Revolución política vs revolución social
en los supuestos discursos “de izquierda” isleños
El compañero bloguero Elco Lao se ha tomado la molestia de contestar algunos de mis entradas recientes en un artículo titulado “Las etiquetas o ‘labels’: Un consolador que nos ofrece la Metrópoli para sustituir el coito”. Voy a aprovechar su reacción para hacer unos comentarios que hace tiempo estaba por escribir (que tratan de debates ya bastante viejos, pero no menos pertinentes) . En otra ocasión abundaré más sobre mis puntos.
Todos unidos contra el imperio malo
Cito a Lao:
Izquierdas y derechas y centros… ¿quiénes hacen las clasificaciones en una COLONIA…? En la disciplina estricta de la lógica NO basta con asumir las definiciones de cartilla fonética que nos brindan las personas que han creado los mitos en el actual sistema político puertorriqueño… En una nación invadida existen dos fuerzas: la del invasor y la del invadido…Esta PREMISA no merece la mayor explicación para quien tenga dos dedos de frente… Lo demás son cuentos de hadas: Puerto Rico ES una nación invadida desde 1898 por la actual Metrópoli USA. PUNTO.
Lo que, en esencia, hace el amigo Elco Lao es algo que han hecho casi toda su vida muchos sectores del independentismo tradicional: priorizar la necesidad de una revolución política por encima de la necesidad de cambios sociales, o, incluso, de una revolución social.
El punto dónde mayor desacuerdo puede haber entre el escrito que me refuta y yo se puede sintetizar en la frase “En una nación invadida existen dos fuerzas: la del invasor y la del invadido”. No acepto tal premisa. Yo no soy marxista, y ni tan si quiera socialista en el sentido estricto del termino, pero implicar que los puertorriqueños somos una sola fuerza en contraposición con la invasora, es pasar por alto que nuestra sociedad es una divida en clases sociales, enfrentadas cada cual dentro de un proceso continuo de lucha. Ignorar esto, para enfocar la atención en la necesidad de una revolución política, es una táctica que no le ha servido a otro sector que no sea a la élite decimonónica, antigua clase hacendada, y sus herederos actuales de la oligarquía social y política isleña. Viniendo el escrito de un maestro sindicalista que sufre una descomposición de su trinchera de lucha orquestada, no por la metrópolis, sino por fuerzas políticas y económicas “boricuas de pura sepa”, él más que cualquiera debería ser consiente del origen de la ofensiva que se dirige en su contra. Contestar a esto que el conflicto se debe a que somos una colonia, y por lo tanto no tenemos la soberanía que hará que todo sea perfecto y que las frutas sean más dulces, es una actitud un tanto insularista. Conflictos obrero/patronales existen en cada una de las repúblicas libres del mundo, excepto aquellas demasiado autoritarias como para aceptar tal proceso. La marginación es un asunto de lucha de clases, no un asunto de soberanía.
El punto de que la primacía de la necesidad de una revolución política sobre la revolución social siempre le ha servido a una elite con intereses muy particulares quisiera ilustrarlo citando un libro que ya he mencionado en otras ocasiones, Conflicto de clase y política en Puerto Rico:
En Puerto Rico, ya hacia el último quinquenio del siglo XIX, la clase de hacendados había logrado representar sus intereses como los intereses generales del país, a través del concepto de “la gran familia puertorriqueña” frente al arbitrario y extranjero poder colonial. Es decir, la generalización social de sus intereses fue circulando más alrededor de este sentimiento que de una filosofía social (Quintero Rivera).
En otras palabras, la visión de un Puerto Rico homogéneo y emparentado, victima colectiva de un ilegítimo poder extranjero, es un discurso creado por y para un sector de la élite puertorriqueña, y así ha sido siempre. (Aprovecho este paréntesis para aclarar que no rechazo radicalmente cualquier intento de crear consenso, o de responder a los intereses de todos de una forma equilibrada. Yo sí creo en la unidad, y en la armonización de intereses. Pero la unidad solo puede funcionar una vez se reconoce la diversidad, no cuando se le niega).
