La idea como hecho en las coberturas sobre la izquierda

He notado que los grandes medios de comunicación generalmente tienen dos posturas en cuanto a temas de política. La primera de ellas es la que asumen con los políticos y movimientos de derecha, centro y hasta centro izquierda. Con estos tipos de ideales los medios masivos siguen su tradicional postura de “objetividad” distanciándose bastante de los protagonistas de las historias sin casi emitir juicios ni comentarios. La segunda postura, que es la que me parece más interesante, es la que asumen al informar sobre políticos y movimientos de izquierda (ambientalistas, socialistas, globalifóbicos, etc). Con la izquierda, medios como Univision, El País y El Nuevo Día, adoptan una indisimulada editorialización en su contra, tildándolos en sus noticias y reportajes de dictadores, inescrupulosos, demagogos, etc.

¿Y cómo pueden armonizar los medios su tradicional imagen de “objetivos” con sus constantes informaciones editorializadas contra la izquierda? Según me parece, las industrias de las comunicaciones aprovechan que en nuestra sociedad aún comemos, inhalamos y exhalamos positivismo todos los días, y, por lo tanto, creemos en verdades absolutas y universales que pueden llegar a conocerse a través de la razón, y mediante “hechos” incuestionables. Tomando como base este positivismo, los medios, en su discurso, le dicen a su audiencia que es un hecho más que probado que los movimientos de izquierda están equivocados. Es como si dijeran “Querido lector/televidente, objetivamente les decimos que el izquierdismo está mal y la derecha, centro y centro izquierda van bien”. Lo sé. Parece simplista. Pero cada día, al ver las coberturas periodísticas sobre los movimientos indígenas, los movimientos anti-globalización, Hugo Chávez, Fidel Castro, entre otros, me convenzo más que esta es la actitud de los medios.

Veamos algunos ejemplos

Hugo Chávez según El País

En una semblanza que le hiciera El País a Manuel Rosales, líder de la oposición venezolana que retará a Hugo Chávez en las próximas elecciones, se añade un sumario al reportaje que lee como sigue:

Ser opositor de Hugo Chávez en las urnas no sólo implica enfrentarse a una maquinaria poderosa y sin escrúpulos, sino aglutinar a una clase política dispersa y carente de discurso coherente.

El País, “objetivamente”, nos dice que la “maquinaria” de Chávez no tiene escrúpulos. Con otros políticos de más a la derecha en el espectro político quizás el periodista hubiera seguido una de las instrucciones básicas que enseñan en la escuelas de periodismo, ser muy cauteloso con el uso de los adjetivos en las informaciones. Pero no, que Chávez es inescrupuloso es un hecho incuestionable, nos dicen implícitamente.

Primer Impacto y “los revoltosos”

Otro ejemplo lo vemos en Primer Impacto, programa que transmite Univision, el cual es uno de los espacios noticiosos que más usa adjetivos para “informar” a su audiencia sobre la izquierda (Ya he comentado anteriormente como usan de forma seguido las palabras “régimen” y “dictador” para referirse al actual gobierno venezolano).

Un ejemplo de las editorializaciones del programa lo vemos en sus menciones de las protestas en contra de la globalización y en contra de Estados Unidos en Europa o América de Latina. Luego de que una de las sensuales mujeres anclas nos informan superficialmente sobre por que protestan los “revoltosos” (así mismito, con esa palabra), proceden a enfoscarse en los heridos y, si es el caso, los muertos que hubo en las manifestaciones. Frecuentemente, empiezan estas noticias con un titular que dice algo así como “la violencia se apodera de las calles de París”. En otras palabras, el medio nos dice que nos está informando sobre actos violentos (olviden la protesta y sus razones) entre la Policía y unos “revoltosos”. No hay que ser Noam Chomsky para darse cuenta que Policía suena a “los buenos” y los “revoltosos” suenan a “los malos”. Es una dicotomía muy superficial y simplista.

La izquierda según Rony the Hyper

Otro curioso ejemplo lo vi recientemente en televisión en una entrevista que le hiciera Rony the Hyper a Carlos Romero Barceló en el programa Anda Pa’l Cará. Rony suele ser un gran locutor y animador que entrevista a sus invitados con respeto y guarda cierta distancia en temas controversiales como lo son los políticos. Pero aquella noche le preguntó a Romero si él cree que los movimientos de izquierda que tanto exito están teniendo en América Latina, también pudieran triunfar en Puerto Rico. Romero le contestó, entre otras cosas que no vienen al caso, que no, y entonces le animador añadió algo así como “bueno, esperemos que eso nunca llegue a nuestra Isla”.

Un animador tan profesional y meticuloso con su trabajo (de mis favoritos en la radio) como Rony the Hyper no tiene ningún problema en identificar a la izquierda latinoamericana como un peligro para Puerto Rico por que, inconciente o concientemente, él sabe que dentro del discurso hegemónico de los grandes medios es un “hecho” –indiscutible, incuestionable, comprobado y evindente– que la izquierda está mal.

Entonces…

En resumen, editorializar abiertamente en contra de la izquierda no afecta en nada la imagen de objetivos de las personas que trabajan en los medios de comunicación, gracias a la muy hábil estrategia de transmitir sus opiniones políticas como hechos, en vez de como posiciones ideológicas. Esta forma de propaganda, que, paradógicamente nos llega a través de la “objetividad” que tanto mencionan los códigos de ética, es tan útil y efectiva, que si alguien intentara alegar otra cosa que no fueran los “hechos” transmitidos por los medios posiblemente alguna persona le conteste:

–¿Pero tú no ves noticias? ¡Eso salió en televisión!–

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