Supuestos idealistas y libretos que no se siguen
“Como todos los soñadores,
confundí el desencanto con la verdad.”
—Jean-Paul Sartre
Creo que muchas desilusiones se evitarían si se aprendiera desde un principio una cosa: no se supone que pase algo en la sociedad.
Llámenle si quieren existencialismo social, pero sí, esa celebre frase Jean-Paul Sastre, “”El hombre está condenado a ser libre”, igual le aplica a las familias, las sociedades, los pueblos y naciones. No se supone que pase algo con ellas. Son libres, pero no en el sentido libertador de quién tiene un concepto ideológico de libertad; no es la libertad del libre mercado, no es la libertad de la independencia política, no es la libertad de la revolución socialista o de la anarquía, es la libertad de no estar sujeta a un destino donde “se supone” que pasen algunas cosas, y no se supone que pasasen otras. No hay nada que suponer.
Suena desolador, y medio vacío. Yo no lo creo. Creo que peor es la amargura y el desencanto del idealismo que se apaga en la persona que va viendo que lo que pensó que “se supone” que pasara no pasa. Cuando ve que lo que pensó que debían ser las reacciones de otros no se concretizan, o cuando observa que los resultados de sus bien intencionados actos no son los que su libreto decía que debían ser. No se supone que hubiera pasado algo, y nadie se lo dijo.
Creo que ese uno de los grandes defectos del idealismo radical (categoría que casi todos negarían, pero que en realidad describe a demasiadas personas) , aquel que hasta se enorgullece de su total ausencia de sentido práctico: por creer que el destino les favorece es terco con los medios, las estrategias y los estilos, insiste una y otra vez en repetir las mismas formulas, y termina en una gran desilusión, como a quién le apagan el televisor cuando la película a penas empezaba a llegar a su clímax. Así percibo algunos ex profesores míos que por su edad tuvieron que haber vivido algunos intensos años de juventud en los 60’s: se ven un poco amargados… desilusionados, en una actitud comparable al cristiano que espera con ansias el sonido de las trompetas apocalípticas para entonces gritar con una sonrisa “se los dije, arderán en llamas por una eternidad…cabrones”.
No se supone que pase algo. Las grandes luchas se pueden perder, y posiblemente ese sea el resultado de muchas de ellas. Se puede y se debe tener en mente la victoria, pero más aún presente en la conciencia debe estar la derrota, porque es muy probable. Pero como no se supone que pase algo, las derrotas son evitables (¡tampoco se supone que perdamos!), si como actores seguimos el libreto de una obra sin nada escrito. Se puede ganar, o se puede perder, y como se puede perder, se debe flexibilizar los estilos, cambiar los medios, alternar los caminos, y solo mantener el fin… pero el fin esencial, sin caprichos de la ortodoxía.
No se supone que pase algo. Este artículo no se supone que se haya escrito. Pero se escribió.
* ¿A dónde se nos va la esperanza?
* Idealismo y realismo en la ‘Fábula de los tres hermanos’
* Fernando Mires y los velos idealistas
* Dos nubes con un poco de tierra, por favor.
7 Comments »
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Me impresionas, Eugenio. Creo que has enunciado de manera sucinta y preclara la esencia de la acción revolucionaria, que no es imponer, como dices, el libreto de nadie, sino encontrar el camino mientras se participa en la acción social. Creo que en menor o mayor medida todos hemos sentido desengaño, porque no obstinamos con una posibilidad y no nos percatamos de otro sinfin de posibilidades a nuestro alcance y otros caminos que llevan al mismo destino. Es la fijación del ego con una autoimagen y visión externa. Por eso dice el Zen: si encuentras al Buda, mátalo. Praxis social es lo que le ha faltado a tus profesores para poder entenderlo.
Comment by myrisa — January 10, 2009 @ 3:17 pm
Que bueno tenerte de vuelta. Ya extrañaba tus entradas. Como siempre me enseñas algo nuevo. Adelante y éxito.
