Tinta Digital

February 25, 2007

La pasividad legalista y la caida del muro de Ocean Park

Categoría(s): — Eugenio Martínez Rodríguez @ 7:10 pm

Tengo la impresión que la remoción por parte de unos ciudadanos del portón que limitaba el paso a la playa de Ocean Park recibió la aprobación casi inmediata de una gran mayoría de las personas. Sin embargo, algunos aún siguen manifestando su desaprobación con los métodos utilizados en la protesta, incluso aún estando de acuerdo con la causa de ella.

Según ellos, los ciudadanos deben seguir los procesos legales y pacíficos que ofrece el sistema para solucionar las disputas. Se debe, por lo tanto, recurrir al dialogo, a los tribunales, al cabildeo y a las elecciones para cambiar lo incorrecto, para que entonces la protesta sea una civilizada y pacifica. De lo contrario, todo sería un caos. Nos recuerdan, también, estas personas que ya tenemos suficiente violencia y confrontación en la país, y que “el fin no justifica los medios”.

Me parece legítimo la preocupación por la violencia y la confrontación en el país, al igual que la aspiración a que toda injusticia se resuelva mediante los canales correspondientes. No obstante, la historia nos dice que todos los sistemas políticos, como creaciones humanas que son, tienden a fallar en ocasiones. A veces en muchas ocasiones. A veces con fallas grandes. Es entonces cuando la injusticia se institucionaliza. Y si es la institución la injusta, la institución no puede ser su propia juez. En estos casos, inevitablemente se requiere una confrontación, lo cual no es sinónimo de violencia. La desobediencia civil pacifica es un tipo de confrontación (que funcionó muy bien en Vieques). El boicot, la huelga, los piquetes y la resistencia pasiva son tipos de confrontaciones no violentas. E incluso, por paradójico que parezca, la doctrina de la no violencia es un tipo de confrontación.

¿Es civilización la ley injusta o la justicia ilegal?

Según mi parecer, confrontar la ley o la autoridad no debe ser entendido como un acto barbárico o incivilizado, siempre y cuando esta confrontación no incluya la violencia como iniciativa. Las leyes, entre otras funciones, tienen como propósito ser un recurso para alcanzar la justicia, pero no son la justicia en si misma. La aspiración de toda sociedad no debe ser que sus miembros sigan la ley, sino que sus miembros sigan y alcancen la justicia. Pero esta aspiración a veces no puede ser “por la ley” cuando la injusticia está institucionalizada. Esta aspiración requiere actos de protestas contundentes, como la que ideó Henry David Thoreau y ejecutó Martin Luther King, Rosa Park, Mohandas Gandhi y el pueblo de Vieques.

El argumentar que todo se puede resolver por los tribunales, la legislatura o los votos parte de la premisa de que tenemos un sistema político y jurídico casi perfecto, que se autorregula, autocensura y autocorrige. Sería bueno que fuera así, pero si de algo tenemos consenso hoy en Puerto Rico es que nuestro gobierno está bastante lejos de ser “casi perfecto”. ¿O no?

Gandhi el confrontador

Resulta bien irónico que mucha veces de los argumentos que utilizan los favorecedores de la no confrontación incluyen a Mohandas Gandh. El prócer hindú, según ellos, es un ejemplo de que se pueden adelantar causas y eliminar injusticia sin la necesidad de violencia, confrontación o armas. Pero lo que hacían Gandhi y sus seguidores no era menos que una confrontación directa al sistema, confrontación que, cabe decir, terminaba en violencia en muchas ocasiones, no de parte de él y sus seguidores, sino de parte de los confrontados, los representantes del sistema (como pasó en Ocean Park, donde los palos los repartió la Policía) . Un acto de no violencia del movimiento independentista hindu, posiblemente era terminado con un macanazo en la cabeza de alguien. Pero no por ello a alguien se le ocurriría decir que Gandhi incitaba a la violencia. Gandhi sí, se manifestaba, provocaba y confrontaba, pero lo que hiciera el sistema en reacción era responsabilidad exclusiva del sistema.

El problema y sus soluciones

Han sido muchos los pensadores y activistas que han teorizado sobre como se debe enfrentar la injusticia institucionalizada. Pero por mucho pensamiento que haya habido, no hay consensos y soluciones universales para el problema, aunque el que tantas personas lo hayan pensado significa, al menos, que existe. Existen problemas que requieren más que tribunales y votos. De esto estaba convencido Gandhi, Luther King y los miles de sus seguidores.

