La seducción y lo masivo

Uno de los libros que estoy leyendo este verano es La seducción de las palabras, del periodista y maniático de la lengua española Álex Grijelmo. El libro tiene un mar de ideas, técnicas y análisis interesantes, pero lo que más me llame la atención es el concepto que le da el título al texto: la seducción.
Cuando escuchamos o leemos la palabra seducción rápidamente nos viene a la mente la seducción de índole sexual, ya que es la más omnipresente en la vida de casi todas las personas. Sin embargo, la seducción es mucho más que eso. Para explicar qué es la seducción, Grijelmo compara y contrasta este concepto con el de la persuasión y la disuasión:
…tanto la capacidad de persuadir como la de disuadir por medio de las palabras nacen en un argumento inteligente que se dirige a otra inteligencia. […] La persuasión y la disuasión se basan en frases y en razonamientos, apelan al intelecto y a la deducción personal.
Mientras que la seducción:
“… parte de un intelecto, sí, pero no se dirige a la zona racional de quien recibe el enunciado, sino a sus emociones. Y sitúa en una posición de ventaja al emisor, porque éste conoce el valor completo de los términos que utiliza, sabe de su perfume y de su historia…
De modo que lo que señala el autor es la existencia de dos formas principales de provocar una respuesta favorable en el receptor de un mensaje: una convenciéndolo (“mover con razones a alguien”, según la Real Academia Española) y otra seduciéndolo. Una apela a la razón, la otra a la emoción. Es el Logos y el Pathos en términos más clásicos. Ahora, adivinen cuál de los dos métodos es el más utilizado en la política, la publicidad, las relaciones sociales, los deportes, entre otros…pues sí, por algo este libro es sobre la seducción, y no de la persuasión.
Grijelmo abunda en el libro sobre como grandes líderes políticos, como Hugo Chávez, Slobodan Milošević, y el clásico ejemplo de Adolfo Hitler, lograron movilizaciones masivas mediante un brillante uso del poder de la seducción que tienen las palabras. Esto me puso a pensar si en realidad todo movimiento social, empresarial o político que desee ser masivo tiene que cabalgar en la seducción, y no en un sincero y más claro intento de persuadir utilizando la lógica y la razón.
Me viene a la mente el caso de Barack Obama, que es un político brillante y con muy buenas ideas, según pude notar a leer su libro La audacia de la esperanza. Sin embargo, su exitosa e histórica campaña presidencial no se ha destacado precisamente por el uso de la persuasión, sino todo lo contrario (ver ésto y ésto) . Es seducción pura. Y muy efectiva. Es increíble la cantidad de personas con las que he hablado que me hacen saber los esperanzados y emocionados que están con su candidatura, mientras, a su vez, no me pueden decir qué exactamente es lo que le atrae de su plataforma, sus ideas, su proyecto político, etc. Mencionan mucho que es un buen orador, que muchos jóvenes lo están siguiendo, que sus vídeos son bien emotivos, pero las razones aquí están más ausentes que la conciencia de un cadáver.

Como contraste a esto, en Puerto Rico tuvimos a nuestro ilustre Eugenio María de Hostos, un hombre cuya inteligencia y buenas intenciones nadie cuestiona, pero que jamás pudo crear un movimiento de masas. Antonio S. Pedreira, en su libro Hostos. Ciudadano de América, comparaba a Hostos con el patriota cubano José Martí de esta manera:
Cuando hablan en las tribunas públicas, uno conmueve y arrebata con la emoción desbordada en párrafos candentes, recargados de imágenes brillantes, y el otro emociona y convence con la elocuencia de los razonamientos reposados, firmes, incontrovertibles. Martí es el orador; Hostos el conferenciante.
O sea, Martí era el seductor; Hostos, el persuasor. Martí triunfó; Hostos no.
Entonces, ¿la lógica y los razonamientos estarán eternamente relegados a un pequeño nicho de personas? ¿Habrá siempre que cabalgar en los sentimientos y los mensajes huecos pero emotivos para llegarle a las masas?
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Muy buen post, Eugenio. Creo que tus dos preguntas son retóricas.
Si eso era como describes en tiempos de Hostos y Martí, un siglo después es peor por la presencia de los medios, sobre todo la televisión. Ahora todo se reduce a los “sound bites”, los chismes estúpidos y la banalidad. Si Obama se hubiese mantenido en el mensaje de persuasión y no hubiese aprendido a ser más político utilizando la seducción, no estaría al frente de la contienda. Esa es la desgracia, al menos en Estados Unidos (y Puerto Rico que todo lo imita).
Comment by Ivonne Acosta Lespier — May 28, 2008 @ 12:25 pm
Hola Ivonne
No son tanto retóricas, realmente me pregunto si es inevitable, o si es posible alguna especie de “educación para la liberación”, como de la que hablara Paulo Freire. Recuerdo que en las memorias de Bernardo Vega se narraba como los artesanos, mientras trabajaban, se autoeducaban y discutian de teorías sociales y políticas. No sé si era una exageración del autor, pero eso me impresionó mucho. Si aunque sea un segumento de los obreros de aquella época pudieron desarrollar una perspectiva crítica tan avanzada, entonces es posible repetir éso, y hasta mejorarlo. Pero no sé, tengo mis dudas.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — May 30, 2008 @ 4:55 am
Eugenio: No es exageración, lo que describe Vega era la regla en las fábricas de tabaco en las que, para entretener a los trabajadores se les leían los periódicos, tratados (muchos eran socialistas o anarquistas) y novelas. Por eso los artesanos tabaqueros eran los más educados entre los obreros y se destacaron en la organización del Partido Socialista. Es una historia hermosa pero irrepetible.
Comment by Ivonne Acosta Lespier — May 30, 2008 @ 1:26 pm
Lo de exageración lo digo por que escuché el programa de Bernardo Vega en La Voz del Centro, y Mari Bras comentó que a Bernardo se le iba la mano en lo que contaba. Pero que bueno que sea cierta, ojalá algún día veamos algo similar otra vez.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — May 31, 2008 @ 5:19 am
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