Archive for July, 2008

Clases populares y el activismo pequeño burgués

Tuesday, July 29th, 2008

Recibí un comunicado de prensa de la recién creada “Coalición Tierra Para Todos”, en la que anuncian la unión de diversos sectores ambientalistas, cívicos y comunitarios bajo esta entidad, la cual estará “en defensa de nuestras comunidades, tierras agrícolas, recursos naturales como las costas, playas, humedales, quebradas entre otros, de los proyectos de los alegados ‘desarrollistas’ y las agencias gubernamentales que atentan contra su integridad”.

Entre los constituyentes estaban los grupos la Coalición Playa Para Todos, Fortuna Playa, Nación Unida Pro Ambiente (NUPA) , Agricultores Unidos de las Piedras, Inc , Centro Cultural Arecibo, Campamento del Pueblo, Comité de Ciudadanos al Rescate de Caymito, Amigos del MAR - SAN Colegio de Agrónomos de P.R., Colectivo Colegial para el Desarrollo Agrícola de Puerto Rico RUM – MAYAGUEZ, Director, Guarda Mar, Desarrollo Recursos de la Comunidad.

Cívico (profesional)/ comunitario (popular)

Lo que me llama la atención de este tipo de alianzas es que, si bien está encabezada por sectores profesionales que en ocasiones se muestran bastante desconectados de las masas, también es cierto que incluye dentro de su militancia a colectivos e individuos más “de pueblo” como los residentes de Caymito y los agricultores de las Piedras. Aquel día que la Coalición Playa para Todos tumbó su primer portón en Ocean Park, una de las cosas que más resaltaba era ver a profesionales de clase media alta, con estudiantes universitarios y líderes de residenciales públicos. Si en aquella ocasión el liderato logró convocar un pequeño pero socialmente diverso grupo como aquel en algo importante pero alejado de las necesidades inmediatas de las masas como el buen acceso a las playas, con este otro esfuerzo, que cuenta con metas enfocadas pero a la vez mucho más amplias, las oportunidades de aumentar su relevancia en la discusión pública del país podrían ser buenas, siempre y cuando no se le otorgue un exagerado protagonismo a tácticas efectivas y necesarias pero poco simpáticas para un público que rechaza los cambios abruptos.

Sindicatos y “el pueblo”

Por otro lado, en esta nueva ofensiva pequeño burgués que apenas comienza a dar sus primeros pasos, están ausentes los movimientos obreros. E incluso, los elementos independentistas del colectivo provienen del ala nacionalista del movimiento, no socialista. Todo esto a pesar de su discurso anti “grandes intereses” (whatever that means) . Contrario a los 70’s, cuando los profesionales activistas decidieron vestirse de rojo para entablar una alianza con el izquierdismo de los movimientos obreros, en la actualidad he comentado anteriormente que la actual pequeña burguesía radicalizada, con sus excepciones, no está tan en sintonía con “el pueblo”. Aún creo que esto es cierto, pero posiblemente no totalmente. Quizás esta conexión la estoy viendo en términos de los 70’s, cuando la influencia de los sindicatos y su arraigo en las masas pudo haber sido mucho mayor que lo actual. ¿Es decir, qué tan “de pueblo” son los sindicatos en estos momentos? ¿Hay, realmente, grandes similitudes entre las metas de los sindicatos más vocales y las aspiraciones de las masas populares de hoy? ¿Se vio con simpatía la más reciente huelga de los empleados de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados? ¿Tuvo un considerable apoyo popular la última huelga de maestros? ¿Se recibió con simpatía la “asamblea permanente” de los camioneros que dejó sin combustible al país y lo paralizó exitosamente? ¿Es positiva la percepción general del rendimiento de un empleado de la Autoridad de Energía Eléctrica? En mi opinión, la respuesta es no. Aclaro que no estoy expresando que esto me guste. Pero no está demás que se reconozca.

Y ante una clase obrera totalmente moribunda y desprestigiada, es posible que lo determinante sea quien consigue la simpatía de otros grupos populares, que de hecho, con la baja participación laboral en nuestra economía formal, podríamos decir que superan en número a los obreros organizados, e incluso a los trabajadores formales en general.

Una carrera por despertar a la banca

Ya en el pasado los hijos y nietos de los hacendados decimonónicos, bajo el muy significativo nombre de Partido Popular Democrático, se encargaron de desarticular el pujante movimiento obrero que permitió el nuevo régimen colonial para obtener el poder aliándose con los campesinos y agricultores. Por ende, no sería nuevo si el país toma un giro al despertarse una nueva gran masa dormida (que en este blog se le llamó “la banca”). Pero sin metanarrativas, ¿despertarse para qué? ¿Cuál sería el proyecto en una era de micropolítica? El populismo burgués de los desarrolladores podría indicar que este sector seguirá cabalgando bajo el ideal del progreso modernista, con la tradicional formula Barilla + Cemento = Progreso =Bienestar. Por el lado de la nueva alianza que hoy se anuncia, no tengo idea bajo qué ideas, principios, ética, ideología, filosofía o “cosa” se sistematizará todas esas pequeñas pero importantes luchas que cada uno de los componentes libra. ¿O tal sistematización también está pasé? ¿Vendrá un nuevo pragmatismo activista muy enfocado en lo particular y sin interés en una ideología totalizante? ¿Cómo se podría crear cohesión con un activismo casuístico de esa naturaleza? ¿Será suficiente como para contrarrestar el muy consolidado poder de los desarrolladores?