Esta “gran familia puertorriqueña”, por su supuesto, era dirigida por la exclusiva y paternal voluntad de los “padres” (clase hegemónica), y echaba a un lado los deseos y las necesidades de los ignorantes hijos de las clases populares. José Luis Gonzalez, en su libro La luna que no era de queso, rescata el testimonio de un plomero sobre este discurso paternalista de “unidad”:
Mira, tú todavía estás muy chiquito para entender estas cosas, pero déjame decirte que en aquellos tiempos la gente como yo no podía votar porque para eso había que ser rico. Entonces, cuando llegaron los americanos y sacaron a los españoles de aquí, cambiaron todas esas leyes y por eso ahora los pobres podemos tener nuestro partido, que es ése que te estoy diciendo: el socialista. Pero esa otra gente… los liberales, y los nacionalistas… lo que quieren es sacar a los americanos. Quieren hacer una república en la que vuelvan a mandar ellos, ¿te das cuenta? Pero para poder hacer eso van a tener que matar primero a toda la gente como yo.
Claro, esto requiere la valentía para aceptar que bajo el dominio estadounidense ha habido un marcado progreso de clases subalternas, y una desmantelación de las antiguas y abusadoras élites decimonónicas. Requiere, esto, estar a la altura de José Luís González, independentista y socialista de toda la vida que no tuvo ningún reparo en reconocer que ni los nuevos invasores son demonios malditos ni los nativos son victimas santas. Requiere aceptar que los problemas sociales son mucho más complejos que un holywoodense enfrentamiento entre buenos y malos. No hace falta tergiversar la historia, ni negar la realidad, para adelantar un ideal.
Voy a saltar el planteamiento de Elco en el que intenta establecer que Puerto Rico es una nación, y sufrimos una invasión en el 1898, primero porque nunca he cuestionado tal cosa, y segundo porque es irrelevante a esta discusión. Sea nación o no nación, sea invasión o invitación, nada cambia con respecto a la lucha entre las diferentes clases sociales.
¿Monopolio independentista de la “justicia” y la “libertad”?
Pasemos a lo siguiente:
Partiendo de la premisa de que somos una nación invadida, ¿quiénes definen políticamente las izquierdas, las derechas y, los centros…? ¿Cuáles son las clasificaciones que le conviene propagar a la nación invasora EN la psiquis de la nación invadida…? Obviamente, para la agenda de JUSTICIA, según se define a nivel mundial como la agenda de libertad, la INDEPENDENCIA de la nación invadida, o la SOBERANÍA (que es una misma cosa), es el único camino que define a la nación puertorriqueña porque lo otro sería la integración y desaparición de esta nación como ha sucedido en el caso de Texas que fue una república que se INTEGRÓ, mas no se ha podido separar de la federación de estados, tanto que Texas ES PARTE de la nación de USA…
Primero, definir conceptos abstractos como “izquierda”, “derecha” y “centro” siempre es arbitrario y parte de convenciones sociales. Ninguna palabra (significante) está unida naturalmente a una definición (significado). Segundo, el párrafo ata de una forma muy forzada el concepto “independencia” con los de “justicia” y “libertad”, y es una muestra de la síntesis incoherente entre nacionalismo y socialismo que se intentó practicar en los 70’s con la alianza entre la pequeña burguesía nacionalista y grupos obreros socialistas. ¿Quién dice que libertad es independencia? ¿Quién dice que justicia es soberanía política? ¿La clase dirigente con aspiraciones a convertirse en una burguesía nacional? ¿Quiénes ustedes esperan que sean los dirigentes de esa nueva república soberana? ¿Acaso no serán los mismos que se han encargado de desertificar a la Federación de Maestros, desarticular todo vestigio de movimiento obrero, y mantener en el sueño a las masas con mantengo? ¿Independencia para quién? ¿República soberana dirigida por quién? Mucha nación y mucha cultura, ¿pero la cultura de quién? La eterna posposición de la necesidad de cambios sociales, y la negación de toda posibilidad de revolución social pre-independencia (o pre estadidad) lo que hace es dejar todas esas interrogantes de forma inconclusa bajo la ingenua esperanza de que la soberanía nacional tan poco influyente en nuestros tiempos resolverá todo, de alguna manera…quizás de forma mágica.
