Debate Tinta Digital con los candidatos a la gobernación de Puerto Rico
(Advertencia Luis Lopez Nieves: El siguiente relato es ficticio)
Eugenio: Buenas tardes al señor Edwin Irizarry Mora.
Edwin: Buenas tardes Eugenio, buenas tardes a los compañeros, y saludos a todos compatriotas lectores de Tinta Digital.
Eugenio: También tenemos con nosotros al señor Luis Fortuño.
Fortuño: Muchas gracias y buenas tardes a los cientos de miles de lectores que me dice Eugenio que leen éste blog. El pueblo quiere un cambio, yo quiero un cambio, y vengo a hablarles de cambio.
Eugenio: Señor Acevedo Vilá.
Aníbal: Buenas tardes Canito, buenas tardes…
Eugenio: Un momento, pero ¿y ésa confianza? ¿Usted es primo mio o algo así para llamarme con apodos familiares?
Aníbal: Mijo, esto es pura relaciones pública. Con esto creo un clima de confianza hacia mis palabras, como cuando saco la sillita y le hablo al público de cerca como los conciertos íntimos de Luis Fonsi. ¿No te acuerdas en el debate de la Iupi? A Carlos hasta le dije Carlitos en una ocasión, y no hice lo mismo con la moderadora por que no sabía cómo era el diminutito de Janelyn.
Eugenio: Nada, pues salude, salude.
Aníbal: Para terminar, un abrazo a los lectores, especialmente a los independentistas, a quienes pienso volver a coger de pen… sadores relevantes para construir ese cambio verdadero que el pueblo necesita.
Eugenio: Señor Rogelio Figueroa.
Rogelio: Gracias Eugenio, saludos a los compañeros, y saludos a todos los lectores de este magnífico que blog que, por cierto, es uno de mis favoritos.
Eugenio: Rogelio ¿no te has dado cuenta lo mucho que repites la frase “por cierto”? Todo es “por cierto” esto, “por cierto” lo otro…mano, ¡hay otras transiciones!
Rogelio: Sí, me lo han comentado, y por cierto, ya estoy haciendo los ajustes de retórica, porque nosotros escuchamos las críticas del pueblo, contrario a los políticos tradicionales de los partidos de siempre.
Eugenio: Bueno, pues los temas de esta “post” son la economía y el ambiente. Pero que quede claro que los temas fueron escogidos al azar, y no es un truco nuestro para favorecer las candidaturas de Edwin y Rogelio.
Aníbal: Eugenio, ahora mismo tu me ves sin barba, pero yo me afeito desde los 12 años.
Eugenio: Se puede reservar los detalles de su pubertad para entrevistas con Carmen Jovet. De verdad que no nos interesa.
Edwin: El podrá afeitarse desde joven, pero su gobierno lo tiene gateando.
Eugenio: La primera pregunta es para Rogelio.
Aníbal: ¡Ja! ¡Qué casualidad!
Edwin: Mire señor, compórtese. No estamos en una Asamblea del Partido Popular. Aquí le podemos soplar cuatro bofetás pa” rápido, recuerde que yo soy de barrio y tiro pa” lante.
Eugenio: Rogelio, ¿qué soluciones a corto plazo propone el PPR para salir de la recesión?
Rogelio: Pues bien, nuestro plan es uno abarcador e integral. Como primera fase de nuestro proyecto de reconstrucción de país, vamos a agarrarnos todos de las manos, unidos como un solo pueblo, y vamos cantar villancicos tradicionales hasta que los niveles de tolerancia y capital social vayan aumentando entre nuestra gente. Luego, así mismo cogidos de manos, caminaremos hacia nuestros trabajos a aumentar la productividad. Porque de eso se trata, de trabajar ¡Por Puerto Rico!
Eugenio: ¿No le parece que le hace falta más detalles a su plataforma?
Rogelio: Lo sabemos, y por cierto, seguimos trabajando en ella. Nuestra plataforma es un documento vivo que hospedamos en Google Spreadsheet y cada rato Iris y Nelson le añaden y quitan cosas.
Eugenio: Edwin, ¿qué le parece lo que propone Rogelio?
Edwin: Que es imposible. Rogelio vive en una nube de hidrógeno. Aquí nosotros no podemos hacer nada hasta que llegue la independencia y nos unamos al concierto de naciones que rockean en libertad. Cuando llegue la independencia, entonces podremos caminar tomados de la mano para reconstruir esa vieja felicidad colectiva de la cual nos hablaba Don Pedro, pero mientras tanto no, por que la raíz de todos nuestros problemas es nuestra indefinición de estatus. Mira, horita se me desabrocharon los gabetes de un zapato, y éso es culpa del estatus. Si fuéramos un país libre pudiéramos negociar zapatos con mejores gabetes con Singapur, pero mientras tanto ni eso podemos arreglar. Es más, yo ni tan siquiera me doblé a reamarrarlos. ¿Para qué iba hacerlo? Cuando seamos independientes entonces yo me amarro los zapatos con gusto y gana, pero mientras tanto la colonia me roba el ánimo de trabajar con los gabetes. Por eso lo que propone Rogelio es una fantasía, porque los únicos países cuyos habitantes caminan tomados de manos cantando canciones tradicionales son los países libres y soberanos, porque ellos cantan luego de firmar tratados internacionales. Así es que celebran. Como nosotros no podemos firmar nada, no podemos cantar.
Rogelio: Eso no es verdad, y por cierto, para demostrarlo solo tengo que llevarlos un día a mi comité en Santurce, donde podrán ver independentistas, estadistas y estadolibristas cantando y bailando como un solo pueblo.
