“¿Y que opina el pueblo?”
…Marcos es un ser humano cualquiera en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, explotadas, resistiendo, diciendo “¡ya basta!” Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos.»–Subcomandante Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional
La frase que da título a esta entrada, y múltiples de sus variantes, es bastante común en nuestros medios de comunicación masiva, especialmente aquellos que adoran los lamentablemente frecuentes sondeos informales. Todo el mundo quiere saber “¿qué opina el pueblo?”. Y a la vez todo el mundo se posiciona como representante del pueblo, o de las mayorías. El activista mientras da vueltas con una pancarta le comenta al reportero que lo entrevista que la mayoría del pueblo apoya su lucha. El sujeto o entidad que provoca la protesta, por su parte, alega que los que protestan son “un grupito” y no representan al pueblo. Las iglesias dicen representar a las mayorías cristianas del país. Los políticos de derecha, de izquierda, de centro, de arriba y de abajo reclaman todos que el pueblo está con ellos. Y así, todo aquel que abre la boca en este país es para primero decir algo, y luego alegar que la mayoría del pueblo piensa igual.
Pero el decir que la mayoría de las personas piensan contrario a un reclamo minoritario, no le quita validez a lo que se alega. Ser un representante de una minoría, no es menos honorable que ser representante de las mayorías. Nadie debe sentir vergüenza por la posibilidad o el hecho de que la inmensa mayoría de la población piense que su posición es desacertada. Bastante ejemplos históricos hay de opiniones ampliamente mayoritarias en sus tiempos que hoy consideramos unas barbaridades.
Traer a todo debate el supuesto deseo de una mayoría como principal, y a veces único, argumento de una posición no es algo que siga un razonamiento lógico. Ni siquiera es algo que sea compatible con nuestras propias ideas y maneras de pensar. ¿O es que si mañana la mayoría blanca de un país X decide que se debe volver a esclavizar a indios y negros nosotros vamos a defender la legitimidad de esa posición? Yo creo que, y con esto me sumo a lo que crítico, la mayoría de nosotros no va apoyar tal cosa, ¿no? ¿Y por qué? Pues porque entonces reconocemos que las mayorías pueden equivocarse; que, de hecho, se equivocan constantemente. ¿Entonces qué sentido tiene recurrir a ello como si fuera un mandato divino so pena de infierno cada vez que vamos a alegar algo?
No necesitamos más supuestos representantes de mayorías. Ya las mayorías están sobre representadas en todos los ámbitos sociales. Lo que realmente se necesita son personas que no sientan vergüenza en defender a los que son objeto de discrimen, rechazo, marginación, y burla por parte “del pueblo”, porque, sí, esas mayorías que todos solemos romantizar cuando hablamos bastante opresoras que suelen ser con el que es diferente.