Comment by Prometeo — January 10, 2009 @ 7:54 pm
Escelente!
Comment by afreytes — January 11, 2009 @ 5:09 am
Hola Myrisa
¿Matar al Buda? No sabía de esa. Voy a buscar información. Gracias.
Prometeo y Afreytes
Gracias.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — January 12, 2009 @ 7:23 am
Muy bueno el texto, me gusta muchisimo!
Comment by Juegos — February 24, 2009 @ 2:40 pm
Aunque leí este artículo cuando salió en enero, debo decirte que últimamente no me lo he podido sacar de la mente. Vengo haciendo inventario de las posturas que he adoptado en los últimos años en cuanto a la política, la economía, la religión, etc. y veo lo alejado que estoy del idealismo que se predica en muchos lados (irrespectivo de que se practique o no). Esto, por supuesto, me asusta, pues vengo de un ambiente que me enseñó que “alejarse del idealismo es rendirse al pragmatismo”. Pero este falso dilema del idealismo/pragmatismo nunca me convenció, y veo que he adoptado posturas que tienen mucho de existencialistas. No se supone que pase nada, y como tú dices, esto no es ni desolador ni nihilista, pues cuando eliminamos lo que “se supone que pase” lo que nos queda es ser dueños y últimos responsables de nuestras acciones (con todo lo bueno y malo que trae). En ningún área esto es más claro que en la religión: yo no creo que hay un dios allá arriba ayudándome, así que soy el único responsable de las decisiones que yo tome (así que más vale que escoja bien). Algo similar ocurre en otras áreas como la política, la actitud ante la crisis económica, y otras.
Tengo mucho de qué hablar en cuanto a este tema. Creo que escribiré un post en mi blog.
Comment by Rafael Torres — April 7, 2009 @ 5:44 pm
“Y aunque la naturaleza del Tao es
oscura y sutil, no carece de esencia.”
–Tao Te King
Hola Rafi
Es un tema interesante, aunque un poco fastidioso ver como al fin y al cabo las profesías de conservadurismo con la edad en ocasiones se cumplen. Pero pénsandolo bien, no debe ser nada preocupante mostrarse más conservador con el tiempo, porque “más conservador” no es igual a “conservador”, más en realidad ya yo no creo que en estas cuestiones hayan fórmulas pre-establecidas e inmutables sobre cómo las cosas deberían ser, o deberían hacerse. Según cambian las circunstancias, pues convendrá moverse a la izquierda o a la derecha para cumplir o mantener unos objetivos (felicidad, libertad, etc.); es un constante tanteo con la historia.
Me agrada la forma en que trata el tema de la flexibilidad y apertura a los cambios el taoismo (”El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno.”). También me agrada la forma en que Arcadio Díaz Quiñones, en su libro El Arte de Bregar, criolliza esta cuestión: “la brega se ha ido formando como maniobra defensiva a las ‘retóricas de la intransigencia’; tanto las ‘progresista’ como las ‘reaccionarias’.
Esas ‘retóricas de la intransigencias’, ya sean liberales, conservadores, reaccionarias, etc., son a las que en este momento le tengo más antipatía. Por eso tiendo a simpatizar con las “terceras vías”, porque rompen ese falso dilema que mencionas que simplifica el mundo en polos opuestos que al final se parecen demasiado. Aunque tampoco es cuestión de rendirle culto a las síntesis ideológicas (el fascismo, en su momento, fue una tercera vía).
Al final esto de los ideales no son más que medios construidos para alcanzar fines: cuando funcionan, pues chévere, y cuando dejen de funcionar es momento de ajustes; como dice el tao “Renuncia al conocimiento y no sufrirás”. Si dicen que el amor es eterno mientras dure, pues yo digo que los ideales son buenos, mientras son buenos.
Comment by Eugenio — April 9, 2009 @ 6:46 pm