Qué distingue al centrista de quien está en el centro

Friday, July 25th, 2008

“Debe hacerse en cada momento,
lo que en cada momento es necesario”
José Julilan Martí

Para enfatizar más la idea del centrismo como método, más que como ideal, podría hacerse una distinción útil entre aquella persona que meramente se encuentra en el centro debido a su contexto, y aquella que es centrista más allá del las circunstancias que la rodean. No se trata, desde luego, de decir que hay un centro universal, sino establecer que el centrista es aquella persona que va en busca de ese punto específico donde las fuerzas de la sociedad se equilibran. Un centrista, si lo miramos de esta forma, no es meramente alguien que está en el centro porque no es de izquierda o de derecha. El centrista busca el centro, y no por que cambien las circunstancias pasará a ser de derecha o de izquierda. El centrista, de hecho, es quien seguirá corriendo para permanecer en el centro.

Economía informal en Puerto Rico

Wednesday, July 23rd, 2008

Acabo de ver que mi antigua profesora de economía, María E. Enchautegui, tiene un estudio sobre la economía informal en Puerto Rico ( Por debajo de la mesa: Una mirada a los trabajadores informales de Puerto Rico). Dice el texto que:

La economía de Puerto Rico refleja varias características que sugieren la existencia de un sector informal significativo. Primero, los niveles altos de consumo per cápita no parecen ser consistentes con una economía donde, según el Censo, en el 30 por ciento de los hogares no hay ningún trabajador y el 48 por ciento de las familias tiene ingresos por debajo del nivel de la pobreza. Estos datos traen a colación la pregunta de cómo se sostienen estos altos niveles de consumo. Parte de la respuesta puede hallarse en el sector informal.

Y entre las recomendaciones, se comenta que:

La informalidad genera beneficios para muchos trabajadores y, por ende, “rescatar a los trabajadores de la informalidad” puede resultar inefectivo. La política pública debe enfocarse no en los trabajadores informales sino en las condiciones o tipos de trabajo que fomentan la informalidad.

Es curioso, porque hace poco leí el artículo Trayendo Capitalismo a la Masas, del economista peruano Hernando de Soto, y el enfoque, aunque aplicado no tanto a los trabajadores sino a los microempresarios, era parecido: ver a los empresarios y trabajadores de la economía informal, no como criminales evasores de impuestos que merecen castigo, sino como una parte marginada de la economía, que debe atraerse a la formalidad. Claro, según Soto, esto no se hace “recalcando” la oficialidad, sino mediante el mejoramiento del estado de derecho, y las condiciones para hacer negocios. Es decir, estas personas, como agentes racionales que son, llegaron a la conclusión que era más conveniente para ellos operar fuera de la hostil formalidad, y si tienen razón, pues entonces la falla es del sistema, no de ellos, pues, contrario a lo que dan a entender ciertos discursos tanto de derecha como de izquierda, no se supone que ni los individuos ni los negocios sacrifiquen su bienestar para mantener al gobierno (pero ojo, tampoco lo contrario).

Dice Soto que “mejor podrán los políticos darse cuenta que el mayor respaldo para
un cambio reside en los empresarios pobres”. Y bueno, aquí en Puerto Rico siempre se ha señalado la inexistencia de una clase empresarial fuerte. Como he escrito antes, quizás de esas clases populares tan subestimadas y despreciadas se encuentre el germen de una nueva clases de empresarios más solidarios y menos marginadores; un empresariado que no haya nacido rico, y que conozca por experiencia propia lo que es venir de abajo, y cómo llegar arriba. Ya las élites decimonónicas han visto derrumbarse su monopolio en las artes, la academia y las profesiones liberales clásicas. Quizás sea hora de poner la vista en el comercio.

Recomendaciones para el nuevo programa del PPD disponible en un blog personal

Tuesday, July 22nd, 2008

El borrador del nuevo programa de gobierno del Partido Popular Democrático, que El Nuevo Día hoy resume y que aún no se ha presentado ante la asamblea general de ese partido, ya está disponible completo en la blogósfera. Al parecer, uno de los autores, Elías Gutiérrez, lo publicó en su blog:

Corrección: Son recomendaciones.

El Programa de Gobierno Que Necesita el País: Introducción
El Programa de Gobierno Que Necesita el País I
El Programa de Gobierno Que Necesita el País II
El Programa de Gobierno Que Necesita el País III

Así que ya podemos pasar por allí a decirles que “eso es más de lo mismo” sin ni tan siquiera leerlo, como es costumbre.

PS: De pasó, también pueden leer la plataforma de Puertorriqueños Por Puerto Rico. A estos les pueden dejar un mensaje parecido, pero también está muy de moda comentar que como la gente no los apoya, tampoco uno lo hará. Si no hay Bandwagon effect ni farándula en los anuncios, díganles que son “más de lo mismo”.

Qué distingue al centrista del izquierdista

Sunday, July 20th, 2008

«Cuando alguien brega bien, encuentra el camino…logra con discernimiento
y autocontrol, evitar la violencia de la ruptura radical…supone una trama
de relaciones en que predomine la voluntad de cumplir lo prometido, de
introducir aire fresco, de humanizar los mecanismos de poder y preservar
un orden evitando las confrontaciones. Sus estrategias permiten moverse
hacia el objeto deseado con maniobras muy localizadas y sagaces con las
que se actúa en momentos críticos».
Arcadio Díaz Quiñones, en El Arte de Bregar.

