como careces de derechos naturales inalienables que deriven de una moralidad natural absoluta, si el otro tuviese mejores argumentos que tú por necesidad te tendrás que rendir ante su evidencia. En otras palabras, la moralidad, cuando es cosa de argumentos, el débil queda a la merced de la violencia y del poder arbitrario que tu oponente pueda imponer por medio de la violencia”. Si, pues eso es un buen punto. Pero aún así realmente creo que todo, abosolutamente todo, debe ser cuestionable. Ojo, que cuestionable no es igual a descartable; hay cosas que se pueden cuestionar para que luego del proceso salgan con aún más fuerza, y de hecho, yo creo que las cosas cuando realmente tienen la razón de su parte los cuestionamientos, más que debilitarlos, tienden a solidificarlos.

    Quinto: sobre lo de “Bajo tu modelito, la moralidad es cosa del más evolucionado, del más razonable y del más dotado de herramientas”; Yo no estoy proponiendo ningún nuevo modelito ni nada parecido. Lo que señalo es solo una forma de pensar, muy personal. No estoy ni abogando por el fin de la democracia, ni por la derrogación del sistema republicano de gobierno, ni nada parecido. Cuando invente uno, te invitaré para que lo discutamos aquí y luego viajemos el mundo (con gastos pagos por George Soros) difundiendo nuestros hallazgos, pero hasta ahora no he hecho ni tengo planes de hacer tal cosa.

    Aquí termino, recuerda recoger los diplomas al salir del blog. Saludos.

    Comment by Eugenio — March 24, 2008 @ 3:58 am

  3. Me parece que el “orden natural” ha sido precisamente que de los valores que surgen de los ideales, justicia, libertad, orden, etc. ha surgido el conjunto de reglas y prohibiciones que expresan lo que para los regimenes políticos y religiosos es moralidad. Precioso es no traducir la moral en un conjunto de reglas y prohibiciones y simplemente apoyarse en la moral para practicar una conveniente filosofía de vida, pero si así fuera, los fuertes no podría justificar sus imposiciones sobre los débiles.

    Comment by SRS — March 24, 2008 @ 9:30 am

  4. Hola SRS

    Sí, pero permiteme citar lo que escribí:

    dejar de insistir tanto en la moral como conjunto de reglas y prohibiciones”.

    No digo que no deben haber reglas ni prohibiciones específicas, obviamente para que la sociedad pueda operar tiene que haberlas. Pero lo que digo es que el énfasis no puede ser en ellas (”no insistir tanto”), sino en una reflexión ética que piense en las razones de tales prohibiciones, y reconosca el dinamismo de las sociedades (para que cuando un código moral ya no sirva para sus propósitos originales, se descarte) .

    Como funcionan ahora mismos las cosas, con el énfasis tan marcado en la moral (reglas de conducta específicas) y en las figuras de autoridad, sucede que la gente “sabe” que hay cosas que se consideran malas, y cosas que se consideran buenas, pero no tiene una base ética que les haga entender por qué tales cosas se consideran buenas o malas. Esa moral suelta, de hacer o no hacer simplemente porque los padres lo dicen, la iglesia lo dice, la universidad lo dice, el gobierno lo dice o la biblia lo dice, es el código de conducta más débil que puede existir, en mi opinión, por que si no se entienden por qué se pueden o no se pueden hacer las cosas, no hay mucha motivación para cumplir con esa moral. Pero eso es que digo que vendria bien dejar de enfatizar en la moral, y promover la reflexión y el pensamiento crítico (¡Trillado! ¡trillado!) con respecto a la ética.

    Comment by Eugenio — March 24, 2008 @ 12:26 pm

  5. hola a mi me parecio bien interesante este discursillo como lo llamaste tiofilo lo que te mata es la envidia no seas envidioso y egoista si tu no haces nada deja que los demas si lo agan no seas tan envidioso vale

    Comment by diusma — July 9, 2008 @ 10:22 pm

  6. Quisiera añadir algo más con respecto a la siguiente crítica de Teofilo:

    En otras palabras, la moralidad, cuando es cosa de argumentos, el débil queda a la merced de la violencia y del poder arbitrario que tu oponente pueda imponer por medio de la violencia. Porque a falta de una moralidad natural, el “equilibrio” está en manos del poder arbitrario del dueño de la balanza. Bajo tu modelito, la moralidad es cosa del más evolucionado, del más razonable y del más dotado de herramientas para imponer su voluntad sobre los más débiles y desventajados, sobre aquellos que desconocen su dignidad inherente de hijos de Dios.

    Este argumento presume que las leyes siempre se interpretan de manera estática y literal, sin importar el contexto, la cultura y el interpretador. Es bonito pensar esto, pero irreal. Para bien o para mal, los principios SIEMPRE están sujetos a interpretación, por más que lo nieguen los literalistas jurídicos y religiosos. La historia es clara con respecto a esto. Las interpretaciones constitucionales que se hacían hace 100 años, no son las mismas que las actuales, a pesar de partir del mismo texto, y del mismo modo, las interpretaciones bíblicas dominantes en la Edad Media poco tienen que ver con las actuales (en la actualidad, por ejemplo, ya no andamos condenando a muerte a quien diga que la Tierra es redonda y gira alrededor del Sol) . En otras palabras, la gran falla de “mi modelito”, de estar a la merced del “dueño de la balanza” y “del más dotado de herramientas”, también la padece “el modelo” de códigos morales estáticos que defiende Teófilo. Lo que es igual, no es ventaja…ni desventaja.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — July 14, 2008 @ 6:25 am

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