Tinta Digital

July 17, 2008

El populismo burgués de los desarrolladores

Categoría(s): — Eugenio Martínez Rodríguez @ 2:10 pm

“Una vivienda de $90 mil no es ridículamente cara,
lo que es ridículo son los salarios, que no suben” (fuente),
— Rafael Rojo, presidente de la Asociación de Constructores Hogares.

¿Un empresario derechista y notablemente anti-izquierdista señalando que los salarios de los trabajadores no suben? ¿El paladín del libre mercado denunciando la falta de oportunidades para adquirir viviendas baratas de los sectores más pobres? Parece evidente que el liderato de los “desarrolladores” no representa al típico empresario de derecha puertorriqueño.

Esta es una clase que, además de haber adoptado el modus operandi de otros sectores empresariales organizados, en cuanto a tratar de gobernar indirectamente mediante la financiación privada de candidaturas políticas, a su vez ha querido emprender una lucha mediática contra todos los sectores que le sirvan de obstáculos: ambientalistas, juristas, políticos liberales, profesionales activistas, socialistas, funcionarios, etc. Lejos de mantenerse en las sombras cabildeando tras bastidores por su conveniencia (como hacen los banqueros e industriales) , los desarrolladores buscan noticias, conceden entrevistas, organizan marchas, pagan anuncios ideológicos en radio, prensa y televisión, y hasta crean grupos en Facebook. Ya en más de una ocasión han logrado presentar sus propios intereses como los intereses de todo el país, como cuando lograron la aprobación de los polémicos incentivos de vivienda para los excedentes sin demanda que tenían. Suelen enfatizar su importancia en la economía al decir que actualmente son el motor que despierta y pone a trabajar a otras industrias. Y no exageran.

Su principal obstáculo proviene de los sectores liberales de las clases profesionales (”Colegio de Abogados, cuna de comunistas”, ha sido uno de sus estribillos) , particularmente de la pequeña burguesía nacionalista. Contra ellos, intentan con mucho éxito ganarse el favor de clases más populares…naturalmente con retórica populista (”No somos artistas ni abogados, pero necesitamos trabajar”, fue otra consignia utilizada en una marcha) . Por ejemplo, cuando los desobedientes civiles detuvieron la construcción del proyecto Paseo Caribe, el líder que ahora aboga por viviendas para los pobres, en vez de salir histérico ante las cámaras llorando los millones de dólares que podían perder los inversionistas, optó de forma muy astuta por enfatizar, junto con su colega Arturo Madero, que decenas de “padres de familia” perderían los empleos con los que “se ganan el pan de cada día”. El resultado: empatía instantánea de las masas. “¡Dejen que esos obreros se ganen sus habichuelas!”, parecía ser el reclamo general de buena parte de la población. Y aunque se trató de responder a este populismo burgués con ofensivas dirigidas por sectores obreros de izquierda, como la Unión de Tronquista y la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), nada parecía restarle fuerza a las imágenes de los obreros desocupados en plena víspera de las fiestas navideñas.

Qué se TRAE Rojo

Como si no fuera suficiente, para aprovechar el momentum de su estrategia populista le dieron nombre a la alianza que recién crearon con sectores populares: Trabajadores Pro Ambiente y Empleo (TRAE). Según en tiempos pasados la clase hacendada encontró su mejor aliado político en las masas campesinas que empleaban, y según de igual forma los colonos y centralistas de principios de siglo XX intentaron sin mucho éxito imponerle una lealtad hacia el Partido Republicano a sus obreros “arrimados”, de igual forma los desarrolladores utilizan como vanguardia al sector popular más sensible a sus reclamos: sus propios asalariados (”Sugerimos que sus empleados usen camisas blancas para llevar una imagen cohesiva que nos identifique como grupo. Además, aquellos empleados que trabajan directamente en proyectos de construcción podrán llevar capacetes para añadirle dramatismo a la manifestación”, decía una de sus cartas circulares) . Y bajo la denominación de “Sector Productivo Unido por el Progreso de Puerto Rico”, organizaron, obreros y empresarios unidos, algunas manifestaciones y marchas contra los “comunistas” que según ellos eran aliados de Hugo Chávez (el periódico El Vocero ayudó a difundir tal tesis, y El Nuevo Día alegadamente también claudicó, aunque por omisión).

En fin, mientras que los grupos más militantes de toda la gama de izquierdistas del patio, desprovista de metanarrativas, intenta ser portavoz de algún reclamo popular que los posicione en sintonía con “el pueblo” (¿Unicameralidad? ¿Estatus? ¿Playas accesibles? ¿Cero privatización?), los desarrolladores se muestran preocupados por la vivienda de los pobres, y por los salarios que no suben. Y les va bien, más de Benjamin Franklin estar en lo correcto en eso de que “la necesidad nunca hizo buenos negocios”, si la economía sigue empeorando les podrá ir aún mejor. Estamos en el río revuelto de aquel proverbio chino, y la resistencia anda en un solitario kayak que se tambalea.

3 Comments »

  1. En la colonia todo se imita y todo llega con retraso, menos los embelecos. Recuerdo las contramarchas de obreros de la construcción (hard-hats) en NYC contra los estudiantes que protestaban la guerra en Vietnam. Ya eso no ocurre en EEUU porque el cuento está muy leído y los neoyorquinos saben más. Pero aquí- luego de un muy breve amorío con “la clase obrera”- la izquierda jurásica neo-nacionalista se olvidó de los trabajadores y ahora sus consignas, con sabor a ateneísmo y conference room de abogados, están desconectadas de la realidad cotidiana del pueblo. IOW, el accionar de la “izquierda” carece de proyecto social y la gente de pueblo lo sabe y los relacionistas públicos de la oligarquiita local también.

    Comment by myrisa — July 17, 2008 @ 3:57 pm

  2. Populismo y Burguesía hasta hoy creía que eran términos mutuamente excluyentes. Buen Artículo Eugenio.

    Comment by Prometeo — July 18, 2008 @ 2:39 am

  3. Hola Myrisa

    Eque le cua. Una pena…

    Hola Prometeo

    Es lo que pasa en Estados Unidos, donde los conservadores sociales del Partido Republicano tildan de “élite liberal” a ciertas voces disidentes, pero su propio mensaje populista es financiado en parte por el ala empresarial del partido.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — July 18, 2008 @ 5:37 am

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