Tinta Digital

July 13, 2009

La creación como destrucción y Calle 13

Categoría(s): — Eugenio Martínez Rodríguez @ 2:10 pm

Estaba releyendo unos fragmentos del libro Saqueos, de Dorian Lugo, y me reencuentro con una frase muy interesante en él: “todo acto de creación, es, a su vez, un acto de destrucción”.   A un nivel físico, podemos tomar el ejemplo de la “creación” de un trapo de lavar autos con un suéter viejo: para crear el primero hay que desgarrar, cortar, destruir la forma del segundo. No parece tener mayores problemas el concepto, pero si resulta algo ignorado cuando se trata destrucciones y construcciones de lo intangible. Una secta, por ejemplo, es la destrucción de una religión matriz; no destrucción en el sentido absoluto o como aniquilación (pues si la religión matriz sigue existiendo no se destruyó en sí), pero si destrucción en el sentido de la doctrina hegemónica arrebatada, que, como el suéter del trapo, fue desgarrada para dar paso a una nueva creación.

 Creación y destrucción a nivel discursivo

 Con los discursos sucede igual: un discurso de oposición tiene de creativo lo que tiene de destructivo en relación a la oficialidad a la que se opone. Y como destrucción en si, por definición, es una ofensiva, es un acto ofensivo dentro de esa guerra de poder a nivel discursivo. Según lo entiendo, lo que no ofende (ofender en el sentido de ofensiva, no necesariamente como “faltas de respeto” personales, aunque podría ser) dicta mucho de ser oposición, pues si no fue ofensivo significa que no destruyó lo potencialmente ofendido, y por lo tanto no hubo creación, sino una reproducción de algo que cae dentro de los marcos de la oficialidad; con el ejemplo del suéter sería algo así como doblarlo, o engancharlo en una percha: sigue siendo suéter, no hubo destrucción, ni por lo tanto algo creado.

 Lo ofensivo de Calle 13

 Digo esto porque cada no sé cuanto tiempo recibo algún comentario en este blog de alguien que dice que no le gusta Calle 13 “porque es cafre”, lo que me recuerda mucho las críticas de Millie Cangiano que decían que el grupo tenía talento, pero tenía que mejorar el lenguaje, los temas y su actitud, para hacer las cosas según su definición de lo que es “correcto” (o sea, la misma “sanitización” que acaba de sepultar al reggaetón tal y como predijera el bloguero y profeta Rafi Torres en el 2006) . También me recuerda el comentario de Yolanda Vélez Arcelay diciendo que el debate de los candidatos a la gobernación con Daddy Yankee se condujo de una forma “irrespetuosa”. Pues bien, como apuntaba, esta gente es creativa precisamente por lo destructivos y ofensivos que son.

 Es natural que haya gente que se moleste. Después de todo, lo que están haciendo, para crear lo suyo, es destruir y ofender  estilos, cánones, tradiciones, y formas de ver el arte y la vida de otros. Uno puede molestarse con su propuesta, y criticarlos y, como plantea el libro que mencioné, hasta censurar lo que hacen, pero pedir que no hagan lo que hacen cómo lo hacen, es no entender lo que hacen (cosa  que impide una crítica que, a mi juicio, valga la pena considerar).

 Si Calle 13 es “cafre”, no se ajusta a los valores que la sociedad juzga como correcto, no sigue el estilo de lo comercial, no se comporta según “el buen gusto” de la pequeña burguesía isleña, es porque precisamente ese es su objetivo. No es por error, por inmadurez, o “falta de consejos”. Es risible pedirle a lo contradiscursivo que sea un poquito más convencional; es como si Fulgencio Batista, desde la Havana, le hubiera mandado un mensaje a los rebeldes en Sierra Leona con el consejo de ser menos anti-batista.

 Aclaro que no estoy romantizando lo que de alguna manera sea ofensivo o contradiscursivo. Una expresión neonazi o fascista, por ejemplo, iría en contra de lo oficial pero no por eso tendría mi agrado. Las mutaciones discursivas que ofendan lo establecido bien podrían legitimarse, o desterrarse para siempre (o al menos por un bien tiempo). De hecho, si seguimos la analogía (que ya la tengo en este blog bastante gastada, lo sé) de la selección natural, vemos que, cómo pasa en la naturaleza, la mayoría de las mutaciones no son exitosas, y por lo tanto no son parte de una cadena evolutiva significativa. A sí que bien podría decir que la mayoría de lo contradiscursivo fracasará, y que a nivel personal la mayoría de lo contradiscursivo, a su vez, no es de mi agrado. Pero eso no asegura la permanencia de lo establecido, ni que a mi me agrade tal cosa. Entre mayor sean las mutaciones, mayor probabilidad de que alguna de ellas finalmente sea exitosa.