Colonialismo, neocolonialismo, y post-guerra fría: el mundo no es lo que era antes
Seguimos:
Para la Metropoli es conveniente que NO exista una construcción del conflicto político a partir de ELLOS y NOSOTROS… A la Metrópoli le conviene la construcción de una psiquis colonial que parezca un arcoiris donde los colores se confunden y se les haga difícil a un sector masivo de los colonos, el espacio de lucha concertada dirigida a una agenda de liberación nacional…
De acuerdo. En Washintong el “gobierno permanente” está buscando de forma desesperada la manera de mantener bajo su dominio a una colonia desmilitarizada, que ya no le sirve en su estrategia geopolítica, que tiene una de las economías más débiles dentro de su jurisdicción, y que le cuesta miles de millones de dólares anuales en beneficencia social. Es más que evidente que la metrópolis intentará por todos los medios mantener tan provechosa relación.
Ya no estamos en la guerra fría, amigo. Los intereses de la metrópolis, y de la burguesía local han cambiado radicalmente. De hecho, el Partido Independentista Puertorriqueño es el primero en reconocer que la independencia le conviene a los Estados Unidos. Algunos alegan que sería mucho más beneficioso para Estados Unidos dominar a Puerto Rico económicamente mediante el establecimiento de una república neocolonial, relación que no le costará ni un centavo pero que igual podría ser tan dominante. Le recomiendo la lectura de “Recolonization or Decolonization? The Neocolonial Project of the United States in Puerto Rico”, de Ramón Grosfoguel. No comparto sus conclusiones, pero es muy importante tener en cuenta sus premisas, sobre todo para evitar ser portavoces de discursos elitistas.
Los demás puntos lo dejamos para futuras discusiones.
“Llamo vuestra atención sobre el coloniaje, malo e irritante
para nuestros directores políticos puertorriqueños: peor que
el coloniaje es el desprecio y la degradación económica, política
y social en que esos mismos directores públicos mantienen a la
inmensa mayoría del pueblo trabajador puertorriqueño, al que
explotan y tiranizan sin piedad, y sin conciencia”
–Santiago Iglesias Pantin
9 Comments »
RSS feed for comments on this post. TrackBack URI
Leave a comment
Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

Eugenio:
Sobre estas dos aseveraciones:
“¿Acaso no serán los mismos que se han encargado de desertificar a la Federación de Maestros, desarticular todo vestigio de movimiento obrero, y mantener en el sueño a las masas con mantengo?”
“De hecho, el Partido Independentista Puertorriqueño es el primero en reconocer que la independencia le conviene a los Estados Unidos.”
Estoy de acuerdo.
Por lo demás felicito a todos los participantes de los comentarios en la entrada anterior. Y ver qu ele contestaste a Elco Lao me hace pensar que quiero quedarme en “Ringside” para ver el resto del debate que muy bien han sabido llevar. Yo no digo más pues como fiel amante de Navaja de Occam creo que ustedes ya han dicho bastante… Adelante y Éxito.
Comment by Prometeo — August 4, 2008 @ 12:33 am
Eugenio:
He dedicado TODO el día de hoy a escribir ya que convalezco por un dolema… No es culpa tuya… jajaja…
Por esto he publicado hoy dos escritos y el tercero lo publicaré mañana, tempranito si no me falla la electricidad…
Elco Lao…
Comment by Elco Lao — August 4, 2008 @ 2:22 am
Me alegro mucho de que alguien en PR integre a la discusión del status el análisis que hace el profesor Grosfoguel en el artículo al que te refieres. Yo sí concurro con su conclusión de que en la actual coyuntura histórica convertir a PR en un país dizque independencia o en una república asociada serviría más que nada a la clase dominante de EEUU y a sus socios locales (de los que hay representantes en los tres partidos que han dominado la política electoral en PR por las últimas seis décadas) en detrimento de la mayoría de la población.
Pero independientemente de si uno concurre o no con esa conclusión lo cierto es que es un asunto debe ser discutido junto con todas las demás posturas. Lamentablemente, a pesar de que esa posición ha sido defendida por varios académicos desde los 1990s, todavía los medios en PR se limitan a la discusión de las formulas de status desde la perspectiva tradicional. No se si es mera casualidad que ese artículo al que te refieres es reproducido en ReVista, que se publica en Harvard y, por ende, se lee muy poco en PR. Cierto es que por un tiempo el profesor Grosfoguel publicó algunos ensayos cortos en El Nuevo Día sobre el tema, pero desde hace años no he visto ninguno. El libro de los profesores César Ayala y Rafael Bernabe, “Puerto Rico in the American Century”, es el único texto de historia de PR que conozco que discute esa tesis y—además de reconocerle meritos—sugiere que ésta propone una nueva perspectiva a base de la que debe analizarse la alternativa de la estadidad. Pero otra vez, debido a que ese libro es publicado en inglés y es de una editorial estadounidense—North Carolina University Press—sospecho que en PR se le ha prestado muy poca atención.
