Vivir en primeras impresiones

Hoy veo esta foto en Primera Hora y lo que me viene a la mente, en esos dos segundos antes de leer, es que se trata de una foto que le tomaron a Barack Obama con otra mujer que no es su esposa. Luego leo, y me doy cuenta que más equivocado no puede estar. El hombre ni se parece tanto. No es racional haber pensado así. Y no lo puede ser porque nuestras primeras impresiones están guiadas por nuestro inconsciente.
Al buscar información sobre ello, me encuentro con esta nota que resume lo que ya en realidad sabía, pero que siempre es bueno recordar:
Nuestro cerebro, explica Gladwell, es una especie de gran ordenador con capacidad para procesar ágilmente un elevado número de datos a partir de informaciones escasas. Aunque creamos que los fragmentos de experiencia recibidos en una situación determinada son insuficientes, a menudo esa reducida información basta para formar juicios instantáneos suficientes y para encontrar patrones de comportamiento correctos.
Esas primeras impresiones, esas corazonadas, y cada una de las emociones que nos llegan antes de intentar formular un juicio basado en la Razón (en caso de querer y lograr hacer ésto), fueron desarrolladas mediante millones de años de evolución. Si tuviéramos que pensar y meditar cada uno de nuestros movimientos, ya nuestra especie hubiera sido devorada hace miles de años ante las situaciones que requieren actuar rápido. Por éso los prejuicios, el miedo, la tristeza, el coraje, la ira, el odio, el amor, la pasión, el pánico y todo lo que nos lleva a actuar rápido, aunque irracional, es necesario para nosotros, como especie, sociedad y como personas. Lo importante sería tratar de comprender que el valor de estos “mode” (para adopatar la metáfora de los teléfonos celular que ya tanto se repite coloquialmente) es el mismo que el valor de las noticias de periódico: son buenos por su inmediatez. Una vez sobrevivido esos primeros momentos, hay que pasar al “mode” racional. Según nunca nunca nunca debemos confiar exclusivamente en lo que nos dicen los medios para formar nuestras posiciones, nunca nunca nunca debemos vivir en una eterna primera impresión.
Lamentablemente, nuestros destinos colectivos están en manos de una mayoría que parece siempre operar de esta manera en casi todas las circunstancias. Votan por políticos que “les caen” bien, adoptan religiones que meramente sienten que es verdadera, forman prejucios contra grupos marginados basado en experiencias particulares no representativas (el gobierno es el primero) , etc, etc.
Yo me sigo preguntando si lo irracional y lo masivo es inseparable, o si por el contrario la educación para la liberación de la que hablaba Paulo Freire tiene el potencial de ser mucho más que una bonita utopía.
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eugenio, no soy periodista de profesión, pero entiendo que tus comentarios van, precisamente, a lo que es la labor del periodista. La noticia no puede ser una primera impresión y menos la versión oficial o “autorizada”. El periodista se enfrenta a una primera información y la cuestiona, busca corroborarla y explora ángulos relacionados a ésta. Tiene que hacer un ejercicio de acercamiento a la verdad, aunque sabe que la verdad no es una categoría totalizante. Y siempre, y ésta es su primera dificultad, tiene que descubrir y combatir sus propios prejuicios, aún reconociendo que no existe la ojetividad. Es lo que creo.
Comment by myrisa — June 23, 2008 @ 8:37 pm
Hola Myrisa
La cuestión con los periodistas es que tienen una estructura de operaciones (la empresa) que no siempre les permite llegar a un punto óptimo. Muchas veces se les culpa a ellos por las deficiencias de un periódico, cuando en realidad la culpa la tiene el medio de comunicación al cual ellos están subordinados. Por ejemplo, el llamado periodismo de rutina, que se dedica a cubrir pseudoeventos (conferencias, actividades, discursos, etc), es uno que suele estar bien apegado a los discursos oficiales. ¿Por qué? Porque es la asignación del día. Van allí a cubrir una conferencia y se les exige regresar con una nota ya escrita, o peor aún, le exigen escribir una nota cuando la conferencia aún está en proceso. Muchos de ellos hacen malabares para confirmar datos y buscar otras fuentes en las pocas horas que tienen antes del cierre, pero la estructura condiciona mucho la calidad de su trabajo, y peor aún cuando los medios no quieren invertir mucho en periodismo investigativo.
Esa es una queja que tenía Oscar Serrano cuando trabajaba en Primera Hora (ver artículo “Se-vive-un-abismo-entre-reporteros“), que el medio el cortaba el tiempo para la investigación y la calidad. Y Luis Alberto Ferré le contestó que no sea llorón, que eso es lo que hay.
Pero nosotros, como ciudadanos, no tenemos esas limitaciones estructurales (de ahí el potencial del periodismo ciudadano), y aún así se vive de impresiones. Una queja común de las personas es que no se puede confiar en los medios, pero yo no creo que esa deba ser la meta, eso de confiar en un medio, como quien quiere que se lo den todo digerido y filtrato para no tener que pensar. La información, después de todo, es como una fruta, algunas veces está verde, otras veces está madura, y otras veces podrida. Las personas se comen la fruta podrida y luego se quejan del sabor. Lo que tienen es que confiar menos, y pensar más. Salir de la primera impresión.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — June 23, 2008 @ 9:17 pm