El centrismo comparte con la izquierda su valoración por el cambio. Debido a que las sociedades están continuamente cambiando sus circunstancias, los seres humanos, para poder mantener su equilibrio, deben reajustarse constantemente a dichos cambios. Lo que nos lleva a un punto de equilibrio hoy, no necesariamente será lo que nos lleve a ese punto mañana, por lo que solo con el cambio continuo el centrista ve que puede mantenerse en equilibrio. O, en otras palabras, cómo le expresó la Reina Roja a Alicia en la obra A través del espejo y lo que Alicia encontró allí: “…tienes que correr con todas tus fuerzas para permanecer en el mismo sitio”.

Los centristas no abogan por una estabilidad estática, sino que reconocen la necesidad del cambio como una parte esencial en su búsqueda del equilibrio. El centrista se ve como el trapecista en la cuerda floja, que sólo con los constantes movimientos de su barra logra mantener el equilibrio y cruzar su camino.

Conservar lo conservable

Lo que puede no compartir el centrismo con la izquierda es su rechazo excesivo a lo establecido (las llamadas propuestas radicales). El centrista enfoca sus cambios en aquellos puntos específicos que no le sirven al equilibrio, pero lo hace respetando los diferentes ambientes en los que se desarrolla (ambiente político, ambiente cultural, ambiente ecológico, ambiente económico, etc.). Por ambiente, me refiero a todas aquellas condiciones que engloban nuestra existencia en un aspecto dado; una especie de “orden natural” que no se limita a lo no humano. Cuando el centrista trabaja para el cambio utilizando el ambiente en su favor, en vez de luchando contra él, lo que hace es no afectar todas aquellas condiciones cuya conservación no representa ningún obstáculo para el equilibrio.

Propuestas centristas vs propuestas izquierdistas

Un ejemplo claro de cómo se diferencian estas aproximaciones izquierdistas y centristas lo podemos apreciar con la reciente preocupación con el calentamiento global. Propuestas izquierdistas abogan por soluciones drásticas como el detenimiento del crecimiento económico, los sacrificios de todo tipo en pro de la naturaleza, la penalización del uso de automóviles, y el desarrollo de toda una nueva conciencia ambiental para la humanidad entera (vaya tarea). Mientras tanto, los más centristas en vez de invertir energías luchando contra los ambientes económicos y culturales sobre los cuales se desarrolló la crisis ecológica, buscan actuar en armonía con esos ambientes para utilizar las mismas fuerzas que causaron la crisis como medio de solución. ¿Cómo? Incentivando la producción de productos no dañinos a la naturaleza para que estos sean más eficientes y baratos que las alternativas contaminantes. En vez de adoptar los discursos de los sacrificios personales, y abogar por cohibiciones en un primer mundo donde la tendencia es buscar más comodidad y no menos, los centristas encaminan esa frenética búsqueda por el consumo de lo mejor y lo más barato hacia las opciones más saludables para el planeta, como la energía renovable, los alimentos orgánicos, los enseres eléctricos más eficientes, la densificación de las ciudades, etc. Como el navegante que utiliza las fuerzas naturales del viento para llegar a su destino, el centrista utiliza las leyes del mercado a favor de sus propuestas, no en contra.

En resumen, el centrista busca trabajar en armonía con los diferentes ambientes sociales, lo cual le permite enfocar sus energías específicamente en los problemas que deben ser cambiados, y no en el contexto que lo rodea.

El centrismo y lo radicalmente malo

Ahora bien, hay ambientes que parecen ser radicalmente dañinos, con los cuales, por razones morales, no pareceríamos estar dispuestas a tranzar ni una coma. ¿Cómo, por ejemplo, respetar el ambiente político de un país dónde los discursos hegemónicos aboguen por el exterminio de una etnia local? ¿Cómo actuar en armonía con un ambiente religioso que busca imponer una creencia mayoritaria a las minorías? ¿Cómo respetar el esclavismo? ¿Cómo no condenar tajantemente las dictaduras?

En circunstancias extremas como esas, parecería que no hay lugar para el centro, o por lo menos no sería moral ser centristas. Sin embargo, siempre hay puntos en común, por más caóticas y trágicas que pueden ser las circunstancias. Esos puntos en común se encuentran específicamente en la razón de ser de estos movimientos, debido a que aún los más crueles abusos, imposiciones y tragedias parten de buenas intenciones. De hecho, casi todas las tragedias históricas no son más que acciones bien intencionadas pero fatalmente encaminadas. Es posible que ciertos líderes maquiavélicos no creyeran en lo que profesaban y lo único que perseguían era el poder, pero de seguro que el corazón de su movimiento –sus seguidores– sí creían profundamente que su ideal era lo correcto. O sea, detrás de la tragedia y sus promotores, hay buenas intenciones que se pueden redirigir.

Los movimientos fascistas, por ejemplo, buscaban un resurgimiento del orgullo nacional de ciertos pueblos, así como su unidad y desarrollo económico y cultural. Esas son ideas con las cuales el centro puede tranzar, sin tener que aceptar métodos autoritarios. De hecho, son esas nobles intenciones, ideas y sentimientos generales los que el centro puede encauzar hacia otro tipo de propuestas que complazcan la razón de ser de dicho ambiente social, sin caer en las nefastas consecuencias de los métodos originales.