Aníbal: Las ideas de Edwin y de Rogelio me parecen muy interesantes, y, de hecho, tan pronto salga de aquí voy a copiar algunos de sus conceptos y términos claves para incluirlos en mi campaña y de esta forma absorber las simpatías que éstos puedan levantar en algunos sectores.
Rogelio: ¡Pero es que este señor copia todo lo que yo hago! ¡No se pinta de negro porque no ha encontrado la forma!
Eugenio: Aníbal, usted está muy sincero hoy.
Edwin: Ejem…bueno, tengo que admitir que unos compañeros del PIP y yo le echamos un suerito de la verdad en el agua al Gobernador.
Aníbal: Pero no importa, vamos pa” lante, aunque tenga que decir cosas que no resulten simpáticas. Yo hago mis campañas pensando en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones.
Eugenio: Bueno, al menos habla igual con el suero que sin él.
Aníbal: De tan acostumbrada que tengo la mente a decir sandeces que suenen bien, no hay suero que pueda con ello. Pero aún diciendo la verdad, los puedo coger de pendejos a los cuatro…yo soy la reencarnación de Napoleón.
Eugenio: Señor Fortuño, ¿se encuentra bien?
Fortuño: Si, estamos de lo más bien.
Eugenio: ¿Le duele la lengua, la boca o la quijada? Porque no ha comentado desde hace un rato.
Fortuño: Yo, al igual que Pierluisito, soy un hombre de pocas palabras, pero de mucha acción. Además, mi equipo del cambio (Rivera Schatz, José Aponte y Santini) me ha indicado que no debo hablar mucho porque lo daño, y mi aportación más importante es la pose de mi cara linda y juvenil.
Aníbal: Por eso es que los feos tenemos que ser buenos estrategas, porque si no, no llegamos ni a la esquina.
Rogelio: Eso no es cierto. Las cosas de tan solo desearlas mucho y ser perseverantes se convierten en realidad.
Edwin: Eso es cierto Rogelio, pero en las repúblicas soberanas. Allí para cualquier problema cotidiano que aparezca, firman un tratado y muerto el pollo… a cantar y celebrar. Pero en las colonias no.
Eugenio: Entiendo. ¿Pues Aníbal, entonces usted piensa copiarle todo a Edwin y a Rogelio?
Aníbal: Hasta los suspiros, Eugenio. Es que esta gente de los partidos minoritarios, aunque parecen medios pendejos de primera impresión, son brillantes y vanguardistas, pero todos sabemos que no tienen ninguna oportunidad de ganar.
Rogelio: Eso no es verdad, por que todos los indicadores nos muestran que el PPR tiene opciones reales de ganar en esta contienda. Por cierto, la última encuesta de El Vocero nos dio una abrumadora cantidad de cuatro por ciento.
Aníbal: Como te decía, Eugenio. ¿Sabes cómo le llamamos internamente en mi campaña a éstos dos? Nuestro asesor verde y el agente naranja. La clave para absorber su discurso y por extensión sus seguidores es hablar como ellos, adoptar frases y términos importantes y hacerlos parte de nuestro vocabulario, mientras a su vez seguimos proponiendo, como dicen las vagas críticas de pueblo sin sustancia, “más de lo mismo”. Se lo hicimos a Rogelio con lo de “desarrollo sustentable” y “revitalización de cascos urbanos”, y a Edwin son lo de “soberanía”.
Fortuño: ¡Ajá! ¡Lo dijo! Mencionó la mala palabra que empieza con “S”.
Eugenio: ¿Soberanía?
Fortuño: Exacto, la palabra con “S”. Esto demuestra que Acevedo Vilá es un inmundo separatista terrorista y comunista, amigo de Hugo, Fidel y Evo…en fin, un fanático empedernido del Che, Mao y Foucault que quieren imponernos una independencia sovietica por la cocina para separarnos de nuestra ciudadanía americana y nuestros fondos federales. ¡Comunista! ¡Maldito terrorista! Ve y únetele al 2% de sin vergüenzas pipiolos, a donde perteneces.
Eugenio: ¿Edwin, ustedes le echaron el suero a Fortuño también?
Edwin: No, él es así. Eso es lo bueno de la derecha dura: son como son y no pueden lograr ocultarlo. Por lo menos de ellos sabemos que no debemos esperar nada, y los combatimos. Pero con personas como Acevedo Vilá, de múltiples caras, intenciones e intereses, se hace más difícil la lucha.
Rogelio: Me acaba de llamar Nelson para decirme que Tomasito que acaba de enmendar otra vez la plataforma, para incluir un proceso de educación profunda que rompa con la programación partidocrática y fomente la unión puertorriqueña.
Eugenio: Qué bueno. ¿Fortuño?
Fortuño: ¿Ah?
Eugenio: ¿No tiene algo más que decir?
Fortuño: No, no, no voy a comentar más, solo que el pueblo quiere un cambio, y yo soy ese cambio.
Aníbal: Tú podrás ser el cambio, pero yo soy el cambio verdadero. Caminemos juntos, como un solo pueblo, más allá de líneas partidistas, hacia la ruta soberana y ambientalmente sustentable que nos haga cantar de la alegría, a nosotros, y a las futuras generaciones, en nuestros cascos urbanos revitalizados. Yo estoy listo. Sin miedo. Vamos pa” lante, y con la ciudadanía americana que tanto apreciamos [levanta el puño izquierdo y lo deja levantado 51 segundos].
Eugenio: Vamos a cortar aquí. Muchas gracias a los cuatro. Nos comunicaremos con sus oficinas para organizar la próxima mesa redonda.
