UPR refugio de brutos, según Carmen Dolores Hernádez

La critica literaria Carmen Dolores Hernández le ha dedicado unas palabras muy bonitas a la Universidad de Puerto Rico en su comentario de hoy en El Nuevo Día:
La institución que fue el orgullo de los puertorriqueños durante la primera mitad del siglo XX, la que formó a gran parte de nuestros líderes, de nuestros artistas, de nuestros escritores ¿ya no resulta tan admirable porque su planta física está descuidada, porque hay problemas con el nivel de los estudiantes… y de algunos profesores? La Universidad es ahora el refugio de todo aquél que no tiene las notas -o el dinero- para irse a los Estados Unidos.
Pero ¿Y que le pasó a doña Carmen? Se tragó completito el cuento sensacionalista que pintan los medios de la UPR?
En la “iupi”
Conocer el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico fue para mi un proceso desmitificador. Casi todo el país vive convencido, gracias a las muy particulares coberturas de los medios, que la UPR es un nido de estudiantes vagos, tontos y radicales, y de profesores lava cerebros y manipuladores que enseñan en edificios enfermos que se caen en cantos por la mala administración del sistema.
En la UPR, según se piensa, a cada rato se pierde un semestre de clases por las huelgas. En la UPR, según se dice, las huelgas son decretadas por una minoría de estudiantes que “se impone”. Todo está en decadencia: los estudiantes, los profesores, los edificios y la administración, según el mito.
A medida que pasó el tiempo, vi como todos esos “conocimientos” que tenía el país sobre el Recinto estaban bien lejos de ser verdad. Estos son algunos puntos que van en contra de el mito demoníaco de los medios:
•A los estudiantes no les interesan los estudios. Yo nunca he ido a un sitio en el país donde haya encontrado a jóvenes más aplicados y brillantes que en la UPR. Cuando estaba en primer año, incluso me llegué a sentir del montón –sino de los malos—. Me parecía increíble ver a personas con mi misma edad hablando de cine independiente extranjero, de la filosofía de Friedrich Nietzsche o de jazz experiemental. Yo pensaba que estaba adelante, pero en la UPR me di cuenta que estaba millas y millas atrás de muchos otros. Si sólo hubiera una cosa de la cual el Recinto se pudiera enorgullecer, esa sería, definitivamente, de sus estudiantes. No sé si todos los día aprendo algo de los profesores, pero sí todos los días aprendo algo de los que tengo al lado.
•Ha decaído la calidad de los profesores. No sé si ha decaído, pero si sé que continúan siendo de la élite intelectual del país.¿En qué otro lugar te podrías encontrar a Mayra Santos en una esquina, a Ana Lydia Vega más adelante, a Carlos Pabón dos minutos más tarde y luego a una Magali García Ramis? Y esto sin contar a los que no reciben tanta atención mediática, pero que son verdaderos gigantes en sus campos de estudios (y son muchos) . La administración será mala, pero de los profesores, en general, tengo pocas quejas.
•Las huelgas son impuestas por una minoría. Cada una de las huelgas estudiantiles son aprobadas previamente en Asambleas Generales donde cada estudiante tiene la oportunidad de votar, debatir y legislar directamente, sin intermediarios. Ya quisiera el resto del país tener un nivel de participación democrática así, en vez de ser a cada rato victima de las traiciones de los gobernantes que ellos eligen.
•A cada rato se pierde un semestre de clases. Esto lo tengo que poner el mayúsculas y perdonen a los que no les gustan los “gritos” cibernéticos: NUNCA SE HA PERDIDO UN SEMESTRE EN LA UPR. Si nos dejamos llevar por las coberturas televisivas, podríamos tener la noción –que yo tenía– de que en la UPR pierden más semestres que lápices, pero esto no es así, y no por que se pierdan muchos lapices, sino porque nunca ha pasado. Nunca. Jamás de los jamases. Busquen la historia, no hay ni un precedente de ésto.
•Las instalaciones son pésimas. Sí, es cierto que edificios como el de Estudios Generales están llenos de hongos, que el laboratorio de fotografía de COPU parece piscina cuando llueve e que incluso a ratas rondando el Recinto (ratas universitarias, eh, valga la aclaración). Pero dudo mucho, con todo y esto, que sean muchas las instituciones universitarias que tengan un centro de estudiantes, un sistema de bibliotecas, un complejo deportivo, y un teatro como el del Recinto.
Por otra parte, Carmen Dolores podría tomar en cuenta, por ejemplo, cuantos de los nuevos escritores del patio (como los que ganan el certamen del periódico donde publica su comentario) no son estudiantes, ex alumnos o profesores del refugio que ella señala.
De que hay muchas cosas malas que se tienen que enderezar –al igual que pasa con el país entero— es innegable. Pero aceptar por completo cuadro tétrico y sensacionalista que pintan los medios eso es una total exageración.
March 4th, 2008 at 12:55 am
…estoy totalmente de acuerdo , la upi dejo de ser lo que en muchas epocas ATRAS fue. ….y definitivamente los estudiantes , son lo mejor ke tiene el recinto. yo aprendo mas de los estudiandtes que de los profesores.los prof. piensan que en monografias y haciendole pasar trabajo de mas a los estudiantes , los va a ayudar en lo absoluto. cosa que no es asi . los estudiantes simplemente y sencillamente , aprenden de lo que les interesa !