Pero para poder encauzar estas fuerzas con las cuales parecemos estar radicalmente en oposición, se debe procurar mantener la Razón como punto de partida, y no la pasión o el fanatismo . Se debe procurar no dejar de ver la humanidad que hay en el contrario, aún cuando éste nos vea como cerdos. Esto nunca es fácil, y cuando ya es demasiado tarde, además, es imposible. Pero es el punto de equilibrio cuando aún se está a tiempo.

Nota: El próximo artículo tratará sobre las diferencias entre el centrista y el derechista. Luego de éste, se publicará otro que hará una distinción entre ser centrista y “estar en el centro”.

El populismo burgués de los desarrolladores

Thursday, July 17th, 2008

“Una vivienda de $90 mil no es ridículamente cara,
lo que es ridículo son los salarios, que no suben” (fuente),
— Rafael Rojo, presidente de la Asociación de Constructores Hogares.

¿Un empresario derechista y notablemente anti-izquierdista señalando que los salarios de los trabajadores no suben? ¿El paladín del libre mercado denunciando la falta de oportunidades para adquirir viviendas baratas de los sectores más pobres? Parece evidente que el liderato de los “desarrolladores” no representa al típico empresario de derecha puertorriqueño.

Esta es una clase que, además de haber adoptado el modus operandi de otros sectores empresariales organizados, en cuanto a tratar de gobernar indirectamente mediante la financiación privada de candidaturas políticas, a su vez ha querido emprender una lucha mediática contra todos los sectores que le sirvan de obstáculos: ambientalistas, juristas, políticos liberales, profesionales activistas, socialistas, funcionarios, etc. Lejos de mantenerse en las sombras cabildeando tras bastidores por su conveniencia (como hacen los banqueros e industriales) , los desarrolladores buscan noticias, conceden entrevistas, organizan marchas, pagan anuncios ideológicos en radio, prensa y televisión, y hasta crean grupos en Facebook. Ya en más de una ocasión han logrado presentar sus propios intereses como los intereses de todo el país, como cuando lograron la aprobación de los polémicos incentivos de vivienda para los excedentes sin demanda que tenían. Suelen enfatizar su importancia en la economía al decir que actualmente son el motor que despierta y pone a trabajar a otras industrias. Y no exageran.

Su principal obstáculo proviene de los sectores liberales de las clases profesionales (”Colegio de Abogados, cuna de comunistas”, ha sido uno de sus estribillos) , particularmente de la pequeña burguesía nacionalista. Contra ellos, intentan con mucho éxito ganarse el favor de clases más populares…naturalmente con retórica populista (”No somos artistas ni abogados, pero necesitamos trabajar”, fue otra consignia utilizada en una marcha) . Por ejemplo, cuando los desobedientes civiles detuvieron la construcción del proyecto Paseo Caribe, el líder que ahora aboga por viviendas para los pobres, en vez de salir histérico ante las cámaras llorando los millones de dólares que podían perder los inversionistas, optó de forma muy astuta por enfatizar, junto con su colega Arturo Madero, que decenas de “padres de familia” perderían los empleos con los que “se ganan el pan de cada día”. El resultado: empatía instantánea de las masas. “¡Dejen que esos obreros se ganen sus habichuelas!”, parecía ser el reclamo general de buena parte de la población. Y aunque se trató de responder a este populismo burgués con ofensivas dirigidas por sectores obreros de izquierda, como la Unión de Tronquista y la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), nada parecía restarle fuerza a las imágenes de los obreros desocupados en plena víspera de las fiestas navideñas.

Qué se TRAE Rojo

Como si no fuera suficiente, para aprovechar el momentum de su estrategia populista le dieron nombre a la alianza que recién crearon con sectores populares: Trabajadores Pro Ambiente y Empleo (TRAE). Según en tiempos pasados la clase hacendada encontró su mejor aliado político en las masas campesinas que empleaban, y según de igual forma los colonos y centralistas de principios de siglo XX intentaron sin mucho éxito imponerle una lealtad hacia el Partido Republicano a sus obreros “arrimados”, de igual forma los desarrolladores utilizan como vanguardia al sector popular más sensible a sus reclamos: sus propios asalariados (”Sugerimos que sus empleados usen camisas blancas para llevar una imagen cohesiva que nos identifique como grupo. Además, aquellos empleados que trabajan directamente en proyectos de construcción podrán llevar capacetes para añadirle dramatismo a la manifestación”, decía una de sus cartas circulares) . Y bajo la denominación de “Sector Productivo Unido por el Progreso de Puerto Rico”, organizaron, obreros y empresarios unidos, algunas manifestaciones y marchas contra los “comunistas” que según ellos eran aliados de Hugo Chávez (el periódico El Vocero ayudó a difundir tal tesis, y El Nuevo Día alegadamente también claudicó, aunque por omisión).

En fin, mientras que los grupos más militantes de toda la gama de izquierdistas del patio, desprovista de metanarrativas, intenta ser portavoz de algún reclamo popular que los posicione en sintonía con “el pueblo” (¿Unicameralidad? ¿Estatus? ¿Playas accesibles? ¿Cero privatización?), los desarrolladores se muestran preocupados por la vivienda de los pobres, y por los salarios que no suben. Y les va bien, más de Benjamin Franklin estar en lo correcto en eso de que “la necesidad nunca hizo buenos negocios”, si la economía sigue empeorando les podrá ir aún mejor. Estamos en el río revuelto de aquel proverbio chino, y la resistencia anda en un solitario kayak que se tambalea.

