Tinta Digital

January 11, 2008

El inversionista activista

Filed under: — Eugenio Martínez Rodríguez @ 10:46 pm

¿No sería chévere que existiera una forma de adelantar las causas en las que creemos que a la misma vez nos genere ganancias? ¿Le gustaría verdad? Y a muchos otros también. Es una demanda del mercado, y como ya se imaginarán, ya hay empresas produciendo ofertas para satisfacer esta “filantropía interesada”.

Una de estas ofertas son los fondos mutuos socialmente responsables.

Fondos Mutuos

Cómo quizás sepan, los fondos mutuos son empresas de inversión manejadas profesionalmente que invierten el dinero que le proporcionan sus miembros en una gama diversa de acciones, bonos, y otros activos. Su razón de existencia se debe a que una de las reglas básicas de las inversiones es procurar suficiente diversidad como para disminuir bastante el riesgo (lo que logran comprando de todo por nosotros). Pero, ¿en qué específicamente están invirtiendo? Podemos saber, pero sería muy difícil monitorear cada movida. ¿Podrían estar financiando, con nuestro dinero, empresas explotadoras del tercer mundo? ¿O empresas productoras de contaminantes? ¿O corporaciones promotoras del desparrame urbano? ¿O quizás a un subcontratista que explote a su fuerza laboral con sueldos de miseria y condiciones semi esclavistas? La respuesta a todas estas preguntas es la siguiente: sí. Generalmente la meta de estas inversiones es obtener ganancia y punto; la moral la dejamos en la gaveta.

Fondos mutuos socialmente responsables

Pero como hay una demanda para esa “filantropía interesada”, el libre mercado, siempre pendiente en nuestras preocupacione$, ha dado un paso al frente y le ha gritado al mundo que “otro tipo de inversión es posible”.

Para ello, como mencioné, existen los llamados fondos mutuos socialmente responsables, cuyos criterios para invertir en una institución dada, según la Investopedia, pueden incluir:

1.Su ética corporativa
2.Sus prácticas en su entorno laboral
3.Sus relación con el medio ambiente
4.La seguridad y el impacto de su producto
5.Su relación con los derechos humanos
6.Sus relaciones con la comunidad
7.Y los derechos que le reconozcan a los nativos ¿?

A través de este tipo de inversiones, podemos asegurarnos que no estemos financiando lo que después nos escandaliza cuando vemos CNN o documentales como The High Cost of Low Prices. De igual forma, estamos contribuyendo al éxito de empresas socialmente responsables. Sin embargo, aunque este es un tipo de activismo “interesado”, también implica sacrificios. Puede que lo que más dinero esté dejando en un momento dado sean los bonos del gobierno federal para financiar la compra de nuevos armamentos para invadir injustificadamente a Irán. Si sus fondos mutuos son pacifistas, sabe que le estarán generando menos dinero que el fondo mutuo promedio (¡No nos escapamos del sacrificio!).

Otras formas de activismo inversionista

Otra forma de enviar nuestro dinero a hacer un mundo mejor (mientras de paso nos trae algunas ganancias) es el llamado “Shareholder Activistm”, que podríamos traducir algo así como “inversionista activista” (¿conocen o se le ocurre un mejor término?).

La Investopedia define inversionista activista como:

Una persona que utiliza sus derechos como accionista de una corporación pública para crear cambios sociales. La mayoría de los asuntos atendidos por los accionistas activistas están relacionados con el medio ambiente y los derechos de los trabajadores.

Esta es una forma en la que los accionistas pueden influir en el comportamiento de una corporación ejerciendo sus derechos como dueños de la misma. A pesar de que los accionistas no administran las empresas públicas, hay maneras para influir en su junta directiva y gerencia. Estas pueden ir desde el diálogo con la gerencia sobre sus preocupaciones como accionista, hasta el ejercicio del voto.

En el artículo Change The World One Investment At A Time se habla de dos formas de inversionismo activista: la excluyente y la incluyente.

Inversionista activista excluyente

La excluyente se dedica a buscar las empresas cuyas acciones van en contra de nuestras creencias, para no comprarles acciones ni bonos. Esto puede brindarle un poco de coherencia a nuestras vidas, para que no nos pase como a John Locke, “el filósofo de la libertad” que tenía acciones en la Royal Africa Company, empresa que traficaba esclavos. Sin embargo, si bien es cierto que ésto nos puede hacer sentir mejor, también es cierto que no hay ninguna evidencia de que este tipo de boicot tenga algún efecto en el precio de las acciones o en las operaciones de la empresa (por eso es que el multimillonario inversionista liberal George Soros es un crítico constante del capitalismo contemporáneo, pero se niega a seguir beneficiándose de él con sus inversiones especulativas, debido a que, según él, si no invierte Soros invertirá otro y al final todo será lo mismo).

Inversionista activista incluyente

La otra forma, la incluyente, se basa en la compra de acciones en una empresa, ya sea para ejercer el voto y tratar de encaminarla a operaciones socialmente más responsables, o para apoyar económicamente las corporaciones que ya están haciendo cosas que nos agradan (como reducir la dependencia del petróleo, o auspiciar el comercio justo). Contrario al método excluyente, el método incluyente sí está probado que funciona y con un gran potencial. La conclusión del artículo es que sí, se puede influir en la dirección de una empresa (quizás más de lo que influimos en el gobierno, que no es mucho, pero bueno…) y sí, se puede apoyar e incentivar el tipo de empresas que nos agrandan y consideramos beneficiosas.

Ahora, como siempre, hay que ser consiente de las limitaciones y saber que esto no es una democracia; siempre tendrá más peso quien tenga más dinero invertido. Sin embargo, a mi juicio esto no se aleja mucho de las prácticas de políticas públicas. Es el poder económico (quizás junto al capital social) el que nos da poder político, tanto en las empresas como en el gobierno y la sociedad (quizás no nos guste, y en un futuro eso pueda cambiar, pero mientras tanto ese es nuestro presente).

Conclusión

Esta es una razón más para adoptar un estilo de vida frugal y ahorrar, porque ahorrar es crear poder. Poder que podemos usar estratégicamente en inversiones socialmente responsables.

Para más información leer:
* Using Shareholder Power: Handbook on Socially-Oriented Shareholder Activism
* Social Investment Forum
* Social Funds
* CoopAmerica: economic action for a just planet
* Citizens Funds

Artículos relacionados en Tinta Digital:
* Frugalidad: un discurso alterno al consumismo
* Bancos virtuales

Powered by WordPress

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.