Tinta Digital

August 6, 2007

Petite bourgeoisie

Filed under: — Eugenio Martínez Rodríguez @ 11:47 pm

Yo siempre he visto el mundo de las relaciones laborales como algo mucho más equilibrado. Reniego de la imagen del empresario explotador y el obrero oprimido. Yo soy un profesional que aporta cosas de valor a su empresa, y usted es un empresario interesado en contratarme. Veamos en qué condiciones podemos colaborar. Si estamos de acuerdo, habrá colaboración. Si no, cada uno por su lado: yo no voy a trabajar para usted si no recibo lo que considero que es justo. No soy un pobrecito que viene a mendigar un puesto de trabajo y que no tiene otro sitio donde ir.

Este comentario lo saqué del blog Vida de un Consultor (muy bueno, por cierto, de mis favoritos), y me pareció interesante por que es una actitud que veo con frecuencia de parte de personas profesionales. Me explico.

El simplismo de algunos discursos de izquierda divide al mundo en dos partes: trabajadores y empresarios. Y no pocas personas, aunque no sean izquierdistas, también lo ven así. Pero el mundo es más complejo que esto, por que definitivamente por el mero hecho de tener en común recibir un sueldo no quiere decir que un ingeniero, un médico, un programador, un ejecutivo o un científico pertenezca a la misma clase social que un camionero, un mecánico, un barbero, un operador de manufactura o un guardia de seguridad.

Ya que la cita habla del “empresario explotador” y el “obrero oprimido” conviene decir que los profesionales son una clase social aparte y bastante diferente a la clase trabajadora (“pequeños burgueses” les llamaba Marx). Sí, ellos también trabajan, muchos son asalariados y se reportan al “empresario explotador”, pero aún con toda la llamada proletarización de los profesionales, hasta ahí llegan las coincidencias.

Los profesionales son personas preparadas y competitivas, que están equipadas con el medio de producción más importante de la actualidad: el conocimiento. Suelen tener buenos ingresos, y si no es su caso tienen el potencial de conseguirlo. Contrario a los obreros, su competitividad no disminuye con los años, y en mucho de los casos tienen la posibilidad de ejercer su profesión de manera independiente.

Por eso es que son bien pocos los profesionales que adoptan esa “imagen del empresario explotador y el obrero oprimido” como suya, por que en realidad eso es un discurso propio de los trabajadores, no de ellos. Son los profesionales los que se pueden dar el lujo de decir “veamos en qué condiciones podemos colaborar”, no un trabajador común. Solo un profesional puede decirle a un patrono que solo “si estamos de acuerdo, habrá colaboración”. Pocos de la clase trabajadora pueden tener las condiciones para decir “yo no voy a trabajar para usted si no recibo lo que considero que es justo” (si fuera así, ¡qué muchas luchas se hubieran evitado alrededor del mundo. ¡Cuantas celulas rojas, blancas y plaquetas no se hubieran derramado! ¿Por qué nadie lo dijo antes? ¡Solo había que pronunciar la frase mágica!).

No son pocos los que conozco que una vez escalan a la clase profesional, ven la vaina de las huelgas, los sindicatos, las negociaciones colectivas y los derechos laborales como algo anacrónico e innecesario. Piensan que si ellos pueden trabajar en las empresas sin estas “complicaciones”, pues todo el mundo podría hacer lo mismo. Piensan así por que la visión simplista que tienen es que ellos aún son simples “trabajadores”. Pero no es así, ya dejaron de serlo y lamentablemente su actitud no está muy lejos de la arrogancia de muchos empresarios acaudalados.

Suben de escalón y luego dejan de entender muchas cosas. En algunos casos, hasta comienzan a mirar con desprecio a los que quedan abajo. Típico del ser humano, ¿no?