Por otro lado, creo que es también importante integrar al debate del status la pregunta sobre quién decidirá nuestro destino. Mucho se dice en PR que es importante que seamos los puertorriqueños los que decidamos nuestro destino. Pero el análisis del comportamiento reciente de los sectores independentistas y “soberanistas” revela que éstos han abandonado cualquier reclamo de que la decisión sea tomada democráticamente y, por el contrario, a pesar de que usan el término auto-determinación emplean definiciones distintas del término. En PR esos sectores dicen defender el derecho a la auto-determinación que a sudor y sangre ha ganado aceptación a nivel internacional en décadas recientes, o sea, aquel que predica que los pueblos tienen derecho a decidir su destino. Pero el comportamiento y las expresiones que hacen representantes en el exterior los representantes de esos sectores demuestran que éstos operan bajo la definición del término que predominó hasta los 1950s, es decir, aquella a base de la que las burguesías locales reclamaban el derecho a decidir el destino de los habitantes de las colonias (¿alguien dijo asamblea constitucional de status?). Ello no sólo es ilustrado por el hecho de que cuando los sectores independentistas acuden organismos internacionales insisten en enfatizar el número de gobiernos de Latinoamérica que apoya la independencia de PR e ignorar el poco apoyo que tiene esa alternativa en el pueblo que eventualmente vivirá con las consecuencias de la opción que en su día prevalezca. Lo que es más, aunque jamás los oiremos destacar ese hecho en PR, los representantes del PIP van al Congreso de EEUU a pasarle la mano a los sectores más reaccionarios de ese cuerpo y a argumentar que esa legislatura no debe adoptar una alternativa democrática como método de resolver el status. Por ejemplo, en las vistas del proyecto de HR 900 Rubén Berríos expresó, “Congressional inaction regarding Puerto Rico will inevitably lead to an unwanted statehood petition, sooner rather than later. Now you must undo your own deed. Now it is time to dispose of the territory.” Como ese hay cientos de ejemplos…
Comment by Z. Terouc — August 4, 2008 @ 3:46 am
Hola Prometeo
Pues chévere, gracias.
Saludos Elco
Le deseo pronta recuperación.
Hola Terouc
Si, ese proyecto de la estadidad radical se quedó en el mismo circulo intelectual de dónde empezó. Los únicos que conozco que aún lo mencionan es Dushesne, que no es precisamente la pluma más indicada para llegar a un público más masivo, y Grosfoguel, que ha tratado de darle un tono más de pueblo a la tesis (como con los supuestos comentarios de los “trabajadores estadistas radicales” que se encuentra a cada rato en la calle), pero tampoco ha habido un resultado más estable. A mi me está interesante para iniciar y desarrollar discusiones, pues tiene varios planteamientos válidos, pero, como escribí, no comparto sus conclusiones y algunas de sus premisas. De hecho, tengo un borrador en el blog de un comentario sobre ese ensayo.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — August 4, 2008 @ 5:10 pm
“Dispose of the territory”? O sea que la autodeterminación sobre PR es para ser ejercida por el Congreso a conveniencia de Washington? Algún especialista en lógica que desenrede este entuerto. Nuestro pueblo ha sido aculturado en la ignorancia por una clase política que obtiene usufructo de ello, pero la experiencia vivida en la lucha por sobreponerse a la opresión de clase y racial es una escuela insuperable. Ese es el ejemplo del plomero que cita González. ¿Dónde está, cuál y cómo es, para quién es el proyecto de la independencia de Puerto Rico? Para el independentismo del discurso dieguista con el toro acorralado presto a la embestida, mientras de Diego le servía de abogado a las centrales azucareras, legislaba contra los obreros y se oponía al sufragio femenino? (Brrr). O la independencia del jurásico MPI-PSP pequeño burgués académico elitista que hoy le presta alfombra al PPD y a su proyecto neocolonial? ¿Para el PPD de burguesía decimonónica buscando acomodo bajo las nuevas circunstancias de globalización de los capitales del primer mundo y de la doctrina neo-liberal? Uhm. La gente sabe más. Por eso cada vez que le hablan de asamblea constituyente de status se le erizan los pelos. (Me cuento ahí.) La última constituyente que se convocó luego de haberse eliminado el foco de oposición en la UPR (Huelga del 48), torpedeada la CGT y mientras estaban presos los nacionalistas, los pipiolos, socialistas y comunistas (je je toda la oposición) escribieron una constitución muy linda en papel- para su disfrute en los foros, clases y seminarios de la pequeña burguesía togada- pero cada vez de menos resultados prácticos para los sectores populares (en el mejor sentido del término) que carecen de poder. La jurisprudencia local produce ejemplos de decisiones arbitrarias extra constitucionales al margen del mejor interés social. Y conocemos innumerables ejemplos en que la negligencia oficial va de mano con la violación de las leyes y reglamentos que existen para proteger a los intereses de la sociedad general, recientemente el Paseo Caribe.
