La esperanza de Obama es el miedo de Al Gore
Me interesa esa profunda conexión que ha logrado crear Barack Obama entre su figura y las masas. Pocas veces se ve un líder que mueva masas como lo está haciendo él, y que lo haga con el sector más apolítico de la sociedad, los jóvenes, en una época en la cual los políticos no gozan de mucha popularidad, es realmente sorprendente.
Pero como mencioné en el artículo anterior, me preocupa como esta obamamanía se mueve casi exclusivamente a base de emociones y sentimentalismo sin fundamentos. Esta campaña de Obama se ha caracterizado por el uso de lo que Álex Grijelmo llama “palabras grandes”, que son palabras “que contienen sólo elementos abstractos y que transmiten una fuerte carga afectiva emocional”. Según Grijelmo, “las palabras grandes tienen un cierto mecanismo de seducción porque cada cual las rellena con su propia esperanza”. Un ejemplo es el sonsonete de “el cambio” de Obama (que Luis Fortuño también usa). Hace falta un cambio, usted quiere un cambio, yo quiero un cambio, el mundo quiere cambio, y Barack trae un cambio. ¿Pero qué cambio? ¿Qué esperanza? ¿Qué tipo de union? ¿qué libertad? ¿a qué te refieres con valores? Nada de eso se discute en campaña, y ese el secreto, crear videos musicales con artistas influyentes donde se mencione, junto con una buena melodía, las palabras “cambio”, “paz”, “democracia”, “unión” y “esperanza” el mayor número de veces sin entrar en detalles. Y qué cada cual construya su propio imaginario según le parezca.
Estas son las mismas técnicas que han utilizado los más sanguinarios dictadores. “La inadecuación con la realidad” dice Grijelmo, “se apreciará después, tal vez cuando ya no exista remedio”. Pero que conste, afortunadamente no creo que este sea el caso de Obama (yo sí creo que sería un buen presidente), pero aun así, no deja de ser lamentable la forma en que se está haciendo política. A mi esto, más que esperanza, me trae preocupación, porque una política sin razonamiento no debe ser otra cosa que preocupante.
El miedo de Al Gore es la esperanza de Obama
Por otro lado, un libro que considero que recobra una vigencia grande es de Assault on Reason, de Al Gore. En este texto, Gore discute como el miedo, luego del atentado del 9/11, se utilizó para deshacerse de la razón, y emprender acciones irracionales como la guerra en Iraq y las limitaciones de los derechos civiles en Estados Unidos. Su punto principal es claro, el miedo es necesario para la sociedad, pero la razón lo es mucho más para la democracia, y dónde el miedo se apodera totalmente de las decisiones y las acciones no puede haber una democracia funcional, ya que esta parte de la premisa de que los ciudadanos actúan como seres racionales.
Quiten la palabra miedo y pongan “emociones” y las advertencias de Gore sigan tan vigentes como entonces. Las emociones son necesarias para la sociedad, pero deben estar balanceadas con la razón, si hay un desbalance en esto, y hay un exceso de sentimentalismo sin ninguna base, la democracia no funciona bien, y desastres injustificados como la guerra en Iraq, el Patriot Act, y los abusos de Guantanamo son propensos a repetirse.
Gore reconoce que:
There are other mental structures that govern feelings and emotions, and these structures have a greater impact on decision making than logic and reason. Moreover, emotions have much more power to affect reason than reason does to affect emotions…
Y luego señala que:
When an emotional reaction […] is especially strong, it can completely overwhelm our reasoning process.
Así que, mientras tanto, solo nos queda pedirle a Yuquiyú que nos mande demagogos con buenas intenciones como aparenta ser Barack Obama, porque ya está más que demostrado que por estos lares el terreno está muy fértil para un déspota peor que el actual.

