Parresía en la antigua Grecia, según Foucault III (comparación con la actualidad)

Nota: Esta es la tercera y última entrada de una serie. Debe leer antes Parresía en la antigua Grecia, según Foucault I, y Parresía en la antigua Grecia II, según Foucault II.

Si fuéramos a extrapolar el concepto a tiempos actuales, tendríamos a adaptarlo a las formas contemporáneas con las cuales los ciudadanos se relacionan con las autoridades. Por ejemplo, al ser nuestros espacios territoriales más grandes que las ciudades-estados (polis) de la antigua Grecia, para que la palabra de un sujeto pueda llegar a la autoridad usualmente hace falta una mediación que extraiga esa expresión particular desde las masas para llevarla al centro del poder oficial. Esta mediación, en muchas casos, es ejecutada por los medios de comunicación masiva, los cuales ignoran muchos tipos de mensajes y privilegian otros, según su línea editorial.

Los mensajes que los medios privilegien podrían ser, en algunos casos, los parresiastés contemporáneos que ejercen la expresión como una forma de ejercer un poder discursivo que le hace resistencia al poder de la oficialidad. Sin embargo, el medio de comunicación que concede el uso de la palabra, no es simplemente un medio, es decir, algo que está entre un emisor y un receptor. El medio, en nuestro contexto, al posibilitar o imposibilitar las oportunidades de lo contradiscursivo se hace parte de la autoridad en conjunto con las autoridades políticas y económicas. Por lo tanto, la relación entre los parresiastés contemporáneos y los medios de comunicación, es la relación entre un sujeto y el soberano (No es casualidad que voces como las de Ignacio Ramonet constantemente están hablando de un quinto poder que le sirva de contrapeso a los medios. Lo que pide es el clásico balance de poderes).

Según ocurría en la antigüedad, hoy los medios (nuestros soberanos) tienen poder pero no tienen la verdad. Esta verdad tienen que cazarla día a día en la calle. El ciudadano común, consumidor de información del medio, no tiene poder por que no tiene acceso a llevar su expresión a donde puede ser relevante, o sea, a donde pueda influir en el discurso que conforma el saber/poder oficial. Pero el ciudadano sí tiene la verdad de la calle, o mejor dicho, una parte muy particular de ella, por que la vive. Idealmente, solo faltaría que el medio fuera al ciudadano para que, mediante la parresía, se balancee la situación y el medio tenga verdad y el ciudadano poder. Pero hay un problema. Las audiencias de los medios son muchísimo más grandes que las ciudades estados, y por lo tanto, como ya se mencionó, los ciudadanos solo tienen una parte muy particular de la verdad, la que está próxima a su experiencia. Ahí es que entra la línea editorial del medio para decidir que porciones de la verdad rescatar de los ciudadanos, y a cuales de ellos darle poder.

Sin embargo, no hay una razón para pensar que dentro de esta selección de parresiatés, los medios escogerán y potenciarán a los ciudadanos cuya visión esté más acorde con lo que es su propio discurso institucional, debido a que estos no solo buscan la verdad, sino también proteger sus intereses económicos ( “Esto es un negocio”, suelen decir muchos gerentes de medios).

En otras palabras, los parresiatés modernos, a quienes se les concede poder, son los que están más o menos de acuerdo con el discurso del propio poder. En este sentido, la franqueza del parresiastés existe, pero contrario a lo que ocurría en la antigüedad que relata Foucault, se ve seriamente limitada por un sistema que se alimenta a si mismo con adulaciones. Esto explica, en parte, por que con solo ver la lista de analistas políticos de un medio se puede “adivinar” más o menos donde está situado su discurso.

He aquí, en mi opinión, la importancia de los medios de comunicación independientes y alternativos; su pluralidad hace posible una parresía mucho más fuerte y efectiva que limite el poder/saber oficial. Mientras la parte del poder que yace en los medios de comunicación esté en unas pocas manos que no desean escuchar todo tipo de “verdades”, no existirá una parresía completa que, con franqueza y sentido crítico, le ponga un límite al discurso dominante. Creo que esto explica, en parte, el gran interés de las empresas multinacionales en los medios de comunicación masiva; quieren detener la posibilidad de “un limite”.

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5 Responses to “Parresía en la antigua Grecia, según Foucault III (comparación con la actualidad)”

  1. Naxos Says:

    Hola Eugenio:

    Pues felicidades por la serie de la parresia foucaultiana. Quisiera hacer dos acotaciones más o menos didácticas que me parece son importantes para entender este enfoque de Foucault y que creo que no han sido mencionadas como merece: antes que nada, la idea de que este enfoque se dió más en un afán de actualizar a la parresia y repensarla hoy en día, y es que el título de la serie que nos presentas lleva a pensar que Foucault sólo habló de la parresia en la antigua Grecia, con en sólo su retrospectiva historizante, sin embargo, mucho de ello tiene una intención de actualización filosófica que la trae de vuelta para retomarla y ponerla en juego en el presente como un acontecimiento del pensamiento.

    Por otro lado, en segunda instancia, creo que vale la pena enfatizar también la idea de las disertaciones sobre la parresia en Foucault vienen de sus estudios sobre el cuidado de sí, es decir, pasando por el conocimiento de sí y un habla de sí franca y abierta, la cual caracteriza la trasposición que va del sujeto epistemológico al sujeto ético, a ese sujeto de sí que se desarrolla siguiendo el ejercicio de la parresia socrática y la parresia cínica.

    Bueno, esto lo comento porque me parece que estos dos aspectos han de mencionarse siempre que se hable de la parresia según Foucault, lo cual por supuesto no le quita ningún interés al tratamiento que le has dado a este respecto…

    Muchos saludos

  2. Conversación en Tinta Digital « Naxos Says:

    […] Parresía en la antigua Grecia, según Foucault III (comparación con la actualidad) […]

  3. Raul Jose Says:

    Jajajaja, no pero ya espero que este sea el definitivo. Es que me volvi “blog crazy” por un tiempo (era mi manera de procastinar para no redactar la tesis de maestria). Pero ya, ya tenia que dejarme de tanto invento pq ahora viene lo fuerte. Asi que despues de terminar la tesis, consolide los 3 blogs en uno!! Voy a poner un enlace a Tinta por alla. Gracias!!!

  4. Eugenio Martínez Rodríguez Says:

    Naxos

    No hay nada más que decir. Muchas gracias por la aclaración.

    Raúl

    Ya veremos que tanto aguantas la tentación de salir a multiplicar tu blog como los gremlins.

  5. alexander Says:

    la verdad no cumplio mis espectativas nesecito algo mas precisoooooooooooooo?????????????

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