Nota alaratorio: Yo tampoco le veo sentido a la idea de un “sindicato de bloggers”

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6 Comments »

  1. Gracias por tus palabras :)

    En cuanto a lo que dices, posiblemente tengas razón. Y posiblemente yo pienso así porque siempre he sido un “profesional” en ese sentido; si hubiera desarrollado mi carrera en la industria pesada, igual estaríamos hablando de otra cosa.

    Aun así, creo que incluso en el ámbito de la clase “trabajadora” hay espacio para destacar por los valores aportados: la responsabilidad, el conocimiento, la experiencia… son valores que también sirven para destacar y para “negociar” en un momento dado.

    ¿O tiene la misma relevancia un oficial con 20 años de experiencia que un aprendiz? ¿Tiene la misma relevancia una persona cumplidora y responsable que alguien despreocupado?

    Si yo fuera empresario, creo que también trataría de individualizar a mis obreros y tratarles a cada uno según se merezcan, y no como a una masa informe de “carne obrera” a golpe de convenio, que suelen beneficiar a los menos capaces y perjudicar a los más capaces.

    Comment by Consultor Anónimo — August 7, 2007 @ 7:45 am

  2. De nada Consultor, para eso estamos.

    Entiendo lo que quieres decir, pero lamentablmenete todos esos valores aportados no suele darsele importancia, y lo único que se busca es que sea barato. Por eso, en sectores como la manufactura o el comercio a veces no importa la experiencia del empleado sino el sueldo que se le tenga de pagar, y por eso se despide a viejos para contratar a jóvenes ciclicamente, se despide a locales para contratar inmigrantes ilegales sin derechos, se cierran operaciones para buscar sueldos baratos en países de tercer mundo, etc, etc. Para no pocas empresas, el bueno obrero es el obrero barato. Por eso arreglan las condiciones laborales para seguir las “leyes” del mercado y así poner a los obreros a competir unos con otros para bajar los beneficios que se tengan que dar. Si no hay organización ni un mínimo sentido de la anacrónica solidaridad, las empresas son las únicas que salen ganando con esta competencia. Y se podrá pensar que si el principio de la oferta y la demanda así establece que serán las cosas, pues eso es lo justo, pero si esa oferta y demanda crea y mantiene la marginación social, y por lo tanto contribuye a la infelicidad de las personas, pues yo no lo veo justo.

    Quizás eso de individualizar los obreros y darle a cada cual lo justo puede ser muy viable en ciertas áreas modernas del sector de los servicios, donde generalmente los empleados son menos y requieren ciertas destrezas especiales, pero en la manufactura, el comercio al detal, la agricultura está muy difícil, aunque no imposible.

    Saludos, me agrada mucho que se haya tomado la molestia de pasar por aquí.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — August 8, 2007 @ 4:57 am

  3. Entiendo que un profesional asalariado no es otra cosa que un obrero diestro por lo tanto, de clase trabajadora. Por eso existe uniones de Medicos y enfermeras, trabajos de naturaleza altamente profesional, por ejemplo.

    Comment by Fulano X — August 8, 2007 @ 8:35 pm

  4. Hola Fulano X

    Depende lo que llames profesión. Si vas a usar una definción amplía que incluya a los que tomaron cursos cortos de algunos meses o un asociado, pues sí. Si usas una definición más específica y clásica, que entiendo que es más útil desde el punto de visto teórico (no así publicitario) pues no.

    Sobre lo de considerar a un médico como de clase trabajadora…realmente no le veo sentido. Su posición económica, su educación, sus intereses, sus necesidades, sus posibilidades, su influencia, su visión de mundo, muchas veces sus origenes, todo suele ser diferente, salvo el ser asalariado o tener un patrón (y no todos comparten esta condición).

    Sobre lo de tener una unión, pues también existe una unión de deambulantes en Puerto Rico, y en otros paises como México existen uniones y sindicatos de empresarios (como ésta). Si partimos de eso, pues vivimos en una sociedad sin clases.

    No estoy diciendo que por que sean de otra clase sean mejores o peores. Simplemente reconosco las diferencias.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — August 8, 2007 @ 9:02 pm

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