Principios idealistas y principios pragmatistas
Una clásica dicotomía que nunca deja de ser interesante es la de idealismo/pragmatismo. Claro, por interesante que sea no deja de ser una falsa dicotomía, porque conceptos tan puros y absolutos ante el dinamismo y la constante rematización de la realidad no pueden ser otra cosa que ficción. Pero, cómo he escrito antes, la ficción no deja de ser útil para entender la realidad: un camino seguro hacia el matiz es partiendo del absoluto.
El pragmatismo se puede definir de varias maneras, desde un simple sinónimo de “práctico”, hasta el título del movimiento filosófico Charles Sanders Peirce, pero bien lo resume (cosa rara) la segunda definición que le da la Real Academia Española, que habla de un enfoque “que busca las consecuencias prácticas del pensamiento y pone el criterio de verdad en su eficacia y valor para la vida”. El idealismo, por el contrario, parte de la idea e intenta ajustar las acciones a ese ideal.
Ahora los matices…
Estas dos categorías son dos extremos de un mismo asunto, pero extremos de los que emanan los diferentes elementos que forman los matices que vemos en la realidad. Todos tenemos diferentes grados de pragmatismo y diferentes grados de idealismo. Algunos nos acercamos más a un lado, y otros al otro. Pero, ¿qué es exactamente ese “algo” que aleja o acerca un matiz a uno de los extremos de la dicotomía idealismo/pragmatismo? La clave, para mi, es nuestra forma de entender lo que son los principios.
Un principio es una “norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta”, según el diccionario. Pero ¿qué es exactamente esa “idea fundamental” que rige nuestro pensar? Aquí empiezan los desacuerdos. Personas muy idealistas, o sea, personas que tienen una definición amplia y abarcadora de lo que es su “idea fundamental” acusan con frecuencias a personas pragmáticas de no tener principios, o, al menos, de cambiar de principios como se cambia de página a un libro, según la conveniencia del momento, y puede que estén en lo correcto: si no recuerdo mal, en el siglo XIX Luis Muños Rivera y sus partidarios se hacían llamar a sí mismos “oportunistas”, sin ninguna connotación peyorativa. Pero esas aparentes inconsistencias ideológicas no son más que manifestaciones de un entender menos abarcador de lo que es esa “idea fundamental” que rige el pensamiento. Es decir, si se acusa de cambiar de ideas según convenga, habrá que preguntarse, ¿según convenga a qué? ¿Para que convenga a qué propósito? Puede ser que sea según le convenga a su familia, según le convenga en lo personal, según le convenga a su religión, según le convenga a la economía, según le convenga a su país o a su forma de ver la vida, o según convenga por cualquier motivo. Pero esa búsqueda de la conveniencia, ese oportunismo, no es otra cosa que su manera de servir a esa “idea fundamental” que rige su pensamiento, o sea, a sus principios (buenos o malos, no viene al caso el asunto). Las ideologías más abarcadoras por las cuales se manifestó en un momento dado su “idea fundamental” no eran más que un medio para servir a sus principios más finos. Si la ideología, en algún momento, ya no le sirve a su “idea fundamental”, se descarta y se busca otra que sí le sirva a sus principios.
La vieja analogía de la ropa
Si le queremos buscar una analogía, podemos utilizar la que ya viene incorporada en la crítica de los muy idealista: la de la ropa. El cuerpo es esa “idea fundamental” y las ideologías más amplias son la ropa; puede que en diferentes estaciones del año se necesite ropaje diferente, y si es así se cambia la ropa, porque el fin es el cuerpo. Ahora, si se insiste en utilizar el vestido bien abrigado que también funcionó en el pasado invierno, en pleno verano tropical, no la pasarás bien. Podrás lucir mucho mejor, y hasta ganar mucha admiración. “Qué tipazo, nunca se quitó el abrigo”, dirán algunos. Pero el abrigo no era un fin en si mismo, era un medio para satisfacer el verdadero principio ya casi olvidado de tanto luchar contra el calor.
Y bueno, ¿cuáles son mis principios? Hasta hora creo que es solo uno. No he encontrado mejor principio que el derecho a la búsqueda de la felicidad con la condición de no afectar directa y concretamente la capacidad de otros de disfrutar del mismo derecho. Todo lo demás es negociable.
¿O no?
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Un comentario sólamente, aunque tu post amerita más: en lugar de la “busqueda de la felicidad”, diríamos de “su felicidad” no sea que alguien quiera definirla. Este es un buen punto de partida para una discusión valiosa.