El socialismo, según Raúl Castro

Tuesday, July 15th, 2008

El pasado 11 de julio salió una nota en el Granma que trata sobre los planes del gobierno cubano para incrementar el salario en la vecina Isla. El título de la nota ya es bastante sugestivo “Socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos“. Pero la cita completa de la cual extraen el texto para el título es aún más interesante, pues se trata del propio Raúl Castro describiendo lo que es el socialismo para él:

Socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos. Igualdad no es igualitarismo. Este, en última instancia, es también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor por aún el vago.

Interesante, ¿no? Según ésto, el nuevo presidente cubano se presta a darle la espalda al igualitarismo económico del colectivismo socialista, para darle paso a distinciones como “buen trabajador” y “mal trabajador”, “trabajador trabajador” (valga la redundancia) y “trabajador vago”. Y hay que considerar que ésto va sumado a su anterior llamado a ”producir más para tener más” (¿Qué opinarían las uniones locales de ello?). Esta posición se alinea más a lo que en lo personal veo justo; la economía y el ambiente laboral necesita de buenas dosis de competencia e individualismo que incentive la buena obra. La igualdad no es justa, si por igualdad entendemos igual recompensa por desigual trabajo. Por eso no me opongo a la idea de que a los maestros se les pague según los resultados que logren en sus estudiantes (siempre y cuando de alguna manera se tome en cuenta la desigualdad en recursos que tienen unas escuelas de otras, y unos maestros de otros).

También encuentro muy interesante la reacción a esta cita de Raúl Castro del blog neoliberal Libremente.org:

Confieso que si este hubiera sido el tipo de socialismo que me enseñaron mis profesores en la universidad, a lo mejor me habría hecho “socialista”.
– Juan Carlos Hidalgo

Bastante acertado. La verdad es que con esa definición tan abierta, es bien dificil no ser socialista. Hasta John McCain lo sería.

Creo que Cuba se dirige a trastocar los significados de los conceptos de su revolución, sin renunciar por ello a sus significantes. Al parecer, esta es la mejor forma de traer cambios sin mucha oposición; en vez de atacar frontalmente un concepto, lo que hay que vaciarlo.

¿Cuales son las clases sociales en el Puerto Rico de siglo XXI?

Sunday, July 13th, 2008

loquera.jpg

La definición que prefiero de lucha de clases es la que escribió el historiador socialista británico E.P. Thompson:

El fenómeno de clase ocurre cuando algunos hombres como resultado de experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y articulan la identidad de sus intereses entre sí y en contra de otros hombres cuyos intereses son diferentes (y comúnmente opuestos) a los suyos. La experiencia de clase está determinada en gran medida por las relaciones de producción…La conciencia de clase es la forma en que estas experiencias son manejadas en términos culturales: encarnadas en tradiciones, sistemas de valores, ideas y formas institucionales.

Thompson, contrario a los seguidores de otras escuelas marxistas más ortodoxas, no limita la definición de “clase” al típico y un tanto simplista modelo de burgués/proletario, con pequeño burgués por el lado y lupemproletario por el otro. Va más allá, de modo que pudieran coexistir en un mismo espacio y tiempo varias clases burguesas, varias clases trabajadores, varias clases profesionales, cada una articulándose en alianzas y definiendo sus intereses y enemigos, que podrían ser tanto de otro estrato social como de un mismo segmento ocupacional. Es una definición, en palabras del investigador Angel G. Quintero Rivera , que atiende el concepto de clase “como formación histórica; no como una categoría ocupacional en términos estadísticos; no como una cosa que es, sino como un fenómeno que ocurre” (tomado de Conflictos de clase y política en Puerto Rico) .

Yo me pregunto, partiendo de la definición thomsiana de “clase”, ¿cuáles son algunas de las principales clases sociales en el Puerto Rico de principios de siglo XXI?

Finales de siglo XIX

Hay textos muy buenos, como el de Quintero que acabo de citar, que tratan sobre la lucha de clases a finales de siglo XIX, cuando el escenario estaba dominado por una feroz batalla entre una clase hacendada aliada a los trabajadores agrícolas y campesinos, y una clase comerciante española aliada a la administración colonial y metropolitana.

Principios de siglo XX

Se ha cubierto, también, la lucha de clases a principios de siglo XX, cuando la clase hacendada comenzaba a articular una resistencia política (Partido Unión, Partido Nacionalista, entre otros) ante la amenaza que representaba para su dominio la entrada de las centrales capitalistas estadounidenses, mientras que por otro lado comenzaba a tomar fuerza una clase profesional liberal y “modernizante” que le servía de intermediaria al capital absentista norteamericano (agrupados principalmente en el Partido Republicano).

Ese capital estadounidense, y su estructura económica, propició el nacimiento de una nueva clase obrera antagónica con la cultura señorial de los hacendados, y con tendencias a favorecer las relaciones con Estados Unidos por los derechos civiles y laborales que parecían asegurarse con ésta. Esta clase se agrupó en la Federación Libre de Trabajadores (FLT) y su brazo polítco: el Partido Socialista, dirigido por el albañil español Santiago Iglesias Pantin.

Mediados de siglo XX

Ya a mediados de siglo XX, los hijos de la antigua clase hacendada, según dicen, pasaron a ser profesionales liberales a medida que las haciendas iban decayendo. Desde esta nueva posición, articularon un proyecto político con el nombre de Partido Popular Democrático, desde el cual pudieron reestablecer su antigua alianza paternalista con los campesinos para tomar el incipiente poder local que era concedido por la nueva metrópolis. A estos profesionales liberales, hijos de antiguos hacendados, se les llamó “tecnócratas”. Más a final de siglo XX, algunos indentificaron con el nombre de “postecnócrata ” a los profesionales funcionarios de gobierno que regresaban a la Isla con títulos de universidades estadounidenses.

