Tinta Digital

March 1, 2008

Movimiento obrero en el siglo XXI

Filed under: — Eugenio Martínez Rodríguez @ 7:08 am

En un artículo pasado había señalado que varias figuras de influencia en los medios de comunicación, “más que condenar la actual huelga específica del magisterio, están condenando el mecanismo de la huelga en general”. Pues no había más que esperar unas semanas para confirmarlo:

Sobre la Federación de Maestros, creo que la mejor lección es que los tiempos del sindicalismo antagonista y polarizante han quedado en el olvido. La era del sindicalismo montado en el ideal socialista del siglo 20 no tiene cabida en el nuevo orden social y económico del siglo 21. Aunque las condiciones sociales que viabilizaron el socialismo como alternativa al capitalismo salvaje siguen presentes, la realidad es que hay que buscar otras tácticas de lucha para adelantar los intereses de los trabajadores. Me parece que los más sensato es transitar hacia un sindicalismo de avanzada que sea capaz de hacer alianzas con otros sectores de la sociedad (Gobierno e industria) para edificar un Puerto Rico de progreso.

Gustavo Vélez (economista) en “El costo de la huelga

Por fin; claro y directo. Se le da largas al asunto, se adorna, se suaviza, se vuelve a adornar pero al final no hay cómo esconder la cruda derechización de la elite económica y política del país, junto con sus asesores y portavoces a sueldo.

Me resulta graciosa esa exhortación “a buscar otras tácticas de lucha” para “transitar hacia un sindicalismo de avanzada”. Vaya forma de no decir nada. Aunque lo entiendo, porque en realidad no hay nada que decir. El mensaje es sencillo: depongan las armas, sindicatos, y ríndanse ante su muerte.

En lo personal, no creo que sea posible que la clase trabajadora pueda “hacer alianzas con otros sectores” sin ningún poder de regateo. Más la cosa se complica con la globalización, muy especialmente en el sector privado. Ahora está de moda hablar de las bondades de este proceso, y tienen razón cuando dicen que hay muchas nuevas oportunidades, pero estas son mayormente para profesionales altamente cualilficados y empresarios pequeños y medianos. Las masas obreras solo tienen más competencia; de China, de India, Brasil y todo el globo. Y ya sabemos lo que pasa cuando un mercado se torna bien competitivo: los precios bajan. Los precios, en el mercado del trabajo, son los salarios y las condiciones laborales. En la modernidad, se controlaba ese exceso de competencia con la restricción de la oferta de trabajo, o sea con la negociación colectiva y mecanismos de presión como la huelga. Se entendía que un patrono podía prescindir de un solo obrero que tuviera la osadía de exigir mejor trato, pero no podía deshacerse de toda una clase obrera organizada que le restringía la venta de su fuerza laboral. Este poder que le daba al obrero la organización, más o menos le servía de contrapeso al poder del patrono, lo cual forzaba a un equilibrio. Pero ahora todo cambia, especialmente en el sector privado, porque las industrias literalmente pueden despedir de un día para otro a cada uno de sus empleados y sustituirlos con los obreros que están al otro lado del mundo sedientos por hacer el mismo trabajo por 5 veces menos sueldo.

Estoy de acuerdo en que las “condiciones sociales” siguen siendo las mismas, pero lo que ha cambiado en el nuevo contexto está demasiado inclinado para el sector capitalista. Por eso es que la élite se envalentona y exige la muerte definitiva de lo que queda del movimiento obrero, hoy restringido a las ramas del sector público que actúan como monopolios.

Las condiciones no propician el equilibrio. Si el sistema de libre mercado quiere sobrevivir tendrá que reinventarse, como ya lo ha hecho en el pasado, para volver a llegar a un balance de fuerzas que asegure su estabilidad, porque el rumbo actual me parece insostenible.


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1 Comment »

  1. El asalto a la unión de los maestros es parte de la situación que enfrenta el sindicalismo de EEUU del siglo 21 funcionando en un mercado laboral bajo condiciones de globalización y liquidación de las fronteras nacionales. La central obrera AFL-CIO no ha sabido manejar estos nuevos retos, controlada como está por una aristocracia sindical cuyos intereses se inclinan más hacia el corporativismo que al empoderamiento de los trabajadores. En estas condiciones la posibilidad de que las tradicionales estructuras sindicales desaparezcan han producido el pánico entre los lugarestenientes del viejo movimiento sindical y es en este contexto que, hace unos años, se da la ruptura de algunas uniones con la AFL-CIO (Teamsters, SEIU, etc.) que componen la coalición Change to Win. CtW no ha tenido el éxito esperado en términos de crecimiento de matrícula o económico (trato de analizar el porqué en un artículo que preparo) y ha terminando regresando a practicar las viejas mañas de la AFL-CIO: inversionismo político y estrategias basadas exclusivamente en la suerte del Partido Demócrata. (Lo que aún así era mejor que cuando el viejo Meany jugaba golf con Richard Nixon.) La SEIU- WtC ha llevado este esquema hasta el límite transformándose, para sorpresa de muchos, en un mero negocio sindical con un fuerte componente de cabildeo y que compra y vende influencias políticas como cualquier asociación patronal. En lugar de educar y empoderar a sus unionados para las luchas del siglo 21, la SEIU-WtC pre-arregla los convenios, inclusive antes de que se constituyan las uniones o locales que han de “representar”. Esto ya ha sido documentado en California con Davis Grey, NY con Pataki y otros estados. Dicha estrategia de corporativismo sindical y de accionar por medio de pactos políticos ha creado mucho malestar en sectores de la matrícula al punto de desprendimietos y renuncias de importantes líderes intermedios y de base. (Ver como ejemplo la entrevista a Sal Rosselli en Democracy Now en http://www.democracynow.org/2008/2/15/seiu_members_face_off_in_dispute) A la aristocracia sindical de WtC le va la vida,pero en lugar con democratizar sus sindicatos han optado por canabalizar, crecen económicamente a costa de otros grupos y uniones y ejercer el control desde arriba. Mientras escribo estas notas hacen pactos con Wal-Mart y hasta con el gobierno chino para hacer pre-emption a una eventual organización obrera desde la base. Así que est llamado nuevo sindicalismo no tiene nada de nuevo. Esto no es nuevo en nuestra historia. Por ejemplo, ocurrió con la Federación Libre del Trabajo, cuyos heroica historia de lucha obrera de la primeras décadas del siglo 20 se vio empeñada en los treinta por la corrupción de su liderato que pactaba convenios colectivos con la asociación de azucareros a espaldas de su matrícula, hasta que un nuevo movimiento sindical, surgido de la base y que culminó en la Central Puertorriqueña de los Trabajadores, puso a la FLT en el zafacón de la historia. Cosa parecida le ocurrirá a la AFL-CIO y a la SEIU-Change to Win. Ya los historiadores y analistas del movimiento obrero del siglo 21 incluyen a Change to Win en la categoría de los movimientos sindicales corrompidos. (Ver CHANGE TO WIN: A Gomperism for the Twenty-first Century? de Clayton Sinyai.) En Puerto Rico, aislados e insulados como siempre andamos, cualquiera nos sale a vender un cuento peregrino como éste de que ahora el sindicalismo tiene que funcionar colaborando con el estado, como socios menores de los monopolios, haciendo de rabiza de partidos y renunciando a la acción independiente. A estas nuevas luminarias del pensamiento sindical habría que pedirles que nos den un sólo ejemplo de la Historia en que renunciar a la iniciativa organizada le ha reportado a los trabajadores una sola conquista.

    Comment by Myrisa — March 1, 2008 @ 7:53 pm

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