Cuando lo moral es ilegal y lo legal es inmoral, ¿qué se supone que se haga? O peor aún, cuando lo moral es lo legal, como en el caso de Ocean Park, y el Estado aun no actúa, repito… ¿qué se supone que se haga? ¿Aún así seguir la ley o la autoridad con la esperanza de que algún día cambien las cosas por si mismas? Realmente me aterra imaginar como estaríamos ahora si todos en el pasado hubieran pensado así. Quizás entonces sí tendríamos una barbarie y una incivilización rodeándonos.

Nota: Daniel Pimentel, un amigo de la Universidad escribió un artículo, “Tumbando portones no se construyen puentes” en su blog, Tangente Informativa, como refutación a éste.

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7 Comments »

  1. #

    Eugenio:

    Buena entrada. Soy de los que opinan que la violencia no es una solución para los problemas… y no me parece bien lo que pasó con el portón en Ocean Park.

    Es cierto que a veces los sistemas fallan, pero tengo entendido que aquí el sistema no había fallado, simplemente no reaccionó. En ese caso, se sigue intentando. Lo que no podemos aplaudir ni permitir como sociedad es que un grupo tome la justicia en sus manos.

    Vamos, si cada persona que no está satisfecha con la actuación de la Rama Judicial decide tomar la justicia en sus manos, ésto se convierte en una anarquía en un dos por tres.

    Pero nada, escribiré una entrada sobre esto. Hehehe.

    Daniel P.

    Comment by Daniel Pimentel

    Comment by abeyno — June 14, 2007 @ 3:49 am

  2. Hola Daniel

    Vi tu entrada, y aunque, como sabes, no estoy de acuerdo con tu punto, me gusta la idea de un debate “interbloguístico”.

    Voy a escribir luego un artículo en reacción a tu reacción (posiblemente el fin de semana) porque a pesar de que el tema en particular es viejo, si se puede extrapolar el debate a muchas otras controversias en el futuro donde seguro se traeran de nueva las mismas posturas. Pero aquí un adelanto:

    El hecho de que el sistema no reaccione, ya es de por sí una gran falla (Def. 3 de falla: incumplimiento de una obligación). Es más, si tomamos en cuenta que el sistema está ahí para ejecutar las leyes y los reglamentos, el hecho de que no cumpla con esta obligación es de las peores fallas que puede hacer. Es un Estado iresponsalble.

    Nos adviertes del peligro de la anarquía, ¿Pero que hay con esta política anárquica de dejar que un sector adinerado se apodere de lo público sin que el Estado reaccione? Ya eso es de por si anárquico. Lo que intentó el grupo de ciudadanos en Ocean Park es recuperar el orden y la ley en la costa (cosa que hasta las mismas personas que pusieron del porton admitieron cuando dijeron que en realidad no tenían los permisos) .

    Y entonces, si estamos de acuerdo con la premisa de que el Estado no estaba cumpliendo con su obligación al permitir apoderamientos ilegales, y con la otra premisa de que la causa de los ciudadanos era justa, por aspirar al cumplimiento de la ley, ¿Pues qué es lo que estamos criticando en realidad?

    Saludos, continuamos luego.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez

    Comment by abeyno — June 14, 2007 @ 3:49 am

  3. Eugenio:

    Buena refutación. Yo creo que la causa de los ciudadanos era justa, y definitivamente el sistema no estaba respondiendo. Pero pensar que eso justifica la acción que tomaron es cometer la falacia lógica de “two wrongs make a right”. Un acto ilegal no anula al otro.

    Por eso mismo estoy en contra de la pena de muerte (me disculpo de antemano por traer otro tema tan controvertible a la discusión, pero me parece una buena analogía). Que el reo haya cometido un crimen horrible no le da carta blanca al Estado para cometer otro crimen. Igualmente, la inacción del Estado no justifica un acto ilegal para llamar la atención.

    ¿Qué deberían haber hecho? Es una muy buena pregunta… Entiendo que llevar el reclamo a los medios con manifestaciones pacíficas, etc. pudiese haber ayudado. Tumbar el portón fue el “easy way out”, y creo que lo difícil, pero esencial, es que los que se solidarizan con la causa tengan la discresión de distanciarse de ese tipo de actos.