La neo-colonia con sabor a melón se intentará con la anulación de los posibles focos de oposición, igual que en el 1948, sólo que ahora los nombres de los objetivos son otros y la resistencia es más débil. Los que no entren en el redil como el MPI-PSP,faux hostosianos, serán desarticulados (Fed. de Maestros, UTIER, macheteros y afinidades- aunque no sean afines entre sí). Esta es una subasta por los puestos de usufructo en una probable neo-colonia y si la metrópoli opta por esta solución, adjudicara la mejor oferta que será la que lo dejé usufructando y controlando la Isla tras bastidores y sin responsabilidades (¿alguién dijo ELA culminado?). Desafortunadamente para los bien intencionados pipiolos, el PIP no puede hacer la mejor oferta a Washington. Simplemente no tiene el poder de convocatoria. Renunció a éste desde que prefirió salvar su franquicia electoral a convertirse en un movimiento relevante. El parlamentarismo destruyó sus oportunidades históricas como lo hizo con el surtido de partidos socialdemocratas y laboristas que aspiran a gobernar- algunos sólo a sobrevivir- mientras otros lo logran en la medid en que se doblan ante el cetro del neoliberalismo: PSOE español, laboristas en G. Bretaña, la Unión Civica Radical del depuesto y corrupto presidente de la Rúa-, el Partido Socialista Chileno en gobierno de alianza que le suelta los carabineros a los estudiantes y huelguistas, El Partido de Liberación Nacional de Costa Ricas que bajo Oscar Arias es incapaz de detener el avance de la privatización y la erosión de los derechos laborales, el desprestigiado PRI mexicano que ronda el zafacón de la historia etc., etc. Todos los partidos de la socialdemocracia mundial puestos juntos con todas las posibles declaraciones de adhesión a la causa independentista, no pueden tapar el hecho de que el partido del independentismo sacó 3% en las elecciones pasadas y que no convoca pueblo. Tampoco harán avanzar una sola conquista social para nuestro país. La bancarrota del independentismo hay que explicarla en buena medidad aceptando que hace tiempo carece de un proyecto relevante al ciudadano común.
Comment by myrisa — August 5, 2008 @ 12:42 am
Según los cometarios, no hay propuesta política sobre la indepencia que nos sirva o que nos salve, entonces estamos jo…s
Comment by C — August 5, 2008 @ 1:15 pm
Myrisa
Creo que más o menos estamos de acuerdo.
C
Si lo vemos desde ese punto de vista, pues sí, pero el punto es que las cuestiones puramente política (estadidad, independencia, libre asociación) carecen de valor alguno sin no van acompañada de cambios sociales y económicos sustanciales. Puede venir la estadidad, o puede venir la independencia, pero si la estructura social sigue igual, con una elite criolla repartiéndose todo y marginando al resto en rincones “especiales” o en la emigración, pues nada cambiará; seremos una república neocolonial pobre, o un estado federado en igual condiciones. La marginación social no depende de estatus para su supervivencia.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — August 7, 2008 @ 7:25 pm
Definitivamente, estoy muy de acuerdo con la opinion de ambos
Comment by C — August 7, 2008 @ 10:13 pm
Ah, ok, pues mala mia.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — August 10, 2008 @ 3:14 am