Por otro lado, a la antigua clase profesional que le servía de intermediaria al capital de las centrales estadounidenses, le fue sucediendo una nueva clase de intermediarios comerciales e industriales que aparecieron a medida que Puerto Rico comenzaba a industrializarse. Estos nuevos intermediarios, se desligaron del Partido Republicano de los antiguos intermediarios, y formaron uno propio: el Partido Nuevo Progresista. A estos intermediarios se le unieron otros comerciantes e industriales locales desarrollados gracias a la relación con Estados Unidos, la cual querían asegurar y consolidar por razones económicas.

Con un menor protagonismo, un segmento radicalizado de la pequeña burguesía, o clases profesionales, creó el Partido Independentista Puertorriqueño para impulsar su proyecto, mientras a su vez, otro subsegmento de esa pequeña burguesía radicalizada entabló una alianza con una parte del movimiento obrero para impulsar el ya extinto Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). Hoy día, esa pequeña burgesía que militaba en el PSP ( “la derecha del PSP”, según la llama el libro Puerta Sin Casa: Crisis del PSP y encrucijada de la Izquierda, de Wilfredo Mattos Cintrón,) ahora se agrupa en el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), mientras que el segmento obrero pasó posiblemente parte del sector obrero haya pasado a colectivos como el Movimiento Socialista de Trabajadores o el Frente Socialista.

¿Cuáles son las principales clases sociales de finales de siglo XX y principios de siglo XXI?

A grandes rasgos, simplificando descaradamente la historia por razón de espacio (y desconocimiento mio) , eso es lo que escriben que pasó. ¿Pero qué exactamente es lo que está pasando ahora? ¿Cuáles son las clases sociales, desde el punto de vista de Thomson, en el Puerto Rico de finales de siglo XX y principio de siglo XXI? ¿Desarrolladores? ¿Intelectuales neonacionalistas? ¿Empleados públicos sindicalizados? ¿Cuponeros? ¿Banqueros? ¿postecnócratas? ¿Yuppies?

Tengo algunas vagas conjeturas, pero las dejo para el siguiente artículo. ¿Alguien está más al tanto o tiene alguna idea?

Más sobre lucha de clases en Tinta Digital:
* El paternalismo y los conflictos entre las clases media y baja en Puerto Rico
* “No queremos colonia contenta”, atentamente, la pequeña burguesía
* Movimiento obrero en el siglo XXI
* Reacción a la huelga de maestros es un síntoma: de la derechización el país
* ¿Puede un empresario ser de izquierda?
* Fernando Mires y los velos idealistas
* Petite bourgeoisie
* Crónica sobre panel de discusión “los conflictos costeros”
* De burgueses y proletarios

Nota: Algunas de las imagenes del “collage” fueron tomadas del Centro de Medios Independientes de Puerto Rico (Indymediapr).

Si no quieren, que no voten

Saturday, July 12th, 2008

Este blog siempre ha tendido ser ligeramente populista (1, 2, 3), por lo que he decidido escribir una de mis posiciones elitistas para balancear un poco el medio.

La mayoría de la población no debería votar. Llámenme retrograda, autoritario, antidemocrático, pero esto es algo de lo que me convenzo cada vez más. No malinterpreten, no abogo por quitarle el derecho al voto a algún sector o algunas personas. Mi elitismo no da para tanto. Pero si abogaría para que, quienes no tengan mucho interés en votar, que no voten na”. Eso de estar haciendo campañitas televisivas, radiales y cibernéticas para exhortar a personas que a todas luces no tienen un mínimo de interés en la cosa pública está demás. ¿Por qué? Porque ya tenemos suficientes ineptos inscritos.

Esto lo digo porque acabo de leer una entrevista que le hiciera Le Monde a Rick Shenkman, autor del libro Just How Stupid Are We? Facing the Truth About the American Voter, y creo que lo que osadamente señala este libro sobre el elector estadounidense aplica igualito con el puertorriqueño. La ignorancia reina, y pone a los ignorantes a gobernar para ella. No llamo ignorantes, y creo que tampoco el autor lo hace, a los que tienen ideas completamente opuestas a las mías, pues eso es más que legítimo. La ignorancia denunciada en Just How Stupid Are We? es la de los hechos (facts). Los simples y comprobables hechos esenciales para poder tomar decisiones concernientes a, ¡por Dios!, los hechos mismos, son ignorados por la mayoría de los electores que felizmente salen a hacer cruces a diestra y siniestra. Por algo Winston Churchill, además de decir que “La democracia es el menos malo de los sistemas políticos” (¡qué mucho citan esta frase!), también dijo que “el mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio” (¿Por qué nadie cita ésta?).

Shenkman menciona, a modo de ilustración, que solo dos de cada cinco estadounidenses son capaces de nombrar cuales son las tres ramas del gobierno. Y no solo éso, sino que el 60% de la población estadounidense pensaba que Saddam Hussein participó de los atentados del 9/11. Otros datos señalan que en los años 50’s un 10% de la población no conocía la diferencia entre el Partido Demócrata y el Partido Republicano, mientras que en los 80’s tal proporción de ignorantes aumentó al 30%.

