Frugalidad: un discurso alterno al consumismo

Si no escribo durante estos primeros días del nuevo año, es por el bien de este blog. Porque si escribo sobre las cosas que estoy leyendo ahora (inflación, cuentas IRAs, bonos, acciones, bancos virtuales, Money market) la cosa se pudiera poner un poco aburrida por aquí. Y es que acabo de descubrir una joya de blog sobre finanzas personales: Get Rich Slowly: personal finances that make cents.
No voy a caer en lo que dije que no iba a hacer hablando de este blog, pero si escribiré sobre un concepto que acabo de descubrir en él, y que me parece la mar de interesante: la frugalidad.
Definiciones de frugalidad
Los maniáticos lingüísticos de la Real Academia Española definen frugalidad como “templanza, parquedad en la comida y la bebida”, pero esto realmente no captura el concepto como se usa en Get Rich Slowly. La versión en ingles de la Wikipedia sí lo hace; aquí va mi bien intencionada traducción:
Es un estilo de vida o sistema de creencias en el que los individuos practican la restricción del consumo, y y usan ingeniosamente sus recursos para de esta manera poder lograr metas duraderas y más satisfactorias. En una economía basada en el dinero, la frugalidad enfatiza el control sobre el gasto de dinero para lograr aspiraciones personales, familiares y comunitarias.
En primera instancia, parecería que “frugalidad” no es más que una forma elegante de llamar al modo de vida de los tacaños. Quizás se nos venga a la mente el cliché del materialista que se pasa toda la vida acumulando dinero mientras vive una infeliz vida llena de cohibiciones. Pero en realidad, la frugalidad, según lo usamos aquí, es más que eso.
Justificación de la frugalidad
Aquí va otra de mis bien intencionadas traducciones, esta vez de Get Rich Slowly:
Mantenga las grandes metas en mentes. Si adopta un estilo de vida frugal, no está siendo tacaño si compra comida barata en el mercado. No está siendo tacaño cuando no se compra un iPhone o un Nintendo Wii. No está siendo tacaño, está escogiendo una serie de valores diferentes. Está trabajando hacia una meta más grande. Usted no se está privando de su vida, está escogiendo una vida sin deudas, o siguiendo un ideal espiritual, o ahorrando para un viaje alrededor del mundo.
La lógica de la frugalidad
Según lo veo, toda persona consume básicamente por dos razones: porque necesita eso que está adquiriendo, o porque lo quiere. Lo que se necesita se necesita. Podemos ahorrar en ese consumo con una que otra técnica (de las que abundan en el mencionado blog) , pero se tiene que consumir. Ahora, el otro tipo de consumo es muy diferente. No lo necesitamos. No es obligatorio. Podemos irnos a los extremos y prescindir de él. Pero también podemos ser aún más sabios y aprender a controlarlo.
Dentro de este consumo prescindible, a su vez, podemos encontrar dos subcategorías: lo que simplemente queremos y lo que realmente queremos.
Lo que simplemente queremos es nuestro impulso consumista. Claro que quiero un bote. Sí, me gustaría aquel auto nuevo del año. ¿Cambiar el modelo de teléfono móvil cada unos cuantos meses? ¡Seguro! ¿Todos esos fabulosos utensilios de cocina que anuncian en los programas pagos de televisión? Póngalos todos por aquí. ¿Pero realmente queremos eso? ¿Ha sido nuestra ambición de toda la vida tener ese carro en específico? ¿Estás seguro que este último modelo de teléfono móvil es el que realmente satisface todos tus gustos y no el que tienes ahora? ¿Realmente eres un eterno enamorado del mar como para gastar dinero en un bote y el alquiler que conlleva guardarlo? ¿Los cortes de carnes que haces cuando cocinas son tan profesionales como para requerir esos cuchillos que te venden por “tres fáciles pagos de $39.99”?