    Comment by Daniel Pimentel

    Comment by abeyno — June 14, 2007 @ 3:50 am

  4. Hola

    Comprendo lo que dices Daniel, pero para yo haber caido en el “two wrongs make a right” tendría que estar de acuerdo con las premisas de que lo que la manifestación, al igual que la instalación del portón, fue un acto indebido, anárquico e ilegal, además de violento. Entonces sí yo estaría diciendo que está bien haber hecho el mal si otro lo hizo primero. Pero recuerda, yo no comparto tus premisas. Ni tan siquiera estoy seguro de que el acto haya sido ilegal, ya que varios abogados allí dijeron que si el portón era ilegal, el tumbarlo no constituía nada ilegal por que la ley no puede prestarse para proteger lo ilegal.

    Mi argumento es que lo anárquico, ilegal e indebido fue la instalación del porton, y su remoción fue exactamente todo lo contrario a ello.

    Sobre las manifestaciones pacificas…ya se habían hecho. Muchas. Puedes ir a este portal y a este otro para ver la trayectoria de esta lucha. Esto no pasó de la noche a la mañana. Esta gente, luego de verificar que los residentes no tenían permiso de ninguna agencia gubernamental (ni siquiera del municipio de San Juan, como estaba escrito en el portón), acudieron la televisión varias veces y a manifestaciones tradicionales (de esas que se hacen con parcartas y dando vueltas en un mismo sitio) pero nada pasó. La única reacción oficial de Estado que lograron fue cuando movilizaron la fuerza de choque para, inexplicablmente, defender el portón ilegal.

    Incluso, uno de los manifestantes era un pescador del noreste que había recurrido en otro caso de “privatización” de otra costa al tribunal. El señor ganó el caso en el tribunal de primera instancia, los empesarios apelaron y él volvió a ganar en el tribunal de apelaciones, luego llegaron al Supremo y volvió a ganar, pero pasaron 20 años durante todo ese proceso, y lo peor de todo es que el portón, según explica él, sigue allí. Nadie ha ido a removerlo. Quicieramos pensar que el sistema no falla de esta manera, pero podemos tapar el cielo con la mano…ni las costas con las verjas.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez

    Comment by abeyno — June 14, 2007 @ 3:51 am

  5. Eugenio:

    En cuanto a la legalidad de la remoción del portón, te concedo el punto, ya que no me he documentado al respecto… sigo opinando que no está bien, pero entiendo que es una de esas situaciones en que debemos “agree to disagree”, como dicen en inglés.

    No tengo duda de que la lucha en cuanto al asunto ha sido larga… pero sigo opinando que tumbar el portón es el “easy way out”, y algo que no se debe aplaudir, sin importar las circunstancias (y ésto no aplica solamente a lo del portón, sino a cualquier manifestación agresiva, que es como yo veo el asunto del portón).

    Pero nada… Gracias por el “minidebate”.

    Comment by Daniel Pimentel

    Comment by abeyno — June 14, 2007 @ 3:52 am

  6. Sí, no siempre se va estar de acuerdo con otros. Pero lo importante es que el tema se discuta, aunque sea para diferir, pero que no se ignore.

    Saludos.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez

    Comment by abeyno — June 14, 2007 @ 3:54 am

  7. Creo que ambos tienen puntos validos, pero tener conciencia de como el estado esta pasando por alto, el derecho de los mas por los menos, es bastante frustrante. En Puerto Rico, estamos abatidos por la violencia, pero sin embargo, esa capacidad de reacción, o de consternación ante el abuso del estado, es muy escasa.
    ¿Qué debe hacer un pueblo desmoralizado por sus propias instituciones, cuando precisamente han sido instituidas para velar por los derechos de cada uno?
    Soy el primero en censurar la violencia, pero en este caso en particular, encuentro que la violencia vino de parte de los residentes de O.P. no así de los manifestantes. Se violo el derecho del resto de los habitantes a tener acceso a los lugares públicos, derecho garantizado por ley. El estado ignoro ese derecho de todos, otorgándole privilegios a un puñado de ciudadanos de clase social ya privilegiada. Dicho sea de paso, ¿Qué tal si los residentes hubieran sido los de Llorens Torres? La realidad es, que en Ocean Park, también viven familiares de políticos muy conocidos. ¿Qué cosas?
    Lo que hace falta es precisamente, más capacidad de indignación, más voces de conciencia, más pro activismo. A ver si el gas pela o no pela.
    Se me ocurre plantearle lo siguiente a Daniel: ¿Qué harías si un vecino te bloquea el paso a tu propiedad, y el estado ignora tus reclamos?

    Comment by Francisco Torres

    Comment by abeyno — June 14, 2007 @ 3:55 am

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