 En fin, es lo ofensivo lo que realmente resiste y trae cambio, en vez de reafirmar lo establecido. Grupos como Calle 13, bien saben ésto, y por eso han llegado al extremo de hacer sonidos de erutos en plena canción de un CD (que, volvemos, resulta ofensivo para muchos, pero esa es su idea). Podríamos o no estar de acuerdo con su creación/destrucción, y para dilucidar esto está el diálogo y el debate que muy saludablemente despierta lo controversial. Si al final nos parece censurable, pues a cargar los cañones y arremetamos contra la propuesta si esta ofende las prácticas o discursos que nos parecen convenientes. Pero decir cosas como “sé que tienen talento, pero deberían…” lo que sea, no creo que merezca otra replica que no sea otro vulgar y elucuente eructo.

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9 Comments »

  1. Si entiendo lo que dices, cada nueva forma de arte (de música en este caso) es una propuesta de cambio o transformación estética, moral, social. Sólo algunas aciertan en prevalecer como propuesta válida para los tiempos en que se presenta. En general estoy de acuerdo. Pero también, existen otros factores que inciden, por ejemplo, el apoyo de poderes comerciales a una de éstas propuestas, por ejemplo.

    Comment by Myrisa — July 13, 2009 @ 4:00 pm

  2. Puede ser una propuesta de cambio, o puede ser una propuesta de reafirmación del estatus quo (”…una reproducción de algo que cae dentro de los marcos de la oficialidad”). Si es de cambio, lo que tiene de creativo a de tenerlo de destructivo con respecto al discurso que resiste o pretender sustituir, que es lo que “ofende”.

    Con respecto a lo segundo, yo no lo llamaría “propuesta válida” a lo que prevalezca. Más bien lo veo como un juego de poder dónde prevalece el que prevalece, que no necesariamente es el que podriamos llamar más válido o acertado; como en la guerra o cualquier tipo de batalla, que no necesariamente gana el que, según unos, debería.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — July 13, 2009 @ 4:21 pm

  3. Pero si es propuesta de afirmación de lo que existe, no es una forma nueva. No es una nueva propuesta estética. Aquí me refiero no sólo a lo que propone como alternativa ideológica, sino como alternativa estética.

    Comment by Myrisa — July 13, 2009 @ 10:41 pm

  4. Ok, ya veo, creo que malinterpreté la frase “cada nueva forma de arte” como cada nueva propuesta de arte.Sí, a eso es a lo que me refería, pero con la salvedad de lo que escribí en el segundo párrafo del comentario #2.

    Comment by Eugenio — July 14, 2009 @ 3:24 am

  5. Hace tiempo atrás cuando tomaba uncurso de teatro aprendí que el arte muere cuando se vuelve “mainstream”. Cuando un artista es original creará un movimiento que lo imitará. Ese mismo movimiento será el que cree un estílo. Ese estílo durará hasta que la gente se canse y aparezca alguien original que traiga algo nuevo.

    Es cierto para crear hay que destruir. No se puede ser original si no se rompe con la norma. La gente que le pide a Calle 13 que modere su estílo solo quieren mantener el status quo y dictar las tendencias. Si calle 13 le hibiese hecho caso a la Cangiano no hubiesemos tenido un éxito como “Querido FBI” que reune el sentimiento colectivo que hay contra estos abusadores.

    Adelante y éxito.

    Comment by Prometeo — July 15, 2009 @ 2:02 pm

  6. Me parecieron interesantes tus planteamientos, coincido con ellos.

    Comment by Borincano — July 16, 2009 @ 12:38 am

  7. Prometeo:

    Exacto.

    Borincano:

    Gracias.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — July 17, 2009 @ 4:53 am

  8. yo soy de las que “no lo soporto”, “me provoca náuseas”, “qué asqueroso, qué cafre, qué vulgar, qué HP” y todo eso…aunque confieso me gustan algunas canciones, como La Perla

    siempre lo he criticado, pero leyendo tu reflexión, cuánta razón e incluso cuánta falta hace esa ofensiva en un mundo como el que tenemos!!!

    me encantó tu planteamiento, gracias…

    Comment by Rosa — July 17, 2009 @ 10:57 pm

  9. Hola Rosa

    Qué bien. Gracias por comentar.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — July 18, 2009 @ 6:03 pm

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