Muy frecuentemente nos pasa que abrimos un armario en nuestras casas, y nos encontramos con una serie de cosas que apenas hemos utilizado unas cuantas veces. Están casi nuevas. Algunas se podrían llevar a la tienda y posiblemente un cliente las compre sin advertir que son usadas. ¿Qué significa esto? Que obviamente no necesitábamos estas cosas que compramos, y peor aún, ¡ni siquiera realmente las queríamos! Nuestro impulso consumista nos llevó comprarlas, nos llevo a darnos ese “gusto”, pero realmente no era un gusto real (pero si fue muy real el dinero que botamos en ello).
Todas estas pequeñas cosas que por impulso compramos sin realmente quererlas, podemos visualizarla como grandes obstáculos para obtener aquellas cosas que sí realmente queremos. ¿Es un músico aficionado y toda la vida ha queridos un modelo de su instrumento de primerísima calidad? ¿Le fascina viajar en vacaciones? ¿Gusta de los conciertos en vivo? ¿De la buena comida? ¿De vestir bien? Pues todo esto lo obtendrá en menos cantidad (o ni siquiera lo tendrá) si sigue gastando en chuchearías todos los fines de semana. Irónicamente, la verdad puede ser ésta: mientras más gaste desmedidamente, menos satisfecho estará como consumidor, pues menos tendrá para consumir lo que realmente le proporciona placer.
La frugalidad sin extremos
Además de un consumo más inteligente y satisfactorio, un estilo de vida frugal puede ser excelente para otros propósitos como la eventual creación de una empresa propia, el pago de estudios universitarios, o la jubilación. La clave para alcanzar estas grandes y satisfactorias metas, es aprender a controlar el consumo sin caer en cohibiciones que nos hagan menos felices. Es decir, si realmente le fascina ir frecuentemente a ese restaurante caro pero bueno que tanto visita, pues no deje de hacerlo. Si su pasión son los carros, el mar, o los libros, tampoco se cohíba de ello. La clave de una frugalidad sostenible, es lograr prescindir de todo consumo innecesario, de todo consumo que realmente no queremos. Yo, por ejemplo, no dejaría de comprarme libros de cuanto tema me interese. Pero el capuchino que diariamente compro en la Universidad podría eliminarlo, y eso representa un total de $300 por cada año académico, más los intereses que se generan en el banco (¡¿Por qué no hice esta reflexión antes?!).
Tácticas de frugalidad
La frugalidad puede tener niveles tan sencillos como complejos. En Get Rich Slowly hay una serie de tácticas muy ingeniosas y hasta divertidas para reducir dramáticamente nuestro nivel de consumo. Algunos ejemplos son el aprender a cosechar parte de nuestra comida en tiestos y pequeños espacios, descubrir mercados de segunda mano (que pueden ser más variados y hasta mejores en calidad), llevar nuestra propia comida a los sitios, redescubrir el maravilloso invento de la bicicleta y pasar más tiempo de óseo en la naturaleza en vez de estar rodeado de televisores y computadoras que consumen electricidad (y dinero). Hasta se plantea la frugalidad como un reto en el aspecto del entretenimiento: en vez de escoger comprar la diversión gastando en lo mismo que gastamos siempre, aceptar el reto, salir de la monotonía, y lograr la meta de pasarla mejor con menos (¿qué le parece elaborar su propia cerveza casera? ¿O que tal si en vez de ir al cine se reune con alguien y filma su propia película y luego reune a un grupo de amigos para ver el estreno mundial de su obra?)
Luego quizás escriba un poco más sobre la frugalidad. Si pasan los días, y ve que no publico más, es que no lo escribí. Recuerde que está leyendo un blog personal. Pero quizás sí lo escriba. Puede mantenerse pendiente, pero sin muchas ilusiones.
8 Comments »
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Interesante articulo!
Yo estoy en estado frugal tambien y a veces es bien dificil parar los impulsos de compar algo, aunque cuando lo analizas bien realmente no te hace falta. Lo que estoy intentando ahora es de no comprar nada si no tengo el cash en la mano, o sea, nada a crédito.
Comment by DarK SouL — January 2, 2008 @ 2:08 pm
Cuando uno de mis hijos me dice que necesita algo que yo sé que no es necesario le cito una frase de Friedrich Nietzche:
“La necesidad es una interpretación, no un hecho.”