Comment by Myrisa — August 11, 2009 @ 2:55 pm
Hola Myrisa
Buen punto con lo de la definición impuesta, pero quizás lo de “su felicidad” tampoco se escape de ello, ya que por ahí hay muchos diciendole a otros cual es su religión, cual es su raza, cual es su cultura, etc. Pienso, por ejemplo, en el cubano Nicolás Guillen y su “canción puertorriqueña”, que implicitamente pone el ingles en Puerto Rico como una aberración que le altera su cultura a los puertorriqueños. Aunque también es una cuestión semantica, porque entiendo que con “su”, te refieres a su versión particular de felicidad, y no a un elemento posesivo de tercera persona.
Quizás sería mejor “la busqueda de la felicidad, como mejor entienda,…”
Comment by Eugenio — August 12, 2009 @ 5:31 pm
”
Mi nombre es Patricia Martínez y trabajo para el Instituto de Postgrado de
Estudios Culturales y de Comunicación (IPECC). Os escribo en relación a
vuestro site, ya que los contenidos del Blog y la actualidad de los temas que se tratan nos han sorprendido gratamente, especialmente el peso que se le dan a los contenidos digitales.
En IPECC acabamos de publicar los programas de nuestros masters para este
curso 2009-2010 y hemos pensado que podríais estar interesados en recibir
información sobre la edición de este año del Master en Periodismo Digital, o que podría ser interesante para vuestros lectores.
Más abajo os hemos adjuntado la nota de prensa, esperando que os resulte
de interés. También os adjunto los logos de IPECC y la Universidad de
Alcalá por si queréis acompañar la noticia con imágenes.
Quedo a vuestra entera disposición para cualquier duda o pregunta que os
pueda surgir.
Muchas gracias por anticipado!
Patricia Martínez
patricia.martinez@ipecc.net
917885725
www.ipecc.net
La Universidad de Alcalá abre el Plazo de Matrícula 2009-2010 para el Master en Periodismo Digital
Un año más la Universidad de Alcalá impartirá su Master en Periodismo Digital, a través del Instituto de Postgrado de Estudios Culturales y de Comunicación
El Master está orientado a licenciados y profesionales que deseen integrar sus conocimientos periodísticos dentro del nuevo entorno digital de la Comunidad 2.0.
La programación está concebida desde una aplicación eminentemente práctica, incluyendo la realización de un proyecto final orientado a la práctica periodística digital en contextos reales.
El Master está respaldado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) que agrupa a los más de 17.000 periodistas existentes en España.
Aurelio Martín, periodista con una amplia experiencia profesional (El País,…) que trabaja actualmente en El Adelantado de Segovia señala que “”el Máster en Periodismo Digital es fundamental para entender las claves por las que pasa el futuro de la información, que ya es inmediato. Lo considero imprescindible para la puesta al día de aquellos profesionales que quieran vincularse a las tendencias del momento y, en el caso de los nuevos licenciados, será especialmente válido para llegar bien formado al mercado laboral”".
Programación del Master en Periodismo Digital http://www.ipecc.net/?seccion=master-periodismo-digital”
Comment by Patricia Martínez — August 13, 2009 @ 2:35 pm
La analogía de la ropa me trajo un recuerdo. Hace tiempo me congregaba en una iglesia donde el pastor era un fundamentalista extremo (a pesar de eso pude mantener mi salud mental). El pastor era de los que pensaba que un ministro debía estar vestido “correctamente” en todo momento. Siempre usaba gabán y ropa oscura. Nunca lo ví sin el gabán excepto una vez que fuí a visitarlo a su casa donde lo ví con una polo. Incluso en verano bajo el sol más caliente no se quitaba el gabán. Solo veía el mundo de una forma, se era o no se era cristiano; no veía puntos grises y lo que no encajaba en su forma de pensar lo catalogaba de diabólico y lo desechaba. Aún así en lo personal era una persona buena y amable. Un día le dió un infarto y sobrevivió.
Hace varios días atrás precisamente lo ví a la distancia cuando iba en mi carro a una cita médica. Estaba viejito esperando a que lo fuera a buscar alguien y por primera vez en mi vida lo ví sin un gabán…
Las ideologías están ahí para señalar rumbos pero cuando se trata de ajustar la realidad a una ideología es cuando se cometen abusos y atropellos pues no todos respondemos ni pensamos igual. El pragmatismo por su parte también puede llevar a desensibilizar a las personas. Todo está en llegar al punto medio.
Adelante y éxito.
Comment by Prometeo — August 23, 2009 @ 10:51 pm