Yo nunca utilizaría mi exhortación para que las personas voluntariamente no ejerzan su derecho al voto exclusivamente a base de conocimientos. Aquellos que no han tenido una buena educación, o que no tienen los medios o las destrezas para mantenerse al tanto en la noticias, se les debe tolerar todo eso si al menos tienen interés. Porque generalmente del interés nace posteriormente el conocimiento. Por eso sí utilizaría el criterio del interés. Repito, nunca abogaría por restringir el derecho al voto, pero de igual forma nunca trataría de convencer alguien sin interés en participar de la política. Porque, con raras excepciones de algunos grupos ideológicos, el desinterés va acompañado de la ignorancia. Y si convenzo a esta persona para que vaya a votar, más por complacerme que por interés, posiblemente se una a la gran masa de electores que salen a votar por los que “le caigan bien”, y “los que conozcan” (una cara que vio en la portada del periódico que no compró, el extraño con traje que un día vio en la plaza, etc.).

Así que, si no tiene interés, quédese en su casa. No salga a votar por alguien porque piense que “está bueno” (como me dijo una amiga hace un tiempo), no salga a hacer cruces por personas que “le están conocidas”, no vote por seguir tradiciones familiares que no entiende, no vote por alguien cuyas ideas desconoce simplemente porque “le cae bien”. Quédese en su casa. Si no hay un genuino interés, la abstención es la verdadera responsabilidad ciudadana.

Mi propuesta del SELOPUR y el Concilio en Asuntos Hemisféricos

Monday, July 7th, 2008

El SELOPUR

Esta es mi propuesta para resolver el centenario problema del estatus de Puerto Rico. Por favor, lean con detenimiento, porque de este artículo dependerá nuestro destino como pueblo. Como siempre, sin esperar nada a cambio, donaré un poco de mi tiempo para seguir ofreciendo nobeles ideas que harían de éste un mundo mejor. Así que, desde mi silla en Salinas, les propongo lo siguiente.

Descartemos el ELA soberano, la estadidad o la independencia. Nuestra selección debe ser una fórmula que llamaré “Súper Estado Libre y Omnipotente de Puerto Rico” (SELOPUR, por sus siglas en español). Esta opción deberá ser una que nos integre a la unión estadounidense con todos los derechos de los otros estados, y unos cuantos más. Por ejemplo, en vez de solo 2 senadores, pediremos 4 para empezar (vayan preparando la enmienda) , y en vez de 5 a 7 congresistas, exigiremos de 10 a 12. El voto presidencial de los puertorriqueños deberá multiplicarse por tres. También, deberá haber al menos un vicepresidente puertorriqueño, siempre. Y por último, la política exterior de Estados Unidos para el Caribe y Latinoamérica se diseñará en San Juan o en Bayamón, cualquiera de los dos. Por otro lado, al SELOPUR se le reconocerá una soberanía nacional, y el derecho de hacer tratados internacionales y tener representación propia en todos los organismos del globo. De esta forma, Puerto Rico realmente tendrá lo mejor de los dos mundos, según su antojo. Solo hace falta decidirnos acá, pues al parecer ellos están ansiosos por acatar cualquier cosa que queramos.

Al menos eso es lo que da a entender el comunicado “Time for Clarification: Puerto Ricans Need to End their Indecision”, publicado hace un mes por el Concilio en Asuntos Hemisféricos (autora: Michelle Quiles, puertorriqueña interna de verano de Harvard). Fíjense que en el mismo título culpa exclusivamente a una de las partes de la relación, los puertorriqueños. La culpa es de los puertorriqueños, porque allá están claros y ansiosos de aceptar lo que sea. De hecho, según el texto, “The United States has repeatedly stated that only the Puerto Rican people can decide the structure of their future political arrangement”. En español éso significa que podemos hacer lo que nos dé la gana. Nosotros, y solo nosotros, estamos al mando. Ellos aceptarán lo que sea. Por eso es que estoy tan seguro que el SELOPUR es nuestro futuro.

La O.N.U. vs Washintong D.C.: 0 a 0

Ahora en serio. El escrito también se pregunta:

If the United States is willing to resolve Puerto Rico’s status, why are Puerto Rican representatives annually attending a UN Committee that has repeatedly failed to produce results for them?

El detalle que no menciona es que llevamos aún más años acudiendo a Washintong D.C. y de igual forma no se han producido resultados permanentes en este tema. Esto es como una jirafa denunciando el cuello largo del mono.

La gran aceptación democrática del ELA

También dice que:

… Washington has reminded the international community that Puerto Rico democratically decided to enter into a free association with the United States in 1952.

Esta oración omite el hecho de que la Ley 600 que dio paso a la creación del Estado Libre Asociado, solo incluía un referéndum inicial de sí o no a la ley, sin más opciones. O sea, o era ese llamado “convenio” (alternativa patética), o lo mismo que había, un solitario gobernador electo que ni tan si quiera podía nombrar jueces del Tribunal Supremo (alternativa requete patética). ¡Vaya democracia!

De cómo sí se pueden violar derechos humanos con las urnas

Pero aún partiendo de la premisa de que, efectivamente, el gobierno federal jamás ha tratado de favorecer u obstruir algunos movimientos ideológicos dirigidos a producir esa decisión que ahora tanto esperan, ¿eso exonera de toda culpa a la metrópolis? La declaración de Derechos Humanos adoptada por la ONU reconoce como uno de los “derechos iguales e inalienables” el que las personas sean “iguales ante la ley”, e “inalienables” significa que “no solo no pueden ser legítimamente negados a una persona, sino que, además, la propia persona no puede renunciar a ellos”. En Puerto Rico no somos iguales ante las leyes y la constitución federal que nos rige, porque el Congreso que no elegimos tiene la potestad suprema de decidir arbitrariamente que cosa extender o limitar a Puerto Rico. En una relación así, violadora de los derechos humanos, tanta responsabilidad tienen los que violan los derechos como los que consienten tal violación. Que una mayoría haya votado por negarle la democracia a todos, no justifica ni exonera. Como suelen decir la gente del PIP, que un esclavo se ponga las cadenas él mismo no lo hace menos esclavo.