Luego comienzo a razonarles el porque lo que están pidiendo no es necesario. Casi nunca los convenzo pero estoy seguro que cuando ellos tengan hijos y les toque administrar un presupuesto se acordarán de esa frase. Al menos eso espero.
Comment by Prometeo — January 2, 2008 @ 10:15 pm
Esa es buena Michael. Otra alternativa es hacer que empiezen a manejar un presupuesto hoy mismo, asignándole unas mesadas, aunque sea de poca cantidad, que la administren ellos como mejor les paresca. Sin importar si piden o no piden, se les otorga esa cantidad fija periódicamente (preferiblemente ganada a través de algún trabajo doméstico) , y de esta manera, si quieren en un momento dado consumir algo que cueste mucho, tendrán que aprender a sacrificar ellos mismos otros consumos para ahorrar lo suficiente para cumplir esa meta.
Yo creo que al final las mesadas podrían resultar hasta más baratas para los padres, además del gran beneficio para sus hijos de adquirir temprano en sus vida la responsabilidad que requiere manejar un presupuesto.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — January 2, 2008 @ 11:14 pm
Hola Dark
Esa es buena. Yo uso el crédito sólo por Internet cuando no hay más obción, pero si puedo pago por PayPal.Lo de los impulsos es verdad, y más si se vive rodeado de gente que ve todo el derroche como lo normal y correcto.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — January 5, 2008 @ 4:48 pm
La frugalidad me ayudo a comprar un condominio pequeno y jubilarme para estar cerca de mis nietos. Me ayudo mucho leer, entre otros, Your Money or Your Life de Joe Dominguez y HACERLO. Pero… la mudanza a PR y el bajon de ingresos me jamaqueo. Tengo que volverlo a leer y a ponerlo en practica. Gracias a Dios por los ahorros. Los gastos de luz, agua, telefono e internet son mas de lo esperado. Antes usaba transportacion en masa, pero ahora necesito un carro. El principio de frugalidad (y el ambiente) me ayudan a buscar un carro usado con garantia y pagarlo en efectivo en vez de financiar uno nuevo del ano que depreciara instantaneamente. Gracias por el blog financiero, lo voy a visitar pronto.
Comment by Seriela — January 7, 2008 @ 12:48 am
Hola Seriela
Que interesante tu historia. Ya he leido tanto de el libro que mencionas, Your Money or Your Life, que lo mandé a buscar por Amazon. Aplicar la frugalidad en Puerto Rico parece mucho más dificil que en otros sitios, pero a la misma vez aún más necesario.
Ahora que mencionas lo de la transportación masiva y los carros, me pregunto si al fin y al cabo la ciudad realmente es más cara, tomando en cuenta que las cosas están más cerca y es posible no gastar tanto en gasolina como se haría en una urbanización lejos de todo.
Comment by Eugenio — January 7, 2008 @ 2:41 am
Hola,
buen articulo, pueden encontrar “el principio de frugalidad” desrollado por un autor Frances Marc Halevy es sumamente pertinente y logra a tener una vision holistica de nuestro mundo en 243 paginas. Por los que leen frances se lo pueden procurar sobre internet en www.arbredor.com
Estoy viendo si existe una traduccion para mandarlo a mi cuñado en Chile pero parece que no!
Asi que igual los curiosos hechen un vistazo no seran decepcionados
Peregrino
Comment by Raphael — February 17, 2008 @ 8:45 pm
Frugalidad como una disciplina en la vida que logra el equilibrio de la razón y la emoción, cultivar una virtud cuya consecuencia pueda acarrear tranquilidad y seguridad económica y hasta moral. En un sistema económico que se rige por los consumos y los mercados frugalidad es mantener un ordeno en beneficio personal por encima del beneficio de lo mercados de consumo que son responsables de la falta de valores, respeto entre los individuos, y a los ecosistemas que gobiernan la naturaleza del planeta. Frugalidad como una de las herramientas más actuales de sobrevivencia fundamental.
Gracias.
Comment by Raúl Gómez — June 16, 2008 @ 6:59 am