Con respecto a la acusación al Gobernador
Estas son las primera declaraciones de Tinta Digital sobre la acusación al gobernador Aníbal Acevedo Vilá. No se volverá a tocar el tema en otro artículo, a menos que suceda algo de extraordinaria importancia o que se me antoje hacer lo contrario en un momento dado.
Sobre si debe o no debe renunciar- En un principio me inclinaba a pensar que sí. Un proceso judicial en su contra le quitaría mucho tiempo del que se supone que hoy le dedique a la gobernación. Me parece un argumento muy bueno el que se diga que, para no afectar al pueblo entero, debería renunciar y enfrentar el asunto como uno personal, y no como una lucha que se da “por Puerto Rico”.
Pero por otro lado, la autoridad de decidir quién debe estar o no debe estar en La Fortaleza le compete a los electores que participan de la limitada democracia representativa puertorriqueña. Ningún tribunal –ni federal, ni estatal ni municipal—debe tener el poder de poner y quitar gobernantes con meras acusaciones. Ese poder le compete al pueblo. De salir culpable, el asunto cambia. Pero mientras tanto, el Gobernador, como cualquier persona, sigue siendo inocente hasta que se le pruebe lo contrario.
Sobre si Puerto Rico estaría o no estaría mejor con la renuncia- He escuchado y leído a analistas, comentaristas, editorialistas, políticos, activistas y blogueros decir que debe renunciar porque ha sido un mal gobernador. Dicen que ya no le creen, que ha perdido credibilidad, que ha sido un mediocre, que es un demagogo, un manipulador, etc. Yo estoy de acuerdo con la mayoría de esas acusaciones. Sin embargo, lo que se piense correcto para esta situación, es lo mismo que se debe pensar sin importar el gobernador que sea. No se debe opinar sobre lo que debe ser el futuro del país a base de que nos cae mal el gobernador actual. Lo que se piense que debe ser lo correcto en estas situaciones, debe igualmente aplicarse en caso de que, en vez de Aníbal Acevedo Vilá, sea Luis Fortuño, Edwin Irizarry Mora o Rogelio Figueroa el gobernador. El proceso que consideremos justo, debe ser el mismo para todo el mundo, no severo para el que nos caiga mal y generoso para el que nos caiga bien.
Sobre la imagen del gobernador- Aquí volvemos al mismo asunto: toda persona es inocente hasta que se le prueba lo contrario. Esto es algo básico, y que sea así es un derecho que tenemos todos y que debemos defender. Ahora llueven las persona diciendo que están decepcionados por el gobernador, qué no pueden creer como fue capaz de hacer lo que hizo, que con esto no lo apoyarán más, etc. Yo no tengo ese problema, a mi el gobernador me decepcionó hace tiempo y no voy a votar por él por más que ponga la cara del gato de Shrek, pero una acusación no agrava la imagen que tengo de él porque sigue siendo inocente hasta que un tribunal diga lo contrario. Hay montones de casos de personas que han sido acusadas y luego se prueba su inocencia (o no se prueba su culpabilidad) en un tribunal. A ninguno de los que juzgan a priory a Acevedo Vilá le gustaría que mañana los acusaran a ellos y, sin mediar juicio y un proceso justo, el mundo los prejuzgue como culpables.
Sobre la legitimidad del Tribunal Federal- Este es el asunto en el que la mayoría de las personas tienden a contradecirse. Los populares ahora atacan esta institución por entrometida, mientras han defendido y en ocasiones siguen defendiendo el mismo régimen colonial que permite su existencia en la Isla. Y los penepés, por su parte, dicen que ese tribunal es uno legítimo, a pesar de reconocer que Puerto Rico es una colonia, y que por lo tanto no elegimos a las máximas autoridades que nombran las personas que componen ese tribunal. En mi opinión, esto no es cuestión de Tribunal Federal si o no. Es cuestión de colonialismo, si o no. Si Puerto Rico fuera un estado, ese tribunal fuera totalmente legítimo porque seriamos un agente activo dentro de la federación, y si fuera una república, la máxima autoridad judicial sería una puertorriqueña, y ese tribunal aquí no existiría. El problema no es la contaminación en sí, sino lo que la produce.
Sobre este caso y el nacionalismo- Hay un grupo de independentistas que a la menor provocación salen a defender al Partido Popular y al sistema colonial. Ahora estos son los que hablan de esta gran ofensa del tribunal federal. Pero, ¿ofensa de qué? Ofensa es el sistema colonial completo, no una de sus muchas manifestaciones. Si hoy pasa lo que pasa, es porque el partido que ahora está en el poder ejecutivo, encabezado por el protagonista de este asunto, ha sido uno de los mayores responsables para que esto sea lo que tenemos. Salir a defender a ese partido, al gobernador y al sistema colonial en nombre de “la nación puertorriqueña” es desvirtuar el problema real. Eso es como si en los tiempos esclavistas, una persona fuera a quejarse a las autoridades porque el jueves pasado un hacendado azotó a su esclavo. ¿La gran ofensa es el azote del jueves, o la esclavitud como tal? Pues este nacionalismo intermitente lo que está haciendo es eso, quejarse, junto con un grupo de exclavistas “sensibles”, del azote del jueves, y nada más.