Federales independentistas

Y hay más:

However, the commonwealth status was never meant to be a permanent solution, but instead a first step towards independence.

Esto es nuevo. Al parecer nunca nos enteramos que la intención del gobierno federal siempre fue darle la independencia a Puerto Rico. ¡Siempre fueron pro independencia! A la verdad que lo disimularon muy bien.

Este concilio, por medio de la triste participación de su interna Michelle Quiles, pretende saber tanto de ciertos temas como para despachar, con singular arrogancia, asuntos mucho más complejos que sus simplones resúmenes for dommies (que tras de simplistas, están plagados de datos incorrectos, como éso de que el gobierno federal a “asistido” a Puerto Rico en la realización de los plebicitos criollos, además de la mención de las supuestas victorias “abrumadoras” del ELA) . Por esta misma prepotencia es que Estados Unidos se ha ganado tanto cariño alrededor del mundo. Que no sean imbéciles. Las decisiones concernientes a una relación tienen que ser tomadas por todos los que componen dicha relación, ante la obvia realidad de que ninguna parte está dispuesta a aceptar lo que le venga a la real gana a la otra.

La responsabilidad es compartida.

Una visión un tanto distinta del 4 de julio

Friday, July 4th, 2008


(Tiempo en el vídeo: 5:50)

This country was founded by slave owners who wanted to be free. Am I right? A group of a slave owners who wanted to be free, so they killed a lot of white English people in order to continue owning their black African people, so they could wipe out the rest of the red Indian people and move west and steal the rest of the land from the brown Mexican people, giving them a place to take off and drop their nuclear weapons on the yellow Japanese people. You know what the motto of this country ought to be? You give us a color; we’ll wipe it out. You got it.
George Carlin

“Es que no todo el mundo tiene Internet”

Wednesday, July 2nd, 2008

Ya sé que he mencionado esto en más de 10 ocasiones, pero no podemos dejar de recordar lo desacertado que han sido y siguen siendo todas aquellas personas que menosprecian y descartan la web como vehículo de comunicación con argumentos tan débiles pero tristemente convincentes como “no todo el mundo tiene Internet”.

Una conferencia en Paris de Dave Senay, principal oficial ejecutivo de la compañia de comunicación Fleishman Hillard, ha destacado que la campaña primarista y presidencial de Barack Obama ha estado realizando lo que muchas personas habían profetizado que pasaría desde la pionera estrategia cibernética de Howard Dean en el 2004: un cambio radical en la forma de hacer política, gracias y por medio de Internet. La campaña de Obama ha establecido una comunicación directa con millones de sus seguidores, lo cual ha fortalecido su resonancia en las bases demócratas, y le ha permitido canalizar pequeñas aportaciones de dinero que han sustituidos las controversiales donaciones de los cabilderos de Washington.

Para desarrollar esta estrategia obamática, ni tan si quiera era necesario tener visión. Solo había que observar. No es nada nuevo. Dean lo hizo con éxito. MoveON.org lo hace. También Wikipedia. La obamamanía solo aplicó los principios generales ya desarrollados por otros a una escala mayor. Y le ha salido excelente.

Pero los tecnófobos no solo tienen que ver la rueda inventada para apreciar su utilidad. Tienen que verla inventada, corriendo en cada esquina, y si es posible que les pase por encima, para entonces empezar a considerarla.

“No todo el mundo tiene Internet”, dicen y decían. ¿Y todo el mundo ve televisión? ¿Todo el mundo escucha radio AM? ¿Todo el mundo lee periódicos? ¿Todo el mundo lee revistas? ¿Todo el mundo va al cine? Nunca escucho el mismo señalamiento para descartar estos medios. ¿Se imaginan que hubiera pasado si con la invención de la imprenta se hubiera utilizado este mismo argumento? No escriban libros, ni poesías, ni panfletos, ni tratados, ni manifiestos, porque no todo el mundo sabe leer. Pocos argumentos son más tontos.

¿Pero por qué seguir “machacando” esto cuando el tiempo se ha encargado de demostrar el enorme potencial que tiene la red de redes cuando se usa con astucia? Porque Internet no será la última innovación a la cual nos enfrentaremos. Las innovaciones vienen y van, y la actitud que desarrollemos frente a ellas es la que separa a los líderes de los seguidores. La innovación de la Web como medio de organización y comunicación ciudadana llegó como ladrón de medianoche, sin hacer mucho ruido pero con grandes intenciones. Y en esta prueba histórica, la prensa local se colgó. La Escuela de Comunicación de la UPR se colgó. Nos colgamos los estudiantes de periodismo. Se colgaron nuestros partidos políticos. Se colgó tres cuartas partes del país entero.

Sacamos “S”, de “seguidores”. Todavía es la hora que no dejan de salir artículos limitados a explicar qué es un blog según Wikipedia. Ojalá para la próxima aprendamos de este error, y saquemos ventaja con una “L”.